Poseidotica en streaming: Música de otra dimensión.

Crónicas
Poseidotica en streaming: Música de otra dimensión.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Ambar Violeta https://www.ambarvioletaph.com/
Niceto Club ?

El cuarteto instrumental y su respuesta artística a los tiempos que corren.

Si alguien piensa que el formato streaming puede ser un reemplazo posible a un show en vivo, la primera respuesta luego de experimentar este concierto 360 envolvente es que equiparar una cosa con la otra es un error mayúsculo. Es claro que la experiencia artística que implica ver un show en vivo es lo más cercano a encontrarse con un momento único e irrepetible, que incluso que autores como Walter Benjamin (que no viene al caso desarrollar aquí) llegaron a identificar como especie de aura que rodea a esas manifestaciones. En palabras concretas, quien va a ver un show en vivo va en búsqueda de ese momento con mayúsculas que puede llegar a generar una transformación subjetiva, darle otra perspectiva de la vida, cambiar radicalmente su existencia. Es claro que esto no sucede siempre, pero allí es posible que suceda, algo para nada menor en tiempos como los que vivimos en donde la mayoría de las representaciones artísticas se reproducen hasta el cansancio incluso perdiendo su carácter revolucionario o liberador.

La segunda respuesta es que lo que sucedió desde Niceto tampoco es equiparable a cualquier show de Poseidotica que uno puede ver tranquilamente en cualquier plataforma que reproduzca videos. Eso tienen una explicación: la virtud del cuarteto para producir un espectáculo íntimo, pero a la vez crudo y sanguíneo de su identidad. En este sentido uno de los grandes aciertos del grupo fue ordenar la disposición del escenario de forma casi circular, lo que dio la posibilidad de que pudieran cruzar miradas y gestos de complicidad a la hora de ejecutar cada canción en una clara apertura a la dimensión más íntima de los músicos. Otro de los aciertos tuvo que ver con trabajo de cámaras preparado para seguir el recorrido de cada tema. Ver un show así da cuenta que ese es uno de los grandes desafíos de esta propuesta: cuando alguien va a ver un grupo en vivo, tiene la posibilidad de realizar visualmente el recorte que prefiere, eligiendo qué ver y qué no. Esta cuestión estuvo “resuelta” por un trabajo de cámaras que se preocupó inteligentemente por mostrar distintos enfoques de la banda. En ese punto hubo momentos que fueron inéditos para quienes ya conocen “el vivo” del grupo, lo que no es una cuestión menor. La sensación de complicidad y de que la banda tocando en el living de la casa de uno (algo de alguna manera literal) fue creciendo a lo largo de las canciones. De esta manera canciones como “Tantra” dejaron en claro las asociaciones instrumentales que el grupo realiza para construir la difícil arquitectura de las mismas, cuestión que se hizo evidente en “La era del instante” donde Santiago Rúa fue construyendo el diálogo melódico con Hernán Miceli en un impecable de armonización de guitarras, con la posibilidad inédita de ver gestos y miradas en tiempo real, algo no tan visible en otras propuestas.

La solidez del grupo para encarar cada canción se hizo evidente en temas como “Reconstrucción” y el estreno “En lo profundo” que mostraron dos dimensiones sonoras. El primero fue bien crudo, pesado y distorsionado exigiendo el despliegue físico y percusivo de un Walter Broide a la altura de las exigencias. El segundo mostró a Martin Rodriguez experimentando con sonoridades post punk desde las cuatro cuerdas para luego construir una interesante armonización con las guitarras de sus compañeros, en otro de los momentos en que las cámaras supieron captar el trabajo grupal y el aporte de cada integrante.

En el contexto de un show donde las imágenes fueron lo importante (gran decisión la de proyectarlas sobre los músicos generando climas específicos o utilizarlas como separadores) las únicas voces que se escucharon vinieron por el lado de Boom Boom Kid, el único invitado de la noche. Vestido de chamán ingresó para sumarse al trabajo percusivo de “El dilema del origen”, en donde todo el grupo dejó sus instrumentos para generar una melodía ancestral a puro golpe de tambor y luego realizó una versión bien hardcore de “Manfiesto” la canción que es parte del ep “Poseidotica habla con Boom Boom Kid” editado este año en vinilo. Mientras el primer momento generó un interesante clima el segundo necesitó de algunos minutos para que la vos se acomodara sin que ello conspirará con la sensación de ver algo de por si novedoso.

De esta forma “Elevación” fue el cierre frenético para uno show que duró algo más de una hora y que dejó la sensación de que el menos con propuestas como estás, el streaming puede llegar a ser una opción interesante. El desafío es como siempre, construir dimensiones nuevas y desafiantes. Poseidotica sabe cómo hacerlo y tal vez sea su mayor virtud. Bien por aceptar el riesgo.