Razones Zeppelinianas

Reseñas | Por qué escuchamos Led Zeppelin. Luis Sagasti. Gourmet Musical. 2019
Razones Zeppelinianas
Texto: Carlos Noro

Haber elegido un título que juega con los sentidos de ese qué interrogativo o exclamativo (que se pregunta pero al mismo tiempo afirma la sentencia) tal vez sea la mejor manera de definir lo que Luis Sagasti cuenta en estas hojas referido historia cultural rockera y a la vez personal de Led Zeppelin.

Sin exagerar Por qué… es un libro de amor y ese amor está fundamentado en una idea que también aparece sutilmente en la tapa, la idea de una kratofonia (la manifestación de la fuerza casi en estado de brutalidad) sin dejar de lado cierto halo de magia y misterio que hay ido acompañando a la banda a lo largo del tiempo. Entonces este amor a lo largo de los capítulos se muestra como vertiginoso, intenso y disruptivo al punto de que llega a las fibras más primarias y elementales del ser humano. Mucho de esto tiene que ver con que en la comparación con sus contemporáneos (los grandes dinosaurios de los setentas entre los que ubica a Pink Floyd, Rolling Stones y The Who) Sagasti no duda en ubicar a L.Z como los únicos que lograron una “complejidad propia sostenida en el riff de guitarra”, lo que fue su marca registrada incluso como respuesta  a la llegada del punk en 1976. No duda tampoco en hacer  énfasis en lo que implicó para el grupo sostener “el culto al riff” y el desafío que implicó para el grupo articular la banda en torno a un riff sin que finalmente las canciones se tornen redundantes en lo que tal vez sea unas de las temáticas más atrayentes de una obra llena de descripciones de situaciones y momentos ligados a personajes y canciones.

Utilizando metáforas cotidianas para explicar el crecimiento de la banda  y su relación con ella (poniéndose incluso brevemente como protagonista mencionando le epifanía que fue para él ver por primera vez “The Song Remains the Same” en un cine de Bahia Blanca) es interesante destacar como a lo largo del relato, que no busca ser pormenorizado pero si detenerse en situaciones puntuales, Sagasti logra su principal cometido: dejar en claro que sensaciones, sentimientos y vibraciones genera la música de Zeppellin. Entonces, el libro que está lejos de ser un libro biográfico o histórico, encuentra interesante comparaciones con otras dimensiones del arte (brillante y original la comparación con de Black Dog con un cuadro de Matisse) con las que logra la difícil tarea que el autor quiere concretar: explicar con palabras toda la potencia musical de L.Z.

Sin dejar de lado las referencias a otra bandas (define a Pink Floyd como un eclipse de luna o como un dominó de estrellas) a lo largo de los distintos capítulos la sensación es que la historia, las canciones y la puesta en escena de Page, Plant, Jones y Bonham parece ser la banda definitiva de todas las épocas al punto de “dan la impresión de haber inventado todas las poses del rock”. Leer Por qué escuchamos a Led Zepellin es encontrarse con ese “volcán que estalla” que fueron los ingleses y por supuesto con ganas de volver a escucharlos. Linda manera de retomar o empezar a bucear por su obra.