Roadburn 2019: Único en su especie

Crónicas
Roadburn 2019: Único en su especie
Texto: Facundo Llano | Fotos: Facundo Llano

Hay miles de festivales por el mundo, pero solo uno como el Roadburn. El festival holandés creado en 1999 es mas que un simple evento musical. Podemos describirlo casi como un hecho artístico en si mismo, donde podemos ver el costado mas vanguardista y experimental de la música. Donde pareciera que los limites no existen y donde el público no va buscando escuchar los hits de siempre con unas cuantas cervezas encima; va en búsqueda de una inmersión musical que se salga de la obviedad.

Realizado en la ciudad sureña de Tilburg, el Roadburn es un festival chico en comparación a los ya conocidos Wacken, Hellfest o Download. Apenas 3500 afortunados son los que año a año se dan presente. ¿Podría el festival ser mas grande? Claramente, pero ellos mismo saben que se perdería mucha de la magia original. No se trata de ser un festival elitista, sino de mantenerlo acogedor, donde lo único que importa es la música.

Algo de lo que hace especial al Roadburn, son sus shows temáticos. No es suficiente simplemente con tener grandes nombres brindando un set regular. En este sentido, la perlita de la edición Fue Triptykon tocando con una orquesta, completando la trilogía del “Requiem” que Tom Warrior había inaugurado en “Into the Pandemonium” de Celtic Frost y había concluido en “Monotheist”, pero cuya segunda parte se mantenía inconclusa hasta hoy. Mas cerca del avant garde que de una gran sinfonía, este show representa un evento único, que difícilmente se vuelva a repetir, y, como toda la obra de Warrior, resulta difícil a primera oída.

Otro de los grandes nombres con shows temáticos es el de Sleep. Con un pie en el pasado y otro en el presente, la banda de Matt Pike y Al Cisneros se despacha con dos sets, uno dedicado a “Holy Mountain” y otro a “The sciences”, su ultimo disco. Porque en este evento no vale la pena revisitar el pasado si no hay nada nuevo para ofrecer. ¿El resultado? El mismo interés y la misma emoción para ambos shows.

Otra de las modalidades particular del festival son las residencias; artistas que tocan todos los días un show diferente. En este caso los norteamericanos de Thou fueron los elegidos, con un set eléctrico, unos acústico, uno exclusivamente de covers de Misfits (Anunciado en secreto ese mismo día) y otro en colaboración con Emma Ruth Rundle. Tanto este ultimo set como el show solista de la cantante pican en punta entre lo mejorcito del festival. Rundle tiene la facilidad de trasladarte a otra realidad.

Cuando decimos que el Roadburn es un festival único, es porque también tiene música que es única. Hay muchas bandas que realizan una actuación o crean música exclusiva para el festival, como Molasses, que son los miembros sobrevivientes de The Devil´s Blood después de la muerte de su guitarrista. O Maalstroom, que es la unión de varias bandas de la escena black metal de Holanda. Y ese es el verdadero poder del festival; estar abierto a esas propuestas y que de repente a uno no le importe sacrificar un rato de Sleep por alguno de estos recitales únicos.

 

También hay un curador invitado, que se encarga de la programación del escenario principal un día y de uno de los secundarios al otro. En este caso fue Thomas Lindberg, cantante de At the gates, que lejos de la obviedad de llevar death metal, se inclinó por la psicodelia y el poder femenino, programando artistas tan radicales como los japoneses de Mono tocando con un cuarteto de cuerdas, los ingleses de Loop o el dream pop de Louise Lemon. Por supuesto que el no iba a quedarse atrás y At the gates brindó un set especial, con momentos de covers (King Crimson, Trouble) invitados (Matt Pike) gemas ocultas y hasta música climática. Sin duda un show especial para una banda que no suele mostrar ese costado en vivo

Otros shows destacados fueron los de Daughters con un show totalmente salvaje, la perlita de Have a Nice Life tocando “Deathconsciusness” de forma íntegra o el regreso de Cave In. Pero sin dudas el Roadburn es un festival donde uno siempre tiene la sensación de que se esta perdiendo algo genial en otro escenario y probablemente así sea, pero uno tiene que elegir sus batallas.

El Roadburn pareciera ser un hecho artístico en sí mismo, impulsados por llevar la música hacia nuevos territorios, haciendo que las bandas salgan de su zona de confort, celebrando la trayectoria de ciertos artistas, pero siempre apostando por el futuro.

 

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