Sound Of Chaos / Thrash ´till fun

Crónicas | Testament+ Anthrax
Sound Of Chaos / Thrash ´till fun
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Sábado, 18 Mayo, 2013
Sáb, 11/05/2013 - 20:30
Teatro Vorterix ?

Dos de los cinco grandes del thrash estuvieron juntos en Buenos Aires. Uno sonó bien, el otro mal. Los dos mostraron su oficio. Uno ganó la batalla ¿Te animás a decir cuál?

A esta altura es difícil pensar como circunstancial que una banda como Testament deba sufrir las dificultades técnicas que debieron soportar en esta primera fecha en Argentina. Lo que la última vez fue sorteado con actitud, esta vez fue difícil de remontar para un público que ya los había visto, en similares malas condiciones, hace relativamente poco tiempo. En este contexto a pesar de que Chuck Billy sigue siendo uno de las grandes voces de la historia del thrash y que Dark Roots Of Earth es un gran disco (en el medio de una seguidilla de buenos discos que han ido sacando en el último tiempo) es bastante difícil abstraerse de un sonido en general donde la batería de Gene Hogland pareció tener solamente un bombo sobresaturado, donde la guitarra de Eric Peterson jamás se escuchó (uno podía vislumbrar sus punteos gracias a la excelente mímica de Billy), en donde la otra viola de Alex Skolnick solo lograba volumen en los solos y finalmente con un bochornoso corte de sonido en “Native Blood” (a la que tuvieron que ejecutar de nuevo). Con este panorama se imaginarán que hay  poco para destacar más allá del oficio indiscutible de cada uno de los miembros tratando de llevar adelante un show que se pareció demasiado al de una banda soporte sin dar pie con bola, eso sí con grandes temas como “Into The Pit”, “Practice What You Preach”, “Over the Wall” o “More Than Meets the Eye”, que con otro sonido podrían haber encendido la mecha para que Testament muestre lo que puede. Otra vez fallaron, habrá que analizar quien es el culpable.

Seguramente el sonidista de Anthrax habrá sufrido un ataque de nervios al ver el panorama con que Testament transitó su set. Tal vez por eso, luego de una larga espera y mucho énfasis en la batería de Charlie Benante estuvieron listos para salir a la cancha. A pesar de que algunos segundos del inicio hicieron presagiar que la cosa continuaría mal, mágicamente (o por mérito del sonidista para no ser tan esotéricos) rápidamente la cosa se acomodó, fundamentalmente porque el inicio con los cuatro primeros temas de Among The Living  con el homónimo,  sumado a “Caught in a mosh”, “I am the law” y “Efilnikufesin (N.F.L.)” fue una genial manera de meterse a la gente en el bolsillo a puro huevo y actitud. Hasta los menos fanáticos (entre los que me incluyo) quedaron sorprendidos por el despliegue de potencia de los liderados por Scott Ian, algo que no suele pasar con grupos que uno ya ha visto al menos una vez.

Sin embargo, el gran protagonismo de la noche fue para un solo hombre. Si Joey Belladona parecía para varios estar de vuelta, esto debe quedar en el olvido. Estos nuevos años en la ruta, Big 4 inclusive, lo han rejuvenecido. Entonces “Medusa”, “Got the Time” o “Indians” por citar algunas canciones, parecen tener la vitalidad que las transformaron en referentes de una de las maneras de sentir y transpirar el thrash a principios de los ochentas sostenidas en una banda que parece transitar una segunda juventud al igual que aquellos que llegan a una determinada edad y gracias a su experiencia y el terreno recorrido parecen vislumbrar, desde otro lugar, de qué se trata la vida.

Con una banda contundente, en especial el tándem Charlie Benante y Frank Bello sumado a un correcto reemplazante de Rob Caggiano (ahora en Volbeat) Jonathan Donais los Anthrax lograron aquello que los Testament ni siquiera insinuaron. De un momento para otro se armaban círculos y pogos furiosos reforzados por cada canción que en la mayoría ya de por si eran clásicos como por ejemplo “Fight 'Em 'Til You Can't”,  lo que daba la pauta que la comunión entre la gente y el público había tomado forma rápidamente.

 Entonces “Medusa”, “Got the Time” o “Indians” por citar algunas canciones, parecen tener la vitalidad que las transformaron en referentes de una de las maneras de sentir y transpirar el thrash a principios de los ochentas sostenidas en una banda que parece transitar una segunda juventud. Anthrax

Precisamente, ese mismo idioma que dialogaron la banda y su público permitió que se desarrollaran distintos momentos durante el set que sirvieron para reforzar esta complicidad. Pasó el cover de AC/ DC mi banda preferida de todos los tiempos según Scott Ian “T.N.T” en el que brilló Belladona haciendo resucitar a Bon Scott, hubo lugar para homenaje a Dio y a Darrell utilizando dos banderas sobre las tablas y la canción “In the End” y hasta para el recientemente fallecido Jeff Hanneman con la intro de “Raining Blood” lo que en conjunto dio la pauta de cómola banda mira a su pasado y a su alrededor para realizar su propuesta.

Para el final, la sorpresa con la rapeada de “I´m the Man” (con un Frank Bello encendido) tomó fuerza junto a “Madhouse” (introducida por la referencia a Slayer) y el cierre final con el pulso hardcore punk de “Antisocial” dando la pauta de lo que propone hoy Anthrax desde arriba de las tablas: nada más ni nada menos que divertir a los que están abajo. Objetivo cumplido.

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