Acorazado Potemkin / Juan Pablo Fernández: Música y poesía de aquí y ahora

Reseñas | Acorazado Potemkin "Piel" Oui Oui Records. 2019 / Juan Pablo Fernández. Peluca. Letras de Canciones de Pequeña Orquesta Reincidentes y Acorazado Potemkin.Tinta Roja. Ediciones del Sur Siglo XXI. Contemporánea Ediciones
Acorazado Potemkin / Juan Pablo Fernández: Música y poesía de aquí y ahora
Texto: Carlos Noro | Fotos: Sebastián Molina

Desde Acorazado Potemkin con el impecable “Piel” y a través de las letras de sus canciones transformadas en libro el cantante guitarrista y escritor deja un manifiesto intenso del paisaje urbano actual e histórico.

Acorazado Potemkin “Piel” Oui Oui Records.

Es completamente improbable que los Acorazado Potemkin hayan imaginado este presente de cuarentena. Es más, sin siquiera suponerlo fueron uno de los pocos grupo que llegaron a estrenar un disco, presentarlo en un Niceto en un Febrero que a esta altura parece que sucedió en otra vida y que en definitiva terminó por transformarse en este presente continuo que por ahora vivimos.

Escuchar Piel en este nuevo contexto de aislamiento social preventivo y obligatorio es encontrarse con un disco que tal vez tenga la potencia de marcar una época. Tranquilamente podríamos preguntarnos ¿Quién no extraña la piel del otro? ¿Quién no extraña la caricia, el beso y el abrazo fraternal? ¿Quién no quiere ver a los ojos sin que una pantalla actúe de mediadora? ¿Quién no precisa la piel con piel, el cuerpo a cuerpo? Piel funciona y cobra fuerza en cada una de esas dimensiones porque encara sin miedo y sin dejar en todo momento de construir un punto de vista que podríamos llamar comunitario que propone un nosotros inclusivo que se manifiesta en distintas dimensiones. Hay un nosotros que abraza, familiar, fraternal que se anima “a llevar a todos los que vinieron” mientras no quiere acostumbrarse a “la ciudad en que todo es un espejo para cambiar de piel” en “El Arca”. Hay un nosotros que recuerda con melancolía familiar y menciona “las manos que te acariciaban” en “María” y fundamentalmente hay una lectura poética, contundente y actual de la época que vivimos. Se siente la calle y la vereda en “Vecino” cuando Juan Pablo Fernández canta con un tono irónico “Que pasa vecino/que no querés salir/El coraje de los otros/no te deja dormir”,  también aparece cuando se sitúa como cronista de época relatando “Me tuve que tapar la cara para que me veas/me tuve que poner el pañuelo para que te des cuenta” en la bella y sanguínea “Pañuelos”, y lo hace aún más cuando intenta escapar de la resignación al cantar “y cuando ya nada tenga fin rebélate” en “Una oración más”. También el trío ensaya su propio manifiesto en primera persona cuando en “Pank” grita a viva a voz “No quiero saber más de las mentiras de la razón/no puedo escuchar que nada puede cambiar”. Todas juntas construyen un todo homogéneo y sensible en donde cada canción fluye con una intensidad y una sutileza que hace necesario la escucha atenta y paciente, esa que precisa abrir el librito que incluye el cd y leer las letras con atención para entender los caminos en que lo lírico y lo sonoro se entrecruzan.

Desde lo musical Piel vuelve a demostrar la particular alquimia que propone el trío. La potencia rítmica del post punk se encabalga con la melancolía tanguera y dialoga sin miedo con el rock más sanguíneo, construyendo una sonoridad compleja a la vez que popular. En ese lugar Federico Ghazarossian, Luciano “Lulo” Essain y Juan Pablo Fernández encuentran el espacio para contar, además de todo lo dicho, su historias de amores y desamores en un disco que en que el amor (ese que a veces está lejano) aparece con hermoso brillo en “A tiempo”, “Umbral” y “La encandilada” con distinta sensaciones, pasiones, encantamientos. “Calesita” por otros parte propone la esperanza repitiendo con mágica expectativa “y mi corazón que ruega/una noche más/una vuelta más” en un disco que desde el presente propone la esperanza hacia un futuro con un nosotros inclusivo. ¿Qué mejor metáfora para la esperanza que una calesita iluminada? Es la pregunta retórica que propone el trío. Sigamos mientras tanto deseando la vuelta.

Juan Pablo Fernández “Peluca”. Tinta Roja. Ediciones del Sur Siglo XXI. Contemporánea Ediciones

De alguna manera la tapa de “Peluca” es bastante explicita. Por un lado hay un paisaje urbano, nocturno y con una luna llena tras los árboles; por el otro una aclaración necesaria: “letras de canciones de Pequeña Orquesta Reincidentes y “Acorazado Potemkin”. Entre las dos tal vez se encuentra una manera de acceder concretamente al universo poético que Juan Pablo Fernández fue construyendo desde “Vals de Dos Finales” (primera canción del disco de Reincidentes “Tarde” de 1994) hasta “Umbral” la última canción de “Piel”. En el proceso de encontrar su propia voz (un proceso que para quien escribe tal vez no termine nunca) Juan Pablo ha sabido situarse como un narrador cronista de época sin por ello caer en la tentación de lo explícito y lo literal. Encontrarse con sus letras es recorrer el paisaje urbano Menemista, la crisis del 2001 y la actualidad reciente con una mirada filosa, cruda y casi nunca benevolente. Allí la ciudad se presenta en sus diversas formas: hostil e intolerante frente a los que intentan abordarla desde los márgenes, pero al mismo tiempo mágica e imprevisible para quienes se atreven a transitar esos mismos márgenes. “Peluca”, la canción que da nombre al libro y está incluida originalmente en “Nuestros Años Felices” de 1996 es un fiel de reflejo de esto. En un escenario cruel y descarnado (los chicos revolviendo la basura) aquellos mismos chicos se dejan deslumbrar por la magia nocturna y se prueban una peluca que encuentran en la calle. “Vos sos lo que tirás, yo lo que encuentro” dice Juan Pablo Fernández en esa canción dejando sin posibilidades de redención al que lee pero insinuando algo distinto para ese otro excluido. Allí como en otras canciones hay un realismo poético que encuentra una dimensión costumbrista pero no se queda en la dimensión descriptiva: la invitación es a reflexionar desde lo narrativo, desde lo lírico, desde lo metonímico, jugando incluso con metáforas que por inesperadas e infrecuentes no dejan de ser como puñales que se clavan en el sentido común o en el inconsciente del lector.

Ese valor por la palabra precisa y poli significante permite encuadrar a Juan Pablo Fernández en la tradición de otros cantantes poetas como Nick Cave (no es casual que una letra suya hay sido usada para comenzar el prólogo del libro escrito por Yaki Setton y además de inicio a la primera canción de “Piel” entre otras muchas referencias) y el “Indio” Solari, en quienes también se puede hallar referencias urbanas, crípticas y descarnadas que invitar a pensar y repensarse de manera evidente en el contexto de otras referencias literarias tan disimiles como José Watanabe,  la novela norteamericana de Carver, Philip Roth, Cheever  y otros más cercanos como Gonzalez Tuñon solo por citar a algunos ejemplos.

Finalmente el amor en sus diversas formar aparece con potencia dentro de las distintas épocas y escrituras de Juan Pablo. Siempre complejo y nunca previsible, a veces se lo menciona como disuelto, otras veces vuelve al presente en forma de recuerdo y casi siempre es un anhelo de bienestar. Claro que también incluye la dimensión simple, cotidiana y familiar, del día a día en que también el amor se hace carne, como en “Umbral” su última letra en la que dice “Esta calle/esta calle es para vos” e invita a recorres la ciudad como un flâneur incansable de ojos bien abiertos. En esa manera de ver la realidad oblicua se sitúan estas canciones y poemas de Juan Pablo Fernández. La música es la manera perfecta de que cobren vuelo.