Gil Trabajador: Mariano “El Vasco Perret” de Osario y Arraigo

Entrevistas
Gil Trabajador: Mariano “El Vasco Perret” de Osario y Arraigo
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro / Instagram Mariano Perret

“Mientras el mundo, policía y ladrón, me bautizan sonriendo, gil trabajador” dice la letra del clásico de Hermética en un cruda descripción de la clase trabajadora argentina. Nosotros abrimos la pregunta ¿De qué trabajan quienes hacen cuando no están sobre el escenario? ¿Hay relación entre el sustento diario y la posibilidad de subirse al escenario? Quienes están en escena se bajan del escenario a contarnos su historia.

La historia musical de Mariano “El Vasco” Perret por ahora viene tomando forma con dos caminos musicales muy claros. Desde hace 15 años (un festejo que quedó postergado por la pandemia) es parte de Osario con quien tiene dos discos, “Secular” y “Reevolución cultural” en donde se encarga de la guitarra y las voces, mientras aporta guitarras e instrumentos folclóricos en la banda de metal folclórico Arraigo para dar forma a las canciones de “Fronteras y Horizontes”, “Nosotrosacayahora” y un EP denominado “5” en lo que hasta ahora es la producción total del grupo. Los cruces entre las propuestas de las dos bandas son evidentes. Con la idea de que el heavy metal puede mixturarse con otros estilos, tanto en una como en la otra pueden escucharse ritmos folclóricos como chacareras o zambas pero también pueden aparecer versiones desafiantes de “Fear Of The Dark” de Iron Maiden en plan folclórico y en castellano, “El reino del revés” de María Elena Walsh o “ El amor después del Amor / Ciudad de Pobres Corazones” de Fito Páez. En ese lugar que busca romper los límites y además dar cuenta de una dimensión política y social parece estar situado el interés actual de Mariano, que suma es estas búsquedas una intensa labor como docente de nivel primario en una escuela pública de la provincia de Buenos Aires.

La docencia, una manera de estar cerca de la música.

"Tuve y tengo varios trabajos. El primero creo que fue a los dieciséis años, dando clase particulares de guitarra mientras iba al secundario, continué con eso mientras estudié en el conservatorio hasta que me recibí. A partir de ahí empecé a dar clases en escuelas”, dice Mariano cuando le preguntamos sobre una trayectoria laboral que no le escapa a los rebusques para subsistir. “Estos últimos años estoy arreglando aires acondicionados y lavarropas, así que soy una especie de electricista. Es una especie de poli rubro que me estoy armando” comenta entre risas y reflexiona, “Un poco la argentina es así, hay que hacer de todo para sobrevivir a cada crisis que viene” concluye dando la pauta de las dificultades que puede atravesar quien decide dedicarse casi en exclusividad a la dimensión artística como formar de mi vida.

Con relación a esta última cuestión “El Vasco” Perret no duda en afirmar que en este momento de su vida sus objetivos están bien claros. “Elegí el profesorado de música y la docencia para estar lo más cerca posible de lo que me gusta. Hoy siento que mi energía está en la música” explica y enseguida desarrolla un punto de vista que funciona como una decisión vital. “Todo mi trabajo está pensado como un aporte hacia mi carrera musical principalmente porque el eje de mi vida es apostar a las bandas”, lo que de alguna manera abre la pregunta si hay un Mariano músico que tiene más protagonismo por sobre el Mariano trabajador. “Uno va depositando energía en diferentes lugares y hoy por hoy la mayor energía la estoy poniendo en el laburo musical. Desde ese punto me considero más un músico que un trabajador” refuerza haciendo una referencia concreta al presente. “Esto sucede en esta etapa pero no puedo saber si en un futuro la energía se irá hacia lo docencia, un espacio que disfruto mucho y que tal vez me lleve a pensar seguir una carrera como docente con otra perspectiva” se anima a imaginar, sin dejar de relatar cómo se resuelve la tensión entre la subsistencia y el presente. “Trato de vivir con lo justo y necesario, con un estilo de vida austero para que no me sea necesario laburar tantas horas por semana y pueda dedicarme a tocar el instrumento que es lo que más me gusta”

El trabajo docente: una fuente de ideas.

“Mi trabajo es bastante particular, estoy en una escuela pública con una orientación en arte, una propuesta bastante especial en la que los chicos tienen doble jornada, por lo que a la tarde tienen talleres de teatro, música, pintura con nosotros” cuenta Mariano Perret sobre sus horas en el aula con chicos y chicas de cinco a diez años en la Escuela de Educación Estética de Moreno “Pablo Neruda”. “Es una tarea que tiene como objetivo que se acerquen a la primer experiencia musical de la manera más lúdica posible, de alguna manera que aprendan a jugar desde la música”, cuenta respecto al aporte en el que el Mariano músico y el Mariano docente se entrecruzan con claridad. “Desde ese lugar busco que tengan la experiencia no solo de escuchar la música, sino también de tocar el instrumento de a uno de a dos, de a tres como experiencia grupal” algo que trasciende desde el punto de vista pedagógico a la experiencia musical. “Trabajar de esta manera me permite compartirle valores que tienen que ver con escuchar al que está al lado, esperarlo, comprenderlo y ahí aparecen un montón de disciplinas, comportamientos y valores que pueden aprenderse desde la práctica musical.  Eso busco generar cuando doy mis clase” concluye respecto a lo que implica compartir el día a día con sus alumnos en el aula.

Desde su lugar como músico y compositor de canciones, trabajar con chicos y chicas con diferentes realidades fue conformando en El Vasco un posicionamiento particular que muchas veces se transforma en insumo para su creación artística. “Muchas veces mi trabajo me lleva a situaciones que traduzco en canciones principalmente porque como docente he estado y estoy en contacto con un montón de situaciones, realidades, de circunstancias sociales y políticas que me generan reflexiones y que transfiero a las letras” relata y menciona una dimensión política y social que atraviesa también su forma de pensar y actuar. “Hago música no solo por amor a al arte o para entretenerme. A mí me aporta algo en desde el punto de vista espiritual, filosófico e ideológico. Siento que desde la música puedo aportar un granito de arena para que la sociedad mejore” afirma para luego volver a establecer una relación entre sus el universo de su música y la docencia. “En ese punto hay otra relación con mi trabajo en la docencia. Es un espacio para que pibes y pibas encuentren un espacio para generar una mejor sociedad”, dice a la hora de pensar la dimensión política de su quehacer diario.

Vivir de la música o vivir con música

La pregunta final para El Vasco Perret viene por el lado de la posibilidad de vivir haciendo de lo que genera el trabajo como músico, una respuesta que como en la mayoría de los casos es difícil de responder de manera concluyente. “Se puede. La cuestión es que es muy complicado que suceda, el problema es que solo una minoría llega y si se hace heavy metal, la probabilidad es aún menor” se sincera con relación a la realidad que vive. “Lo ideal es vivir de tocar, lo cual es complejo. Ahí aparece la idea de completar dando clases particulares o en instituciones, algo que es similar a lo que hago” reflexiona y liga esa cuestión a su propia realidad. “Yo hoy por hoy siento que estoy viviendo de la música” se anima a afirmar y cierra con una frase bien concreta que da la pauta de cómo entiende esta cuestión. “La pregunta es qué se imagina alguien respeto a la idea de vivir de la música. Se puede siempre y cuando pensemos en las variables que cada quien tiene en cuenta para llegar a eso. En mi caso siento que lo estoy haciendo”, concluye dando la pauta de que al menos en este caso trabajo y pasión tienen una unidad indisoluble.