Richie Kotzen en Flores: El mago del hard rock

Crónicas
Richie Kotzen en Flores: El mago del hard rock
Texto: Carlos Noro | Fotos: Chechu Dalla Cia

Richie Kotzen es de esa clase de músicos capaces de hacer fácil lo difícil principalmente porque su relación con el instrumento (en este caso la guitarra) y la voz es de una fluidez admirable. Si uno escucha sus discos solista y sus aportes en Mr. Big, Poison y más acá en The Winery Dogs uno sabe que el ADN del morocho viene del rock clásico, el blues, el soul y del groove sin descuidar en ningún momento la pericia técnica aunque, sin hacer de ello el único sentido de su música.

Richie Kotzen es de esa clase de músicos capaces de hacer fácil lo difícil principalmente porque su relación con el instrumento (en este caso la guitarra) y la voz es de una fluidez admirable al punto de que esa capaz de cantar y tocar sin pifiar una nota tirando algun que otro pasito de baile demostrando como siente sus propias creaciones. Si uno escucha sus discos solista y sus aportes en Mr. Big, Poison y más acá en The Winery Dogs uno sabe que el ADN del morocho viene del rock clásico, el blues, el soul y del groove sin descuidar en ningún momento la pericia técnica aunque, sin hacer de ello el único sentido de su música.

Teniendo en cuenta esto ver a Kotzen en vivo es disfrutar de la soltura que tiene para tocar (en un momento de parálisis creativa dejó de tocar con púa para empezar a tocar con los dedos, lo que generó un interesantísimo complemento entre la mano derecha e izquierda ampliando sus posibilidades), combinada por un registro vocal bien amplio que le permite darle color, potencia y sensibilidad a cada una de las canciones.

Mucho de esto que decimos estuvo posibilitado por la elección de los músicos que acompañaron a Richie en vivo. Con una formación tradicional de trío (Mike Bennett en batería y Dylan Wilson en bajo) la principal sensación fue que aquí, a pesar de que el nombre y el apellido de Richie definen la denominación de la banda, el aporte de cada quien hizo que las canciones brillaran con luz propia en una performance que rozó la perfección.

Luego de un inicio potente con dos pirotécnicas versiones de “Riot” y “War Paint”, “Bad Situation” fue uno de los primeros momentos en donde el trío empezó a mostrar toda su capacidad para viajar por distintas sonoridades. Con un groove soulero e incluso con un sutil aire a música disco, la canción encontró la calidez sonora para brillar con maestría algo que más tarde “Your Entertainer” llevaría para el lado de una zapada percusiva en la que bajista y baterista mostrarían si formación jazzera pero con impronta rockera.

“Love is blind” fue una balada cantada con el corazón y una gran manera de que Kotzen demuestre que es tan buen vocalista como guitarrista. Su capacidad de acercarse y alejarse del micrófono para mostrar distintas intensidades y potenciar la melodía vocal, fue una de las grandes sorpresas de la noche, dando la pauta de que se siente cómodo tanto interpretando desde su guitarra como generando climas desde su voz.

Más tarde una intensa versión de “Peace Sign” se mostró como una intensa manera de dar cuenta tanto las virtudes de Kotzen como shredder como la capacidad del trío de transitar camaleónicamente distintos estados musicales. El cierre con breve solo de batería y bajo (con un impecable nivel técnico) abrió la puerta a una impecable versión de “Fear” que fue sin lugar a dudas el momento cúlmine de la noche. Si de por si la canción propone una atmósfera épica pero al mismo tiempo sutil y eléctrica, en vivo se transformó en más de diez minutos donde el trío subió y bajó la intensidad de la canción sin problemas hasta encontrar el espacio propicio para potenciar el dramatismo de la canción. El resultado fue el aplauso emocionado de los presentes (un Teatro Flores con una interesante cantidad de gente) y la sensación de que los tres músicos fueron capaces de emular las épicas zapadas de los tríos de los setentas.

La última parte del show se repartió entre la soulera “Remember” que sirvió para mostrar un clima calmo sutil que más tarde terminó con una larga versión de “Help Me” (otro momento épico de la noche) y una sentida versión de “You Can't Save Me” que sirvió de síntesis de entre la faceta sensible y rockera de un Kotzen que literalmente hizo lo que quiso con sus voz y su instrumento en la noche de Flores. Pasó Kotzen y dio la pauta de que lo suyo va más allá de los nombres. Impecable.

, ,