Delain y Vuur en El Teatrito: Perfección cronometrada

Crónicas
Delain y Vuur en El Teatrito: Perfección cronometrada
Texto: Carlos Noro | Fotos: Estanislao Aimar. Gracias www.metal-daze.com

Si hay algo que caracterizó a los shows de Delain y Vuur fue la idea de perfección cronometrada. Con sus lógicas diferencias (la primera propone un sonido más power y la segunda más progresivo) tanto una banda como la otra proponen sets con un formato concreto en el que las pistas pregrabadas y la idea de reproducir hasta el mínimo detalle lo que sucede en las propias grabaciones, se buscan con cierto nivel de obsesión. ¿Hay un público que espera eso? Tal vez eso justifique el porqué de decidir transitar este camino.

Por una cuestión de arreglo pautado entre la producción de las bandas, Vuur fue la encargada de abrir la noche internacional antes de un buen set de los locales Boudika que tuvo como punto destacable la interacción entre voces masculinas guturales y voces operísticas femeninas. En este sentido fue interesante percibir como la banda iba para el lado de lo extremo en el primero de los casos y para el lado de lo sinfónico en la segunda opción. Una interesante versión de “Slaying the Dreamer” de Nightwish fue una buena pauta de lo que pueden dar. Lo concreto es que son un buen exponente local para un estilo bastante difícil de ejecutar tanto desde lo técnico como vocal.

Cuando puntualmente a las 20:30 los músicos de Vuur subieron al escenario El Teatrito lucía lleno, una buena imagen para los tiempos que corren. De alguna manera la incógnita pasaba por saber si el público había venido a ver al nuevo proyecto de Anneke Van Giersbergen o a reeditar el encuentro con Delain que tuvo lugar el año pasado junto a Nightwish en el Luna Park. La conclusión es que la idea de que las dos bandas se sitúen con la posibilidad de cerrar el show estuvo bien. Algunos se fueron luego de esta primer parte del show, pero había una gran cantidad de personas con remeras de Delain, lo que supone una especie de empate.

En concreto la gran diferencia entre los dos shows vino por el lado de la amplitud sonora. En el caso de Vuur la propuesta viene por el lado del reencuentro de Anneke con los sonidos más progresivos y pesados con un disco que tiene como concepto el recorrido simbólico por distintas ciudades del mundo. Ver estas canciones en vivo es casi igual que escucharlas en el único disco de la agrupación y eso al menos cuando uno compara lo vivido en otras visitas de la “colorada”, es un problema. Si hay algo que caracteriza a la holandesa es su capacidad de emocionar con la interpretación de cada canción, salirse del libreto y dejarse llevar por las sensaciones que surgen en escena. A lo largo del set, esta característica falto dramáticamente. Extrañamente nos encontramos con un show en el que cada movimiento parecía ensayado, generando una sensación de distancia rarísima en comparación con otros momentos junto a Anneke. Tal vez por eso cuando la idea fue reversionar a The Gathering con “On Most Surfaces (Inuït)” y “Strange Machines” la banda introdujo una serie de arreglos que simplificaron las canciones al máximo, dando la pauta de lo que tal vez sea el mayor problema de este nuevo proyecto: el casi nulo vuelo experimental de la banda hace que el resultado sean canciones que en vivo no tengan la variedad, la emoción y la belleza a la que Anneke nos tiene acostumbrados. Decir que fue un mal show sería injusto. Lo extraño es que no salimos conmovidos ni emocionados, lo que en el caso de la holandesa es toda una rareza.

Delain por su parte aprovechó la oportunidad para mostrar el cambio que viene transitando desde hace un tiempo. Es claro que la banda va camino a modernizar su propuesta con el objetivo de capturar nuevos públicos. Entonces a pesar de contar con su guitarrista Merel Bechtold quien no participó de la gira, mostró un set en el que la fortaleza vino en la presencia de los teclados sinfónicos y las guitarras contundentes. La voz de Charlotte Wessels le dio a la banda lo necesario: presencia escénica, la acostumbrada potencia de una soprano y un aire pop que seguramente será parte clave de la nueva etapa de la banda. Al igual que en Vuur la sensación es que todo funciona tan pero tan bien que es difícil salirse del libreto. Lo que en los primeros fue cierta frialdad a la hora de reproducir las canciones, aquí fue el excesivo recurso de bases programadas. Tal vez por la reacción del público, tanto en un caso como en el otro, eso es lo que se espera. Veremos en que se transforman.

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