Philip H. Anselmo & The Illegals en el Teatro Flores: A la altura de la propia historia

Crónicas
Philip H. Anselmo & The Illegals en el Teatro Flores: A la altura de la propia historia
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Un Anselmo en gran estado físico y vocal volvió a argentina para revisitar su presente y su pasado más lejano.

La vuelta de Phil Anselmo luego de dos impecables shows junto a Down (donde formó un insuperable dream team  under con músicos de Nueva Orleans) traía por sobre todas las cosas un interrogante. Si en aquellas dos visitas había sido capaz de mostrarnos su faceta más melódica y riffera, sus dos discos solistas con el nombre Phillip H. Anselmo & The Illegals presagiaban lo contrario. Si allí se reverenciaba al riff (con la crudeza y la pesadez del sludge) aquí la apuesta fue hacia lo más extremo de la música sin dar lugar a ningún tipo de melodía identificable. En este contexto las cinco primeras canciones del show “Little Fucking Heroes”, “Choosing Mental Illness”, “The Ignorant Point” y “Photographic Taunts” y “Walk Through Exits Only” podrían haber sido intercambiadas dentro del set y pocos se habrían dado cuenta. Esta nueva etapa de Anselmo tiene decididamente una escucha difícil principalmente porque incluye en todas las canciones y algunas veces dentro de una misma canción, una incomprensible mezcla de sludge, hardcore, punk, thrash, black primigenio y death metal tocados a una velocidad caótica. Verlas en vivo permite cada tanto identificar alguna melodía, pero para lograr eso uno debe lograr diferenciar con mucho esfuerzo lo que propone cada instrumento, lo que es una tarea bastante difícil principalmente por lo alto, estruendoso pero nítido sonido. Cierto es también que la banda estuvo a la altura de la circunstancias que en este caso implicó generar las disonancias sonoras para que Anselmo pudiera explorar los límites de su voz con guturales, agudos y casi nada melodía (la única excepción fue un pequeño interludio promediando esta parte del set). De muy buen humor (que incluyó que  se pusiera una camiseta argentina con su nombre y la diez apenas arrancara el show) y con un muy buen estado físico (mucho más flaco que en sus anteriores visitas), el buen nivel vocal de Anselmo en esta primera parte fue la base para lo que sucedió después: el esperado recorrido por parte de la historia de Pantera.

Seguramente la muerte de Vinnie Paul fue la que abrió la posibilidad de que las canciones de Pantera volvieran a tener lugar en los sets de Anselmo. Es cierto que mientras le querido gordo estuvo vivo, jamás perdonó el desplante que el vocalista hizo en su momento (llegando a putear a los hermanos) y jamás tampoco aceptó rearmar un pantera sin Darrell (tristemente asesinado por un loco en el 2004). Su sorpresiva muerte seguramente haya sido el puntapié para que Anselmo de lugar a revisitar un legado del que fue una parte ineludible. Es imposible imaginar a Pantera sin su presencia y seguramente íntimamente esta ha sido la razón para empezar a incorporar, más allá del beneficio económico y de convocatoria, esas canciones en su set.

Sorpresivamente el recorrido de las canciones de Pantera estuvo a la altura de las circunstancias y eso tal vez fue la mejor noticia de la noche. Uno podía tener dudas principalmente porque la voz de Anselmo fue castigada durante muchos años (especialmente en la última etapa de Pantera donde su adicción a la heroína tuvo su nivel más alto) y por otro lado porque reproducir las canciones de Pantera no parece ser una tarea fácil para una banda que no ha escrito las canciones. El inicio con “Mouth Of War” (dedicada como todo el set a los hermanos Abbot) rápidamente sirvió para espantar las dudas. Con un sonido fuerte y claro la performance de la banda fue óptima principalmente porque la inclusión de una doble guitarra con Steve Taylor y Mike DeLeon permitió emular el sonido de Darrell con mucha eficacia. En este sentido DeLeon que recibió un estruendoso canto por su cumpleaños de parte de un Teatro Flores lleno, fue capaz imitar con efectividad varios de los jeites presentes en las canciones lo que contribuyó a que cada canción tuviera la fluidez necesaria para que resultara disfrutable. En este sentido “Becoming” y “This Love” y “I´m Broken” tal vez hayan sido los momentos más intensos de la noche. La primera y la última por dar cuenta de la melodía, la pesadez y el Groove que fueron marcas registradas de Pantera. La segunda porque mostró la capacidad vocal de Anselmo a la hora de construir segmentos melódicos interactuando con segmentos más pesados y corrosivos.  Poco importó que desde el punto de vista percusivo no estuvieran todos los arreglos de Vinnie Paul, en todas Anselmo estuvo a la altura de su historia, mostrando su entrega, interactuando con el público y dando la pauta de que su objetivo fue dar un buen espectáculo. Un breve medley entre “Domination” y “Hollow” (al igual que en el disco en vivo “Official Live: 101 Proof” fue otros de los momento potentes del show, en especial si uno relaciona la sentida letra y el homenaje a los desaparecidos hermanos Abbot. En este sentido las versiones de “Hellbound” y “Fuckin Hostile” tal vez hayan sido las más desprolijas de la noche, principalmente porque cayeron la en la tentación de transformarse en ruidosas e hiper pesadas. Fue en esos momentos, donde se extrañó el Anselmo capaz de cantar melódicamente, característica que fue la más trascendente de la noche si tenemos en cuenta los antecedentes ya mencionados. Los bises con “Walk” y “A New Level” fueron el cierre de una noche en la que Phil Anselmo fue capaz de reproducir en gran forma una parte importante de su historia y en la que los presentes se llevaron un lindo recuerdo. En tiempos de revisión del pasado, Anselmo fue capaz de estar a la altura de las circunstancias. Bien por él y por los que poguearon, saltaron y gritaron con las canciones que fueron su educación sentimental. Vuelta asegurada.

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