Gil Trabajador: Valentín Guerreros de Hablan por la espalda

Entrevistas
Gil Trabajador: Valentín Guerreros de Hablan por la espalda
Texto: Facundo Llano | Fotos: Silvana Morsenti

“Mientras el mundo, policía y ladrón, me bautizan sonriendo, gil trabajador” dice la letra del clásico de Hermética en un cruda descripción de la clase trabajadora argentina. Nosotros abrimos la pregunta ¿De qué trabajan quienes hacen cuando no están sobre el escenario? ¿Hay relación entre el sustento diario y la posibilidad de subirse al escenario? Quienes están en escena se bajan del escenario a contarnos su historia.

La historia musical, la revolución social y la personal

Es un poco injusto seguir asociando a los uruguayos de Hablan por la espalda como una banda hardcore. Y si bien en ese genero se encuentran sus comienzos, los charrúas se pasearon por cada música que se cruzaron en el camino; punk, garage, candombe, blues, folk, psicodelia, dub y heabvy metal. Y hablando de este último género, quizá el integrante que mayormente aporta de ese lado es su guitarrista Valentín “Vegeta” Guerreros; “Digamos que empecé escuchando música alrededor de los 12 años, en ese momento estaba Nirvana, creo que todos más o menos estamos impactados por lo que estaba haciendo Nirvana y el Grunge en ese entonces. En esa época vivía en San Pablo y con un grupo de amigos del colegio empezamos a descubrir Metallica, Megadeth, Iron Maiden, King Diamond. Íbamos a Galeria do rock y me compre Altar of Madness de Morbid Angel, mi primer disco.”

En una época donde todavía el metal y el punk eran enemigos, el amor por ambos géneros se dio naturalmente. “Mi hermano mayor había empezado a escuchar Punk Rock y a eso se le mezclaron fanzines sobre anarquismo, straight edge, vegetarianismo, esas cosas.” Al mismo tiempo, el interés por la música va llevando a querer tocar un instrumento; “Yo empecé tocando una guitarra española que habia en casa, que era de mi hermano mayor. Recién tuve mi primer guitarra eléctrica unos 2 años después, una Golden brasilera y un equipito Oliver de 15w que tengo hasta hoy en día, creo que el combo le había salido unos 120 dólares, que no era poco para nosotros en aquella época.”

Ya vuelto a Montevideo, conocería a un integrante de lo que seria su banda por los próximos 25 años y contando; “Voy a la feria de Villabiarritz, donde se hacía una feria de fanzines y veo venir un flaco con remera de Gorilla Biscuits pintada a mano y un cassette. Yo tenía una remera de la misma banda que me había comprado en la Galeria do Rock. Era el Tuka ( Ndr.Guitarrista de HPLE). Me muestra un demo de la banda que habían armado hacia un par de meses. Me dice que hacían hardcore, no eran straight edge pero tenían letras anti sexistas, políticas, pero no partidarias. Se había quedado sin bajista porque era argentino y se había vuelto a vivir ahí. Así que a la semana estábamos yendo a ver a Ossuary y Depresión Adolescente a la ciudad de Santa Lucia, que ya tenía un movimiento hardcore emergente en ese momento. A la otra semana entre a tocar el bajo en Hablan por la Espalda. Con el tiempo el otro guitarrista dejó de tocar y pase a tocar la guitarra.”

El trabajo diario

“Soy psicólogo clínico hace 15 años” nos cuenta sobre su labor diaria. “Desde que tengo conciencia es algo que siempre quise estudiar. Tenia discusiones con mi hermano desde muy temprano sobre eso. Sobre todo, del lugar de la psicología en una sociedad capitalista. Entre esas cosas y las ferias de fanzines circulaban textos de gente como Gerard Mendel, Max Neef y algunas cosas que aparecían en libros que acá editaba la comunidad del Sur que traía textos que se inclinaban al análisis de la subjetividad y que por alguna razón estaban en los puestos de fanzines que se hacían. Esas cosas fueron como que dando lugar a encontrar una conjunción para las cosas que me interesaban de la psicología.”

Y si bien mezclar la actividad laboral con la musical debería ser considerado un arte aparte, Valentín eligió una carrera que le permitió combinar ambas cosas de forma más efectiva; “Yo tengo un cierto privilegio en esas cosas; no tengo un horario fijo y eso me permite, en cierta medida, manejar los horarios, poder tomarme tiempo para viajar, grabar y esas cosas. Igual eso en estos lugares nunca es fácil. Latinoamérica y todo lo que es la periferia del mundo siempre tiene sobrecarga de trabajo. Cada vez que se trata de estabilizar viene una crisis económica que destruye los parámetros que de a poco se van construyendo, basta ver una gráfica de la evolución del salario real. Las dictaduras acá sirvieron para eso también. Las políticas de recorte, de quita de subsidios terminan destrozando la relación que tenemos con la cultura que tiende a ser la más afectada. Esto no lo digo específicamente por mí, yo nunca pensé vivir de la música, pero en general conozco poca gente que pueda dedicarse solamente a la música, también mucha gente que deja su relación con la producción cultural debido a los tiempos que tiene para organizarse la vida”

 

Vivir de la música al otro lado del charco.

Si en Argentina es difícil vivir de la música, en Uruguay parece casi una tarea utópica; “Creo que vivir de la música como la gente considera que es vivir de a música es difícil. Las personas que conozco que viven de la música tienen esa especie de multi empleo dentro del sector; tocan en varios proyectos, dan clase, alquilan equipos, hacen sonido, etc.… Uruguay tiene una particularidad cruel que es que tenemos un mercado bastante pequeño en general y, si bien eso permite cosas que están buenas, acá por ejemplo, no se suele dar ese fenómeno de la “estrella de rock” que pasa en otros lados, somos pocos, nos terminamos conociendo entre todos y eso le da otro lugar al músico. Sin embargo, eso también tiene complicaciones y una de ellas es que el público suele ser escaso. Acá las bandas que suelen vivir de la música son las que hicieron público afuera, en Argentina o en México.”

Tal vez por venir del ambiente del hardcore y el metal y la racionalización que a veces implica su trabajo, las expectativas de Valentín siempre fueron reales; “Cuando formamos la banda, nunca fue una pretensión vivir de lo que hace Hablan por la Espalda. La idea era formar parte de algo que estaba surgiendo, que era el movimiento Hardcore de acá. Teníamos 15, 16 o 17 años y no pretendíamos que esa fuera nuestra actividad laboral. Creo que para nosotros no es en sí una frustración, por lo menos para mí no. Aun así, sé que puede ser frustrante querer vivir de las composiciones propias en un país con poco público. El periodo de los últimos 15 años fue mejor. Si bien fue escaso para lo que se necesita, empezaron a haber inversiones y estímulos para que la gente pueda grabar, producir shows, viajes, documentales, incluso comprarse instrumentos más o menos decentes para poder tocar. Ahora, por lo visto volveremos a las épocas de recortes y eso, mezclado con el problema que viene generando el coronavirus, no sé qué va a pasar con la gente que vive en ese campo, es bastante preocupante.”