Mgla en Uniclub: La futilidad tras la máscara

Crónicas
Mgla en Uniclub: La futilidad tras la máscara
Texto: Noelia Adamo | Fotos: Nacho Lunadei

Días antes de que la prohibición sanitaria ante la peste se haga efectiva, Mgla, una de las bandas más importantes del Black Metal contemporáneo desembarcó en Uniclub el pasado sábado 7 de marzo para marcar la primera visita de la banda al país y dar un show minimalista pero contundente. Las agrupaciones locales Demiurgo, Polución Social y Nuclear Satan no se quedaron atrás e introdujeron a esta banda polaca plagada de sentidos.

La propuesta de Mgla es prometedora: los cuatro integrantes llevan sus rostros escondidos tras máscaras, con negras vestimentas, capuchas y campera de cuero, se diluyen ante los enérgicos y oscuros sonidos combinados con melodías contagiosas que adornan las letras de canciones en las que la filosofía nihilista y el guiño existencialista cobran protagonismo. El propósito que se vislumbra es que la música deberá hablar por si sola y aunar a intérpretes y audiencia en una misma experiencia sensorial.

Si bien esta visita se da en el marco de la presentación de su último trabajo Age of Excuse (2019), en el set, corto, predominaron las composiciones de la que es considerada su obra cumbre Exercises In Futility (2015). Cinco obras de este último frente a dos del trabajo que presentaban más algún otro del primer larga duración With Hearts Towards None (2012) y el EP Mdłości (2006).

En una atmósfera ambientada con colores fríos en donde predominaba el azul y con una permanente y oscilante cantidad de humo, los polacos ejecutaron su arte durante una hora y sin mediar palabra entre las canciones, sólo una especie de interacción con el público sucedió cuando M., vocalista y líder, intentó patear un celular de una de las personas que estaban pegadas al escenario filmando de cerca. No sorprende que no haya habido ni saludo ni presentación ni despedida, tampoco que uno de sus integrantes se haya incomodado ante la manía del registro individual a través de celulares. Las canciones, identificables a través de números, ya que carecen de nombre propio, en clave nietzscheana, manifiestan el desencanto ante el mundo moderno que el filósofo desarrolla.

Este desencanto del mundo moderno, en Nietzsche, apunta a la idea de subjetividad, los universales absolutos, como “la verdad” no son más que una ficción metafísica. Justamente, es en la primera línea de la canción de apertura del show “Exercises in Futility I” en donde se expresa esta idea “The great truth is there isn't one” –“La gran verdad es que no hay una”-. MGLA parece ser la encarnación en clave black metal de las ideas nietzscheanas: las ficciones metafísicas como la idea de “verdad” no son más que máscaras operando en una subjetividad que se concibe a sí misma en el orden de lo ficcional. El sujeto humano, conceptualmente, es un artificio, y como tal, es superficial, cual máscara. El sujeto humano “despierto”, para Nietzsche “hombre espiritual”, escapa a la prisión de las ideas fijas de la subjetividad moderna sabiendo que está atrapado entre ficciones y para realizar con autenticidad su existencia tiene como alternativa interpretar el rol que le es propio en cada caso, llevando a cabo sobre sí mismo un proceso estético: concibiéndose al mismo tiempo como creador y como obra. Asumirse como parte de un proceso permanente de asignación e interpretación de sentidos que están inmersos en un proyecto estético. Ser arte es la alternativa. Y Mgla lo cumple a la perfección, su música, su disposición escenográfica, sus letras, inclusive la literalidad de sus máscaras es funcional a este propósito.

A lo largo de nuestra historia occidental, el fervor por una filosofía nihilista ha llevado a grandes mentes a erigirse bajo totalitarismos peligrosos y Mgla no está exento de controversia en este punto. Si bien la banda no se pronuncia como afín al NSBM –Black Metal Nacional Socialista-, ni lo contrario, tuvo que cancelar conciertos en Europa por las acusaciones que recaen sobre M., su líder, y sus filiaciones con otras bandas y sellos pertenecientes a las corrientes nazis del Black Metal.

Pertenecientes al cúmulo de bandas dentro del Black Metal en el que los sujetos se desvanecen como tales, la elección estética y la imperante filosofía nietzscheana hacen de su presentación un hecho por demás llamativo, en donde música, impacto visual y desencanto se aúnan para dar lugar a una banda completamente ajustada y de pareja intensidad en cuanto a sonido, potentes composiciones y melodías de altísima calidad. Paradójicamente, su líder M., más de una vez se ha pronunciado en que la estética de la banda no debería ser lo principal, sino la música. Sin dudas la ejecución en cada una de las piezas que presentaron fue una aplanadora y el ambiente que crearon fue completamente hipnótico. Uno de los puntos destacables de la noche fue la impecable precisión en la ejecución del baterista Darkside, su actuación fue cercana a la perfección. Quizás, para los más aguerridos seguidores, quienes no pararon de expresarse a través de pogos y cantos, la nula intervención haya resultado algo fría

Ominosa y a la vez extraña resulta hoy concluir esta crónica en medio de las medidas preventivas ante el avance de una enfermedad que se expande globalmente poniendo en cuestión todo lo que existe como status quo, pero qué mejor momento para reflexionar sobre una banda que se apropia del sin sentido de la existencia y lo convierte en hecho artístico, el momento del avance de una peste mundial. Todo se resignifica y tanto la era de las excusas como los ejercicios fútiles se hacen carne. Albert Camus, decía de uno de sus personajes sobre el final de La Peste:Pues él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás”, como tampoco mueren ni desaparecen el desencanto, la crítica ante lo establecido y nuestro amor por la música pesada que nos sorprende.  

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