Poli y Prietto en el Teatro Margarita Xirgu: Boleros, Blues y redenciones.

Crónicas
Poli y Prietto en el Teatro Margarita Xirgu: Boleros, Blues y redenciones.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Chechu Dalla Cia

Maxi Prietto de Los Espiritus junto a Natalia “Poli” Politano de Sr. Tomate presentaton Boleros y Canciones, un particular recorrido por la música popular latinoamericana.

Como bien decían en la entrevista que hicimos algunos días antes del show, Boleros y Canciones implicó para Poli y Prietto poner en juego su lugar de intérpretes, algo que en el disco se nota a la perfección: en cada canción hay un especial interés por encontrar una doble dimensión en la que las canciones buscan sostener su impronta original sin por ello dejar de lado lo que el dúo y la banda pueden aportarles. En vivo, esta especie de tensión atravesó cada uno de los momentos con interesantes resultados.

Contra lo que uno podía esperar Prietto y Poli no compartieron el escenario durante cada una de las canciones que sonaron durante la noche, sin por ello concluir en una posible falta de protagonismo de alguno de los dos. Por el contrario la decisión de ir intercalando las apariciones de Poli, tal vez haya sido la mejor manera de potenciar su manera bien personal de apropiarse de las canciones frente a un Prietto que estuvo todo el tiempo sobre el escenario, pero que supo ceder el protagonismo para que al vuelo musical sea alto e intenso.

Al igual que en el disco, “Palmeras” fue el inicio del show y tal vez la mejor manera de construir el clima que acompañaría toda la noche. A diferencia de lo que sucede en Los Espíritus donde la percusión y cierto sonido eléctrico marcan el pulso de las canciones; desde el minuto cero y con la voz de Maxi Prietto esforzándose por ser melódica y prolija, la banda fue generando una paciente musicalidad en la el que el piano, la percusión, las guitarras y en especial el soberbio trabajo de Alex Musatov (de la Orquesta Fernandez Fierro) en violín; encontraron un imponente espacio de lucimiento electroacústico. Tal vez por eso cuando más tarde “20 años” generó una reacción más efusiva por parte del público (empujada por cierto aire al ala más blusera de Los Espíritus) la sensación fue que aquello de lo que hablábamos al principio (el aporte de cada quien a las canciones) por el lado de Maxi Prietto vino por el lado de la musicalidad del blues. Aunque suene extraño, al escuchar las versiones clásicas como por ejemplo “El día que me quieras” casi transformada en un blues psicodélico, mezclada con otras que no fueron grabadas en el disco como “Flotando en la oscuridad”, “Camino del puente”, “En el último trago” y  “Viajera”; uno tranquilamente puede hablar de algo como boleros blues para definir lo que sucede en escena, principalmente porque la manera de interpretar se fue pidiendo prestando de un género a otro, sin perder efectividad.

Si desde el punto de vista musical la banda sonó impecable (llegando a puntos altísimos como la versión de “Definición de Ritmo” de Oscar Alemán en la que se convirtieron en una verdadera big band) la interpretación de Poli, que empezó con una hermosa y desgarrada versión de “Perfidia” fue creciendo exponencialmente a lo largo del show sostenida en su voz profunda, melancólica y envolvente. Tal vez los puntos más altos hayan sido sus temas “Tempanos Lejanos” y “Cigarrillos” cantados con melancolía punk y tomadas como propias por un público más cercano a esa impronta que al de las canciones clásicas, sin por ello despreciar la expresividad y la cadencia de la canción popular. “Paloma negra” de Chavela Vargas fue otra de las canciones de las que Poli supo apropiarse para generar su propio momento dando la pauta de la potencialidad que tiene su capacidad interpretativa. Lo cierto es que en esos instantes estuvieron los minutos más intensos de la noche.

A la hora de los bises la banda en su totalidad ya había descontracturado (se los vio muy concentrados en la ejecución a lo largo de la noche) por lo que nuevamente las historias de amores perdidos y redenciones tomaron el ambiente. “Noche de ronda” fue comandada por la voz de Poli, “Dos gardenias” cobró forma blusera en la voz de Prietto e “Historia de un amor” fue el cierre conjunto, dando la pauta de que este “todo el bien, todo el mal” del que habla la canción tal vez sea lo que haya congregado a Poli y Prietto para elegir estas canciones de bolero, blues y redenciones. Bien por los dos. Seguramente habrá nuevos encuentros.

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