Serpentor en Groove: Thrash argentino, sinónimo de lucha contra la represión

Crónicas
Serpentor en Groove: Thrash argentino, sinónimo de lucha contra la represión
Texto: Emiliano Scaricaciottoli | Fotos: Brenda D'ercole para Manija Cósmica

A 15 años de Poseído, Serpentor decidió celebrarlo con un show demoledor en Groove. La cita tuvo tres invitados de honor: Morvida, Malicious Culebra y Undermine. Fiel al espíritu de Manija Cósmica, productora del show, la grilla comenzó temprano y con total respeto entre las bandas tal como viene sucediendo en los eventos autogestivos de la nueva ola de metal argentino. El dato no es menor. La semana había comenzado con el bochorno de Abbath en Palermo Club y con el enorme contraste entre la falta de respeto de su banda hacia los soportes, Descarnado y Medium, durante toda la noche. Ambas bandas, que tuvieron el desagrado de telonear a Abbath (al NO show de Abbath), dieron un concierto dignísimo, prolijo, de nivel internacional, demostrando que el metal argentino contemporáneo está más vivo que nunca y le pone la vara alta (demasiado alta) a cualquier referente que se acerque a lucrar con la nostalgia de alguna edad dorada del metal internacional.

En esta sintonía, Morvida, banda oriunda de San Miguel y coronada con el sello Ícarus, abrió la noche con un set list picante y veloz, fiel al death metal old school. Malicious Culebra, con las huestes que en micro llegaban desde Berazategui, continuaron con un durísimo y comprometido mensaje hacia las represiones en Chile y Ecuador y contra el golpe de Estado en Bolivia. La última banda ganadora del Wacken 2018, se puso al hombro una puesta en escena performática que atravesó desde los campos de concentración nazi hasta el terrorismo de Estado en Argentina durante la última dictadura militar. En la apertura, “No pagues para tocar” (corte del 2019) sonó fuerte y directo, marcando una línea divisoria clara entre la nueva cultura metalera que orbita en las nuevas generaciones que hacen metal en nuestro país y las viejas formas de organizar conciertos que caracterizó a muchas bandas del mentado “metal nacional”. “Como un animal”, “Ni olvido ni perdón” y “Prohibido olvidar” cerraron la participación de los Culebra con una coherencia política y estética que sorprendió a más de uno. Más tarde  Undermine, machacando casi completo su Muy lejos de encontrar la paz (2018) y los clásicos de su álbum homónimo (2016), dio una lección de trash metal con sesgos progresivos impecables.

Para los Serpentor, a las 21:30 clavadas, el show se abrió con “Asesino” y una masa de legiones que agitaron Groove sin un minuto de respiro. El disco se celebró en el orden de estudio, con una sola ausencia-el instrumental “Nunca estarás sola (J.D.A.)- y con el hitero “No me prediques” cerrando el bloque de Poseído. La noche tuvo invitados de relevancia. En “Mirar sin ver”, “Chino” Lezcano, ex bajista de Serpentor y actual Exilio, se volvió a calzar las cuatro cuerdas, y Jorge, cantante de Manifiesto sumó aún más velocidad a la fiesta trashera. Luego, Jorge, cantante de Del Oeste, se sumó a Temo en “Violentando al futuro”, tema que en su versión de estudio contó con las voces de Walter  Meza (Horcas) y Tito García (Lethal). Miguel Maciel, ex cantante de Mastifal y actual Güemes, se subió al escenario para rememorar “En las entrañas del apocalipsis”, himno de Mastifal de su placa Desde las tinieblas (2003), cuando el thrash tenía-como movimiento-un peso específico más gravitante en la escena metalera que se desprendió de la crisis del 2001.

“Controlando la Nación” inició el último bloque de temas ajenos al aniversario pero muy arraigados a las venas de las serpientes. Temo levantó una bandera con la imagen mítica de Naty Trashera, seguidora incansable de Serpentor e ícono de las “legiones”, con la leyenda “Volverte a ver es mi sueño” (verso de “Imágenes de un recuerdo” de Exilio). Le siguió “Privación ilegítima de la libertad” del disco homónimo del 2009, que le dio un fuerte empujón a la banda para posicionarse en la escena local después de tantos años de lucha y resistencia. “Militares criminales” le puso aún más fuego a esa cohesión ideológica que siempre Serpentor predicó y Temo no perdió oportunidad para condenar el golpe de Estado en Bolivia y la represión en Chile, eco que se escuchó toda la noche y que, indirectamente, traza una línea divisoria entre el giro derecha, conservador y fascista del padre del metal nacional y quienes aún no han olvidado por qué levantamos las banderas, cuál ha sido la historia en la que intervino V8 y Hermética y por qué no podemos, como movimiento, esquivar nuestra resistencia contra la represión y los atropellos del Estado.

“Lloviendo sangre”, cóver de Slayer y de la placa Poseído, cerró la noche elevando las consignas del thrash argentino: agresividad y resistencia.

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