Jueves 02 Feb, 2023

"Hacemos canciones de amor"

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Crónicas | Taura
"Hacemos canciones de amor"
Texto: Carlos Noro | Fotos: Pablo Ferrari
Viernes, 17 Mayo, 2013
Jue, 09/05/2013 - 21:15
La Trastienda ?

Evidentemente la idea de los Taura es seguir realizando ese trabajo de hormiga que los ha llevado hasta este lugar en el que hoy se sienten a gusto. Con paciencia y dedicación han ido transitando distintos estadios y espacios como banda, rompiendo barreras y sembrado frutos. Lo que ayer fue Buenos Aires Club (aquel lugar que convocaba a su público varias veces al año siempre antes de las doce) hoy parece ser La Trastienda, sin tanta asiduidad, pero con un especial cuidado por hacer de cada presentación un momento bisagra en la historia del grupo.

Esta vez la excusa para el encuentro fue la presentación en formato vinilo de El Fin del Color lo que sirvió para transformar el escenario de San Telmo en un espacio tomado por la atmósfera Taurina. Con un inicio rockero y furioso con “No Luz”, enganchada a la imprescindible “Rompevientos”, el primer espacio de silencio fue para Gaby Raimondo quien se encargó de empezar a desasnar la poética que a esta altura marca no solo la lírica si no también el sonido del grupo. Todos saben acá que hacemos canciones de amor, dijo antes de “Dos”, que nada más ni nada menos, sirvió para darle más fuerza a esas palabras.

“Nudo. Arido. Seco” mostró la otra cara de ese amor,  transformándolo en ese sentimiento que hace doler el pecho y el alma gracias a una banda capaz de sostener ese lugar desde el espacio más vertiginoso y oscuro de su música. La sincera “Escalera” con la introducción hoy vamos a hacer canciones que no solemos hacer porque son difíciles de tocar, fue otros de los espacios de increscendo en cuanto a emotividad, algo que volvió a representar su parte más oscura con la asfixiantemente bella “En las Vértebras”.

“Jenizaro” uno de los temas más gancheros del iniciático “Mil Silencios” dio paso a una canción que da cuenta de cómo los días de oscuridad se transformaron en días de felicidad, frase para presentar “La Venganza del Sol” uno de los temas más identificables de “Huésped” que brilló por su aire de redención y cambio interior. “Rick Hunter” previo agradecimiento a quienes editaron el vinilo y al equipo de trabajo, fue el verdadero bonus track de la noche tanto para los que adquirieron el disco de pasta como para los que asistieron al show. 

“Nudo. Arido. Seco” mostró la otra cara de ese amor,  transformándolo en ese sentimiento que hace doler el pecho y el alma gracias a una banda capaz de sostener ese lugar desde el espacio más vertiginoso y oscuro de su música.

“Soportar” y “Sueños que Desesperan” mostraron la contundencia melódica que han logrado a esta altura la unión de Santiago García Ferro, Alejo García Guraieb y Leonardo Della Bitta. El primero llenando de sutilezas y efectos cada canción. Los otros dos, batería y bajo respectivamente, sosteniendo la tensión dramática de cada una de las canciones.

“Mi Refugio”, “Días Abandonados” y “Aconcagua” fueron una trilogía que se unió mágicamente para dar algo de sosiego ante el pulso rockero algo que explotó decididamente con “A Cántaros” una bellísima canción que fue poéticamente sostenida por una proyección que mostraba un árbol creciendo al ritmo del tema y de la lírica.

“Mi Mejor Lugar” volvió a bajar los decibeles para dar el cierre definitivo de la mano de “Muelle” y “Mil Silencios” con una serie de proyecciones que acompañaron toda la noche y dieron a eso que propone la banda, un marco perfecto. Pasó Taura y como siempre dejó  huellas, como aquellas pequeñas hormigas que siguen construyendo su camino. Veremos hacia donde continúan.

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