Fabrizio Pedrotti presenta el Ritual de Jane´s Addiction: “Cuando uno hace periodismo de rock puede hacer que las cosas sean más divertidas”.

Entrevistas
Fabrizio Pedrotti presenta el Ritual de Jane´s Addiction: “Cuando uno hace periodismo de rock puede hacer que las cosas sean más divertidas”.
Texto: Carlos Noro

Uno puede imaginar que siendo periodista y argentino las posibilidades de hacer un libro sobre Jane´s Addiction 1990 (conformada por los más conocidos Perry Farrell y Dave Navarro junto al interesante aporte de Eric Avery y Stephen Perkins) y más aún sobre su mejor disco “Ritual de lo Habitual” engendrado en 1990, son nulas. La noticia es que el protagonista de esta nota, colega nuestro y redactor entre otros del sitio Rock.com.ar y de Vice entre otros pudo concretar un sueño que tuvo el impecable empuje de Gourmet Musical, una editorial que aún en tiempos de crisis sigue confiando en la edición en formato físico de libros que problematizan distintas dimensiones del ámbito musical.

Entonces, ahora que sabemos que nuestro protagonista logró concretar su proyecto la pregunta es ¿Cómo llegó a encontrarse con la banda? Él mismo nos cuenta: “Cuando tenía entre doce a trece años me mudé a Misiones, ahí leía todo el tiempo un libro que se llama “1001 discos que hay que escuchar antes de morir”. “Me lo habían regalado para una navidad y de alguna manera me había permitido descubrir el rock más clásico a pesar de que siempre me había gustado la música, al punto que a los siete años me compré mi primer disco” para continuar “Como ya había escuchado esos discos empecé a buscar cosas nuevas dentro de los géneros que me gustaban: uno no de ellos fue Jane´s Addiction y otra fue The Cult que también me enganchó. La tercer banda que podría nombrar puede ser Morphine, otra de mis bandas de cabecera” dando la pauta del momento en donde empezó a interesarse en propuestas más experimentales. “Particularmente de ellos escuché “Ocean Size” de Nothing´s Shocking (Ndr. Primer disco de estudio) que creo que me abrió la cabeza a algo nuevo, que jamás había escuchado. Incluso me pasaba que no terminaba de entenderlos”. “Hay muchas bandas que llegan en el momento equivocado de la vida de cada uno, porque uno no está lo suficientemente preparado para entenderlas”. “Con otras decís: esto no lo entiendo, pero está bueno” relata cuando recuerda esa primera impresión. “Eso que escuché me abrió una puerta, me hizo investigar más, a escuchar los discos y ahí empezaron a gustarme”. El resto es historia que hoy tiene forma de libro

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Lo primero que llama la atención es que siendo argentino hayas tomado la historia de la esta banda en particular ¿Cuándo te diste cuenta que podías hacer un libro?

Fue una de esas ideas que se te ocurren cuando estás pensando en cualquier cosa. En mi caso estaba en literalmente en la ducha (risas). Todo empezó con la idea de hacer una nota importante por los 24 años de “Ritual de lo Habitual”. Empecé a contactar a los que habían participado del disco y tuve una respuesta aún más importante que la que esperaba. Entonces aposté a más y decidí hacer una nota aún más grande por los 25 años y en ese año contactar a la banda. En este contexto pensé “podría hacer un libro de esto” aunque obviamente me aparecieron dudas ligadas a hacer un libro justo de esta banda acá en argentina.

¿Cómo resolviste esto?

Cuando empezaron a surgir las entrevistas con la banda lo vi más posible.

¿Hubieras hecho el libro sin el testimonio de los cuatro?

Seguro que no, por un lado porque al tener las palabras de la banda se fueron abriendo las demás puertas, por otro lado los cuatro están vivos, no están tan grandes y a lo largo del libro conté la historia de cada uno. Por eso hice varias horas de entrevistas aprovechando entre otras cosas internet. Fue una gran herramienta.

¿Cómo fuiste armando la estructura del libro? ¿Fuiste armando la historia mientras te la contaban o tenías una historia previa que fuiste de alguna manera confirmando?

Un poco de las dos. Había cosas que sabía y otras no. Algunas cosas las tenía claras y otras que no porque no estaban en artículos de prensa como fuente. Por ejemplo la historia del disquero con la que arranca el libro (Ndr. En el que se relata un arresto debido a la gráfica del disco) ya la conocía y fui confirmándola. Eso estuvo desde el principio en la estructura. Luego siempre tuve en cuenta que cuando uno hace periodismo de rock puede hacer que las cosas sean más divertidas y no simplemente remitirse al relato de los hechos. Me interesaba que hubiera una historia que más allá del gusto o conocimiento por la banda, fuera atractiva en sí misma. En  algún punto sabía que todo lo que había pasado durante esos dos años tenía material como para hacer una novela por la cantidad de cosas que fueron sucediendo. Por eso muchas cosas ya estaban pre armadas pero el orden final me lo fueron dando las entrevistas. La idea también es que tuviera un hilo narrativo, que de alguna manera uno tuviera que leer hasta el final para cerrar las historias. Por eso el libro está lleno de ganchos que relacionan los capítulos.

 

Precisamente uno de los hilos narrativos del libro sitúa a J.A. como una especie de transición entre el glam, el grunge y el rock alternativo relacionándolos con bandas como Fishbone, Living Colour, Red Hot Chilli Peppers o Faith No More ¿Fue una de las ideas previas que tuviste?

Totalmente. Veía que no había ningún libro que había tomado esta escena y la había profundizado. Tanto la historia del glam como del grunge ya están escritas. Esta no. Lo vi como un nicho y como una oportunidad, más en español.

Me imagino que dentro de todo ese conjunto de bandas J.A. tuvo algo particular ¿Qué es?

Tuvo una mixtura que se puso en funcionamiento con ellos y que después me animaría a decir que no se repitió a lo largo de la historia de la música. Es una mezcla entre el hard rock y lo gótico principalmente porque además de la impronta rockera glam que mencionamos hace un rato, aparecía una influencia la escena post punk inglesa de la mano de Bauhaus, Joy Division y tal vez Killing Joke. A partir de ahí aparece una cóctel entre una impronta más riffera orientada al hard rock del lado de Navarro y Perkins y otra más gótica del lado de Avery y Farrell. Esta combinación es muy difícil de ver en otra banda luego de ellos. Por otro lado aparece una forma particular de encarar las voces, usándolas como un instrumento más. Hay que tener en cuenta que la banda nunca usó coros en vivo. Perry desde el principio incorporó una máquina de delays que siempre manejó el mismo desde el escenario. No vi nadie que use eso, lo que me parece muy loco ya que es un recurso muy simple. Esto fue muy importante para construir su manera de cantar, al punto de que si no tenía esto  en sus propios términos “no sentía que fuera su voz”. Para que tengas una idea cuando grababan en el estudio no se incorporaban los efectos después. Él graba su voz limpia por un canal y en el otro salen los efectos para que el ingeniero de sonido pueda acomodar la mezcla final. Esta es otra herramienta que era novedosa y que sigue siendo novedosa. Por otro lado la banda siempre tuvo una impronta muy punk ligada al “hacer las cosas por vos mismo”. Pensemos que en su momento estaban con Warner pero siempre impusieron su manera de entender las cosas.

Si uno recorre la estructura narrativa del libro hay una especie de búsqueda de tu parte para que la historia de la banda no se confunda con solamente con las historias de Farrell y Navarro quienes son los más conocidos por el gran público ¿Es así?

Totalmente. Es claro que Perry fundó la banda y por eso arranca casi con la historia de él para luego darle el mismo lugar a los demás. Por otro lado para mí era muy importante destacar la contribución de Eric y Stephen que siempre quedaron relegados. Por ejemplo casi el cien por ciento de las canciones de la banda empiezan con el bajo y muchas son compuestas por el mismo Eric. Navarro entró a la banda cuando las canciones de “Nothing’s Shocking” y “Ritual de lo Habitual” ya estaban escritas. Él agregó los solos y un aporte muy virtuoso para la banda, algo que obvio fue necesario. La división era clara entre el aspecto musical que proponía Eric y las líricas de Perry.

En función de lo que te fueron contando en el libro ¿Qué le aporta cada uno a la banda?

Stephen desde lo percusivo le puso cierta tribalidad africana junto una incansable pasión por tocar. Desde lo personal creo que fue el que posibilitó que se mantuvieran unidos, algo que especialmente marco a lo largo del libro. A pesar de ser el tipo que pasa más desapercibido o con perfil más bajo, hacía que todo funcionara. En su momento tenías a Perry peleado con Eric, a Navarro en su época más oscura por lo que el único que estaba siempre tal cual como era, era él. Por eso él está sonriendo en la tapa. Entiendo de alguna manera el lado empresarial de Perry, su aporte por el lado de hacer el arte, las letras y el concepto de la banda. Es lógico su idea de hacerlo valer. Tal vez ahí aparece un poco el conflicto y Eric lo dice cuando menciona que la cara visible de la banda era Perry mientras él hacía la música. Navarro como te decía aportó los solos y el aspecto más hard rockero. Los demos de la banda antes que estuviera él suenan más bluseros y de alguna manera las canciones son más comunes, sin tanto vuelo. Tuvo una capacidad increíble para ser primera guitarra e interactuar con unas líneas de bajo más guitarreras de Eric. A eso se le sumaba el aspecto percusivo y a Perry con los delays,  sumando una nueva capa de sonido. En definitiva tenías a cuatro tipos que no tenían la configuración que se espera en una banda tradicional en la que el guitarrista hace los riffs, el bajista acompaña y el cantante canta por decir algo. Cada uno se corrió de ese lugar.

El autor junto a Eric Avery

Más allá de las entrevistas ¿Cómo te fuiste reuniendo con el material necesario para ir relatando los hechos?

Todo el tiempo busqué en E bay y sitios similares. Yo siempre fui coleccionista de la banda pero de discos, no de recortes periodísticos y similares. Cuando comencé a hacer el libro fui buscando y haciéndome traer material de coleccionistas y similares. En este sentido hay que tener en cuenta por un lado que en los ochentas la banda fue promovida por fanzines, radios universitarias y similares y por el otro lado en un principio era difícil encontrarlos en revistas de género por ser una banda tan inclasificable. Entonces para mí fue fundamental la idea de archivo y de tenerlo en la mano, obviamente acotado por las cuestiones económicas propias de estar acá y el material afuera. Una cosa que me sirvió fue ir metiéndome en foros, conocer coleccionistas, comentarles la idea y finalmente recibir material de ellos porque consideraban que el proyecto del libro, por un lado tenía sustento y por el otro le daba un uso interesante a su material.

Me imagino que esto te sirvió para abrir puertas o para solucionar de alguna manera agujeros o puntos oscuros propios de los relatos de los entrevistados…

Me sirvió para eso y me permitió en las segundas o terceras entrevistas con la banda hacer preguntas muy puntuales y resolver esos espacios donde me había quedado un vacío. Incluso recuerdo que en esa serie de entrevistas Perry me dijo “estás haciendo un libro re interesante, incluso preguntando cosas que ni yo me acuerdo”, lo que me dio el pie para pedirle por ejemplo que me haga el prólogo y darle cierta legitimidad al proceso. Luego para mí lo que fue como una especie de “santo grial” de colección fue un documento de Warner que la empresa generó para sí misma con un análisis de las ventas reales de “Ritual de lo Habitual”. Algo que conseguí mediante a un ex empleado de la empresa que lo elaboró en aquel momento. Eso fue una locura, porque hacer un libro centrado en un disco y tener las ventas reales no es para nada común.

Uno de los personajes más interesantes que lograste entrevistar más allá de la banda fue Casey Niccoli la ex novia de Perry y por lo que se lee clave en la dinámica de los primero años de la banda ¿Cómo lograste contactarla y por qué para vos era importante?

Era la quinta integrante de la banda pero no a un nivel “Yoko Ono” por decirlo de alguna manera, sino a un nivel de compañera y de crear cosas por iniciativa propia. Pensemos que la mitad de la tapa de “Ritual…” la piensa ella y que hizo muchísimo por la banda. Más allá de ser la pareja de Perry, hay cosas que no se hubieran dado sino fuera por ella. Contactarla para mí era clave y me costó un poco convencerla. Básicamente las entrevistas que había dado eran de esa época, luego hizo su vida aparte, se separó de Perry, formó otra familia, tiene una hija por lo que no quería revivir esos tiempos. Precisamente la primera respuesta fue que aunque se sentía agradecida, no quería hablar de esa época. Obviamente respeté esa respuesta, hice avanzar el libro y volví a contactarla, me volví a encontrar con una respuesta negativa pero menos reticente. Finalmente luego de un año fui con una propuesta hiper concreta nombrándole los entrevistados que tenía y diciéndole que faltaba ella, que además había hecho cosas muy grosas por la banda. Rápidamente le dije que mi idea no era preguntarle cosas que pudieran herirla sino que se sintiera cómoda, además de darle la posibilidad de no hablar sobre las cosas que le generaran dolor o no quisiera. Ahí accedió. Luego, como cuestión general, fue muy importante el contacto con los entrevistados mencionándoles que el libro estaba por salir y pidiéndoles la dirección para mandarles una copia. Me parecía importante que eso estuviera siempre claro para que vean que era algo real y que les llegara la información directamente de mi parte. Un poco quería retribuir esa buena onda que ellos me brindaron para que todo saliera como salió. Casualmente Cassey y Jane (Ndr. Bainter amiga de la banda y musa inspiradora del nombre) fueron de las más agradecidas por eso.

Jane es otro personaje clave ¿También fue difícil el contacto?

Ella fue más abierta. Al principio fue complicado porque lo que sucede con ella es que la banda de alguna manera “la quemó”. Ella misma cuenta que a la hora de conseguir un trabajo sigue siendo la “Jane de Jane´s Addiction” que se daba con heroína. Eso fue complicado pero logré que hablarla porque también era un dato importante para la historia.

Yendo a los capítulos, en el cinco te animás a relacionar a la banda con La Santería y la religión afrocubana ¿Cómo fuiste encarando ese aspecto?

Es un tema que de por si me interesa por lo que para mí atrapante recorrer librerías, hablar con Santeros y averiguar datos para contrastarlos con la historia de la banda. Ahí me di cuenta que Perry, que hoy profesa su religión de nacimiento que es la judía, estuvo un tiempo largo enamorado de la Santería. Creo que lo que lo enamoró la música de los Santeros y la música africana principalmente porque en esa época él vivía en Los Angeles y en los bares podía encontrarse con estos sonidos. Eso lo atrajo y quedó enganchado un tiempo largo. Obviamente tiene que ver con la historia de la banda.

Me gustaría que elijas algunos capítulos y me digas porqué hoy te parecen definitorios del libro.

Uno podría ser “Cortándose con hojas de Afeitar” y otro “Atropellados por su propios fans”. Del primero la principal anécdota es que le pregunté a Eric qué se acordaba y me contó que cuando Perry se hizo los 364 cortes en un día, enseguida se pasó sal para que los cortes permanezcan y se escarifiquen. Lo gracioso entre lo dramático que tiene eso, es que su objetivo de tener esas marcas para siempre no funcionó, lo cual es gracioso porque incluso Eric se reía de esa situación por lo bizarra…

Una dimensión extrema para una banda que tenía muchas dimensiones extremas…

Por un lado ellos usaban medias de red para taparse las marcas de las jeringas. Por otro lado esto puntualmente es una cuestión de salud psiquiátrica, por lo que decidí consultar qué implica esa acción. En este punto me interesaba dar cuenta que estos tipos eran personas como cualquiera que la pasaban mal y que necesitaban ayuda. Quería que eso quedara claro también.

¿Y el capítulo de los fans?                                               

Tiene que ver con un show que terminó en un caos porque la banda dio un show corto e insultó al público, lo que generó que el público quisiera romper todo. Obviamente la banda se fue rápidamente del lugar en su colectivo de gira y dejó varado a su equipo principalmente porque debían desarmar todo. Los fans vieron un micro de la banda que en realidad tenía un integrante del equipo y quisieron destrozarlo por la bronca que tenían. Ahí vino la policía y dijo que tenía que llevarse a alguno que se hiciera cargo de los destrozos. En concreto quedó a cargo un road manager que se llamaba Tim “Quake” Mark que en ese momento estaba trabajando como ellos y que insólitamente ¡estaba tratando de dejar la heroína! (risas).

Perry vino a promocionar la última edición de Lollapalooza y estuvista con él ¿Cómo fue ese encuentro?

Pude charlar con él un rato, le comenté la estructura, le mostré las fotos y particularmente se sorprendió con algunas. Luego me agradeció por habérselo llevado personalmente principalmente porque me contó que había tenido una mala experiencia con un periodista que había escrito un libro sobre la banda con hechos inexactos y sin consultarle nada. Le dejé varios libros. Para mí fue buenísimo para cerrar el círculo. Fue una gran alegría interna poder dárselo en la mano.

Perry Farrel con el libro