Baroness en Uniclub: El propio Arcoiris.

Crónicas
Baroness en Uniclub: El propio Arcoiris.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Seba Delacruz

Rojo, Azul, Amarillo, Verde, Púrpura, Dorado y Gris; definitivamente Baroness es capaz de generar su propio arcoiris a veces oscuro y a veces luminoso sin por ello entrar en contradicciones. Su primera visita fue el ejemplo claro de esto que decimos en un show para el recuerdo.

La presentación de Soldati (el proyecto más riffero que hoy en día lleva adelante Sergio Ch) dio la pauta de lo que iba a venir. La nitidez del sonido fue casi perfecta y el trío supo aprovecharlo: temas poderosos e intensas cabalgatas Sabbathicas generaron un lindo viaje en el que la crudeza y la aridez fueron sostenidas con maestría. Buenas canciones y la sensación de que el trío habla el mismo idioma. No es poco.

Cuando Baroness subió al escenario todo esto que decimos en materia sonora no hizo más que mejorar exponencialmente. Es claro que hoy por hoy el cuarteto sostiene sus canciones desde la melodía, algo que hace necesario que haya cierta nitidez en la mezcla final. Entonces la presencia de un sonidista junto a ellos sobre el escenario no fue casual. Si el sonido final no hubiera tenido el nivel que percibimos, el show hubiera sido completamente distinto. Por suerte pudimos encontrarnos con la mejor versión de las intricadas melodías del grupo algo que por ejemplo bandas contemporáneas como Mastodon jamás pudieron alcanzar en ningunas de sus presentaciones en nuestro país.

Cierto es también que desde hace varios discos Baroness viene eligiendo el presente por sobre pasado, al punto que su música podría compararse tranquilamente como una acuarela que se pinta sobre otra sin tapar a la anterior en su totalidad. Escuchar cuatro canciones del nuevo disco un disco salido solo hace una semana “Gold and Grey”, da la pauta de la confianza que tiene la banda en sí misma.  La sensación es que esa confianza está más que justificada.  Entonces “Borderlines”, “Can Oscura”, “Seasons” y “Tourniquet” aportaron desde el presente una hermosa paleta de colores musicales al grupo. Allí aparecieron las melodías guitarras gemelas y disonantes, los arranques de furia y de melancolía,  el bajo protagonista (y también el sintetizador en una tarea brillante de Nick Jost) y en especial el trabajo percusivo del argentino Sebastián Thomson, capaz de ir del beat blast de “Seasons” a la elegancia percusiva de “Can Oscura” casi camaleónicamente, algo que se repetió a lo largo de la noche en una suerte de “puesta al servicio” de las necesidades de las canciones.

Precisamente si hablamos de canciones, la mejor conclusión que uno puede realizar después de ver a Baroness en vivo es la capacidad de construirlas en al más amplio sentido de la palabra. Si bien John Baizley es el líder visible de la banda (único miembro original luego de una serie de deserciones fruto de un accidente que tuvieron en el 2012 y otras decisiones personales) claramente ha ido entendiendo que Baroness va más allá de su presencia. Entonces más allá de su buen gusto por el desarrollo estético de la banda y su capacidad de generar melodías, tuvo a su lado a una guitarrista como Gina Gleason que sin exagerar fue la gran figura de la noche. No es excesivo afirmar que fue ella quien construyó con paciencia el caudal melódico, agresivo, oscuro o luminoso que atravesó a cada una canciones a lo largo de la noche con una sensibilidad y una precisión inusitada. Si a eso le sumamos los momentos en que sus guitarras y sus voces se fundieron (la ya mencionada “Seasons” fue uno de ellos) el resultado fue momentos de altísima y catártica  belleza que temas como “A Horse Called Golgotha”, “Chlorine & Wine”, “Green Theme” o “The Gnashing’, solo por mencionar a algunos,  instalaron en la retina sonora de los presentes.

En este contexto, tres canciones para el cierre (“Bullhead's Psalm”, “Isak” y “Take My Bones Away”) dieron la sensación de que el show podía seguir y que la banda en vivo al menos esta noche fue infalible. Lo cierto es que todo terminó dejando a más de uno emocionado en un show francamente conmovedor. Vuelta asegurada y esperada.

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