Anathema en Uniclub: Juntos es mejor.

Crónicas
Anathema en Uniclub: Juntos es mejor.
Texto: Carlos Noro

En un formato íntimo que tuvo cierta resonancia acústica los hermanos revisitaron el pasado y desnudaron sus canciones.

Cuando promediando el show Vinnie Cavanagh, entre risas, invitó a Uniclub a levantar la mano para elegir entre Messi y Maradona rápidamente la analogía se hizo presente con relación a las figuras contrastantes, distintas y a la vez talentosas que presentan los hermanos Cavanagh. Si bien haber visto en vivo a Anathema todas las veces que vino a la Argentina y a Danny también en todas sus visitas dieron la pauta de como la tensión creativa e interpretativa atraviesa al grupo y a los hermanos, este tal vez haya sido el show que mejor ha definido lo que pueden brindar cada uno de ellos a la hermosa música que componen.

De lo individual a lo colectivo, de lo despojado a la intensidad sonora, tal vez sean los mejores adjetivos para definir lo que se vivió en la calurosa noche del Abasto. “Springfield” con Danny solo en el escenario pareció servir no solo de presentación sino también de prueba de sonido. Tal vez por eso haya sido el único momento verdaderamente desprolijo de la noche, incluso mostrando al colorado visiblemente contrariado a la hora de poner en funcionamiento su acostumbrado artilugio de grabar las bases de las canciones en vivo y luego tocar sobre ellas. Afortunadamente la llegada de Vincent para realizar versiones conmovedoras de “Untouchable Part I y Part 2” trajo la calma necesaria para que todo funcionara como es debido. En este punto es bueno hacer una salvedad importante. Si Danny es el estratega musical de la banda, aquel que le da la musicalidad y la profundidad a las canciones, Vincent es quien es capaz de interpretar cada verso con una belleza y una sutileza incomparable, al punto de emocionar a los presentes. Tal vez por eso, no fue casual que a partir de este momento el público participara a viva voz de cada canción con conocimiento de causa, al punto de que además de la acostumbrada intervención de en los estribillos y riff de guitarras fue capaz de tomar el lugar de Lee Douglas (la incuestionablemente imprescindible voz femenina de la última etapa de la banda) en varias ocasiones.

En este contexto, la belleza de “Thin Air” y la volatilidad de “Flying”, una de las más coreadas de la noche lograron que la emotividad creciera pero “One Last Goodbye” (unos de los más hermosos manifiestos de dolor frente a la perdida de seres queridos jamás escritos) fue la que verdaderamente arrancó lágrimas y dejó con un nudo en la garganta a los presentes. Seguramente para varios haya sido una manera de sanar alguna pérdida reciente. De alguna manera todos nos sentimos hermanados en las sentidas y emocionales estrofas de la canción en lo que tal vez fue uno de los momentos más respetuosos y silenciosos del show.

“Fragile Dreams” fue la canción que dio la bienvenida Duncan Patterson quien hace más de 20 años fue protagonista en el proceso por el cual el grupo terminó de despegarse de su sonido más doom e ingresar a las aguas del rock atmósferico y experimental de raíces Pinkfloydianas. Con un perfil bajísimo y con un bajo eléctrico que por momentos trajo un molesto acople (al punto de que Vinnie llegó a bromear con que estaban en recinto punk rock y podían pasar estas cosas), la sensación fue que a medida que el set fue avanzando, el trío fue ganando en confianza. Entonces “Shroud of False” (Somos tan solo un momento en el tiempo /el parpadeo de un ojo / el sueño de un ciego / visiones de una mente moribunda / Espero que no lo entiendas) fue la introducción perfecta para la desazón de “Lost Control”, el nihilismo de “Destiny” y la oscura calma de “Inner Silence” con el latido de corazón a flor de piel y en donde cada quien cumplió su función con maestría. Duncan fue el encargado de sostener el pulso de cada momento, Danny de aportar belleza desde el teclado y Vinnie con la ayuda de su Mac sumar arreglos a su ya de por si profunda interpretación en lo que termino siendo una interesante mixtura entre formato acústico, eléctrico y electrónico.

Si bien a esa altura el show había logrado una intensidad conmovedora y tal vez desgarradora (al punto de que en el medio de un público entre contemplativo y participativo dos chicas se agarraron literalmente de los pelos sin que hubiera causa aparente) la última parte del set también tuvo sus momentos intensos. Luego de que Vinnie dijera que Duncan había sido uno de los responsables del disco “Eternity” de 1996 (e imitar su tono para confesar que vivía hinchando las bolas con Celtic Frost, Pink Floyd y Iron Maiden) el trío dio lugar a la trilogía “Eternity” en sus tres partes, generando uno deslumbrante momento en donde la oscuridad, la melancolía y la experimentación convivió sin problemas con la belleza lírica de las canciones, dando la pauta de que, como a lo largo de toda la noche, el formato despojado hace ver los cimientos de las mismas y apreciar su sutil belleza. “Hope” el cover de Roy Harper que tuvo un lisérgico video en rotación en los canales de música en la época en que uno esperaba para verlos, fue el cierre perfecto a la formalidad del set y a lo que fue tal vez el conjunto de canciones más intensas de la noche.

A la hora de los bises Danny en soledad fue el encargado de sostener el descanso de sus compañeros con dos lindas versiones de “Ariel” y “Are You There?” mientras Vinnie aparecía por la escalera para filmar a la gente cantando el clásico “Ole, Ole, Anathema es un sentimiento…no puedo parar” que hizo justicia a los elogios de los hermanos hacia el público argentino en lo que podría ser considerado un acto común de demagogia, pero que si nos retrotraemos a las distintas visitas de los ingleses a argentina parece genuino. Nuevamente los tres juntos dieron tributo a sus maestros, primero una intensa y deforme versión de “Eleanor Rigby” de The Beatles y luego una lisérgica y caótica (en el buen sentido del término) de “Confortably Numb” de Pink Floyd que fue el cierre perfecto e intenso para una noche intensa, en donde no pudimos elegir. Ni Maradona, ni Messi, Ni Vinnie ni Danny. Los queremos en conjunto haciéndonos emocionar por mucho tiempo más. Juntos es mejor.