Viaje de Agua Volumen IV: Victoria de la autogestión

Crónicas
Viaje de Agua Volumen IV: Victoria de la autogestión
Texto: Carlos Noro | Fotos: Silvana Morsenti

A pesar de la crisis Viaje de Agua tuvo su cuarta edición, nuevamente curada por los Poseidotica, en lo que se convirtió en una manera de entender la música que va más allá de los estilos y propuestas que tomó en su totalidad el Centro Cultural Konex e incluyó un escenario exterior denominado patio Jagermeister y uno interior denominado sala de las columnas Exiles Records para un público que evidentemente está abierto a nuevos sonidos.

Bien tempranito la apertura del festival fue para Los Llanos quienes construyeron una climática bienvenida en el escenario exterior y con un sol empeñado en ocupar una parte de lugar. La propuesta del quinteto instrumental podría tranquilamente emparentarse con el post rock más calmo principalmente porque propusieron una interesante mezcla de melancolía y sensibilidad con cierto pulso rockero. Con un interesante juego de sonoridades sostenido en el aporte de las tres guitarras y la interacción con los otros instrumentos se dieron el gusto de incluir algo de percusión y la presencia de Santiago García Ferro (ex Taura) hacia el final del show. Se fueron aplaudidos principalmente porque en la difícil tarea de convencer a los que recién llegaban lograron proponer rápidamente un clima de festival

La oscuridad del escenario de las columnas fue el ambiente ideal para que los chilenos Los Tabanos Experience lograran proponer su impronta de zapada y experimentación sonora. “Solo queremos divertirnos y fumar” dijo Jimi Leighton bajista de la banda para luego destacar “la autogestión como forma de entender la música”. En concreto los trasandinos plantearon un universo onírico con un volumen intenso que intentó llevar a los presentes hacia una dimensión que incluyó desde segmentos más psicodélicos hasta melodías más sabbathicas. La presencia de una voz femenina tomando forma de instrumento mántrico sumó sensualidad a una música que dijo basta cuando el tiempo programado para cada banda llegó a su fin. Tal vez la mejor imagen de la tarde respecto al show de los chilenos haya sido una pareja bailando, besándose y cortejándose en el medio de la pista. Buena presentación.

Nuevamente afuera y con una interesante cantidad de público el turno fue para los cordobeses de Iah. Con una interesante puesta visual que incluyó visuales en blanco y negro con distintos espacios naturales, el trío sorprendió con el nivel de pesadez que tiene su música en vivo. Si bien escuchando sus discos uno puede percibir esa búsqueda de generar distintos climas, en vivo se percibe que esos climas apuntan a construir atmósferas y pesadas que tranquilamente, desde el sonido de guitarra, podrían remitir a estilos como el sludge. Alguna imagen de tormenta sobre el final del set fue la mejor manera de definirlos. Fueron un vendaval, denso pesado y oscuro.

Otra vez en el interior la propuesta de Translucido continuó con la idea de que la música no necesita palabras pero deslizándose sonoramente hacia otros parajes. Aquí la presencia de los sintetizadores tuvo vital importancia al punto que es difícil pensar a la banda sin su presencia. Tal vez por eso por momentos el grupo coqueteó con una sonoridad cercana a Daft Punk, por momentos propuso cuelgues Floydianos y en muchas ocasiones llevó su energía hacia campos más jazzeros. Trajeron calma con respecto al vendaval anterior y estuvo bien que así sea. El contraste del cielo estrellado que proyectaron en la pantalla con la tormenta anterior, tal vez sea la mejor comparación entre una propuesta a cielo abierto en un caso y con el propio cielo en el otro.

Nuevamente en el exterior el turno fue para Lucy Patané una propuesta bien ecléctica comparable a la de Marina Fagés que vendría un rato después pero que encuentra varios puntos de intersección. Lo primero y principal fue que las dos bandas estuvieron compuestas en su totalidad por mujeres, un gesto concreto de los Poseidotica como organizadores del festival, que además de sumar diversidad u cumplir con la ley de cupo femenino que garantiza el 30% de mujeres solistas y/o agrupaciones musicales mixtas para todos los espectáculos de música popular, ciclos y programaciones anuales, funciona como un manifiesto con relación a los tiempos que corren. Lo segundo es que tanto en un caso como en el otro sus propuestas musicales buscan romper moldes y estereotipos. La primera presentó su disco autotitulado y recorrió una interesante variedad de estilos que fueron desde el pop, hasta el indie pasando por sonidos más pesados, hasta entre otras cosas realizar una versión de la “Lambada”. La segunda dentro de las sala de las columnas, realizó un show enérgico y desprejuiciado que por momentos propuso sensibilidad pop y por otros actitud punk entendida como ruptura de esquemas preestablecidos. La inclusión de la canción que cierra “Dragon Ball Z” junto a las de su disco “Epica y Fantástica” dejaron como conclusión que su propuesta es para mentes muy abiertas.

Sabemos que para Sauron, la banda comandada por los hermanos Pato y JB Larralde la oscuridad es su hábitat. Entonces en la sala de las columnas el cuarteto pudo desplegar su impronta Sabbathica y ominosa que tuvo su punto máximo en una dramática versión de “Cruces” y ganó fuerza en contundentes versiones de “Mientras tanto la libertad” y “Conjuro”. Su show fue corto, contundente y claramente la propuesta más pesada de la noche. El grupo está en un gran momento y eso se nota. Bien por ellos.

Otra vez afuera Poseidótica fue la encargada de cerrar el espacio al aire libre. Con un sonido nítido aunque algo más bajo con respecto a las otras bandas, el cuarteto apostó principalmente a mostrar lo que vendrá para ellos de aquí en adelante. Una serie de frases Orwellianas proyectadas en la pantalla dieron la pauta de que tal vez a partir de ahora el cuarteto se encargue de reflexionar más sobre el presente en contraste con la idea de ciencia ficción futurista a la que nos tienen acostumbrados. En este sentido el estreno de “La era del instante” en la línea de intensidad jazzera que suele proponer la banda dio la pauta de algunas atmósferas que recorrerán en el futuro. Otro estreno “Necrosurf” fue toda una novedad principalmente porque propuso una melodía casi punk pero tal vez la gran sorpresa de la noche fue escuchar, un tema propio, “El dilema del origen” cantado por Pato Larralde con una letra compuesta por el mismo, lo que abre la pregunta si la banda seguirá algo de ese camino. Lucy Patané y parte de su banda para hacer una intensa versión de “Ya no queda” del reciente disco de la invitada, fue otro de los momentos de intercambio a los cuales Posei nos tiene acostumbrados. Bien por ellos, por haber organizado este festival y por haber podido disfrutar sobre el escenario.

El cierre de la noche luego de algunos minutos de armado que rompieron con la velocidad con la que subieron las bandas a escena (recordemos que subieron después de Mariana Fagés que también tocó en el escenario cerrado) fue para Massacre. Con un sonido perfecto los liderados por Walas dieron un gran show que tuvo de todo. El inicio fue con un provocativo cover de “Paranoid” que incluyó la intro de “Sabbath Bloody Sabbath” que mostró todo el oficio que ha ganado la banda en estos años, logrando mantener la solidez de la canción y dándole su propia impronta que incluso incluyó las últimas frases de la canción en castellano.

Luego entre canciones más clásicas con “Plan B: Anhelo de satisfacción”, “Un nuevo día” con potentes versiones, mezcladas con nuevas “La Octava Maravilla”, “Tanto amor” o “Mi amiga soledad”; la banda construyó un show en el que el mordaz sentido de humor de Wallas y la potencia musical fueron protagonistas.

Entre otras canciones como “3 Walls” o “Te leo al revés” mezcladas con algún cover como “All Tomorrow's Parties”de The Velvet Underground la banda demostró porque hoy por hoy el grupo está dentro del status de aquellas bandas de culto que sin embargo son populares: su público festeja el pasado y celebra el presente sin problemas, toda una demostración para quienes los acusan de haber venido su ideales en post de éxito comercial.

Saludos finales y lento camino hacia la salida luego de casi nueve horas de música ecléctica, autogestiva y por sobre todo desafiante con un precio de entrada accesible lo que tal vez sea una de las razones que explique la respuesta del público. Sensación de victoria y de futuro. Nos vemos el año que viene.

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