Amethyst, Fulanno y Monje: Doom argentino 2020

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Entrevistas
Amethyst, Fulanno y Monje: Doom argentino 2020

Desde algún punto de vista 2020 viene siendo un año que da cuenta de una doble cara. Por un lado muestra la del lógico pesimismo relacionado a la posibilidad de volver a tocar en vivo con público y por el otro la sensación que como pocas veces en estos últimos años los grupos tuvieron la posibilidad de encontrar un espacio creativo que les permitió crear nuevas canciones y editar nuevos discos, algo no siempre posible para músicos que deben encontrar un fino equilibro entre sus vidas personales, los ensayos, la composición, la grabación y la propia gestión de los shows.

En este contexto tres agrupaciones (Amethyst con “Lejos de la Salvación”, Fulanno con “Nadie está salvo del mal” y Monje con “Druga Dimenzija”) eligieron está última etapa del año para presentar sus producciones con una característica particular: las tres dan cuenta de una afiliación concreta a un sub género del heavy metal, el doom, que además de proponer exponentes no solo porteños sino también federales presenta una actitud particular: quienes eligen lo eligen no escapan a la idea de ubicarse como parte del mismo. Mientras otros músicos reniegan de las etiquetas; aquí los músicos no solo las toman como válidas sino que también construyen un imaginario estético, lírico y musical que sigue una línea clara pero que en argentina tiene sus particularidades. La idea sonora que propone el doom tiene una raíz obvia: Black Sabbath, de donde se toman las atmósferas lentas y pesadas, los riffs ominosos y graves y un imaginario que deambula entre el existencialismo, el ocultismo y el simbolismo religioso. De esa raíz surge un estilo que luego fue potenciado por bandas como Cathedral, Pentagram, Candlemass, Saint Vitus, Trouble , Wichfinder General o Count Raven abriendo el panorama hacia lo épico, lo extremo, lo psicodélico o lo rockero según sea el caso. En esta lista antojadiza podrían sumarse Sleep, Electric Wizard (con la vertiente más fumona), más acá los geniales Pallbearer y la faceta Doom Gótica (con Paradise Lost, My Dying Bride y el primer Anathema la cabeza) que dan cuenta de la potencia y la variabilidad del estilo. En argentina el exponente más evidente es Dragonauta con un disco de manual (“Luciferatu”) y otros más que qué fueron tensionando su pertenencia a un género que con firmeza viene creciendo dentro del ambiente de música pesada argentina.

2020: Un año creativo

“En cierto sentido fue más simple grabar porque pudimos manejar nuestros tiempos”, cuenta Diego Petullo guitarrista de Monje que en Octubre de este año lanzó “Druga Dimenzija”, un interesante disco que incluye líricas en español, en inglés (aprovechando la presencia de James Wright, cantante inglés radicado en argentina), italiano y polaco (el nombre del disco significa “Otra dimensión” en aquel idioma) además de ser segundo disco de su discografía. Respecto a este último punto la necesidad de grabar se hizo presente más allá de las circunstancias: “Ya había pasado bastante tiempo del primer disco que es del 2018 por lo que debíamos tener material si o si este, año. No tener shows ayudó a que estemos más enfocados”, cierra Diego y deja en claro que desde este punto de vista la pandemia permitió que muchas bandas pudieran encontrar más tiempo para desarrollar sus proyectos de estudio. En la misma línea Paolo Rossi guitarrista y vocalista de Amethyst quienes en noviembre editaron “Lejos de la Salvación”, un disco que apuesta a la vertiente más épica y rockera del estilo, menciona que más allá de la circunstancias este debía ser el año para editar una nueva obra. “Nuestro disco era del 2017 y sentíamos que ya necesitábamos nuevo material”, detalla para enseguida comentar qué particularidades tuvo grabar en pandemia para los oriundos de la ciudad de Campana. “Al principio todo fue fluyendo naturalmente. De hecho se completó bastante rápido lo fue la grabación de toda la música. Lo que más nos demoró fue el período de stand by que tuvo el estudio en hasta que volvió a retomar su actividad normal”, explica Paolo sobre lo que implicó conjugar los tiempos de la banda y los de estudio en un momento de profunda incertidumbre social y política. En el caso de Fulanno, oriundos de Coronda en la provincia de Santa Fe, quienes acaban de lanzar a principios de Octubre “Nadie Está Salvo del Mal” un disco masterizado por Sergio Ch que apuesta al imaginario de las películas de clase B; también la necesidad de sacar el material primó por sobre las circunstancias. “Nuestro discos se editan cuando la lista de temas cierra una idea”, cuenta Jose A. Frontera baterista de la banda para luego coincidir con el resto de las bandas que decidieron lanzar discos durante este año. “Al estar sin tocar en vivo pudimos dedicarnos de lleno a la producción del disco y lanzarlo. Canalizamos la energía en eso” concluye José, mostrando una de las caras positivas de este 2020: la posibilidad de dedicarle tiempo al desafiante proceso de grabación.

Más allá de la Bruja Negra

Además de la referencia a los cinco primeros discos de Black Sabbath, algo que tal vez esté presenta en toda la música pesada que conocemos, una de las características fundamentales del género viene por el lado de ampliar horizontes y no tener miedo de experimentar con otros estilos y velocidades. Si bien el sonido setentoso y valvular es una referencia clara, sería injusto hablar del estilo en argentina como una burda copia de lo que los cuatro de Birmingham compusieron hace ¡50 años! una reflexión con la que coinciden todos los protagonistas de este informe. “Tenemos un montón de influencias que incluyen el doom tradicional pero también otros géneros que no están ligados directamente con el mismo, como el blues Rock, la psicodelia de los setentas o incluso el Heavy Metal” menciona Paolo Rossi de Amethyst a la hora de hablar de cómo el género detrás de su faceta ortodoxa o tradicional incluye otros sonidos. “Nos gusta el sonido orgánico y valvular porque tiene una especie de naturalidad que nos encanta. Por eso a la hora de grabar tratamos de tener esa esencia sumándole nuestra propias búsquedas para construir nuestra identidad y no caer en lo repetitivo”, completa Paolo a la hora de hablar sobre la interacción entre el sonido de los setentas y la composición modelo 2020. En este sentido los santafecinos de Fulanno mencionan que específicamente que en el momento de grabar hubo una búsqueda específica respecto a lo sonoro que incluyó al equipamiento vintage y valvular como una de las bases para construir una propuesta musical bien definida. “Nos gusta ese sonido. Por eso nuestro equipamiento instrumental y la forma de grabar busca ir para ese lado. Usamos mucho fuzz, equipos valvulares, instrumentos viejos y cuerpos con medidas grande en la bata”, detalla José Frontera, dando la pauta de que la banda realiza una búsqueda concrete en post de acercarse a una idea sonora que incluya esos detalles.

El caso de Monje, tal vez sea el más disruptivo de los tres, principalmente porque a lo largo de “Druga Dimenzija” el cuarteto no duda en incorporar otros géneros para darle contraste a su música. James Wright quien debutó vocalmente para este disco es el que se encarga de relatar cuáles son esos esos espacios musicales que la banda elige transitar en sus canciones. “Si uno realiza una primera escucha se pueden escuchar influencias de Black y Death metal del grunge y thrash pero si alguien realiza una escucha más profunda se pueden notar sonidos y ritmos de hardcore junto a matices de jazz y funk siempre dentro de la atmosfera perturbadora que se genera a través de nuestro sonido tenebroso y envolvente”, cuenta sin escaparle al constado “Sabbathero”. “Esa referencia es algo lógico porque abrió caminos” dice James sobre sus coterráneos y luego se anima a definir cómo el estilo puede ampliar fronteras “Después queda en nuestras manos agrandar esos caminos y hasta buscar nuevos. Para mí, el estilo es la fusión de un sonido pesado y oscuro que nos permite investigar el infierno que transitamos día a día incluyendo la posibilidad de encontrar con una música que no le escapa a generar trances psicodélico”, cierra y da pie para mencionar uno de los aspectos más evidentes del estilo: la pregunta sobre cuestiones metafísicas que van más allá del entendimiento humano.

Las líricas: la pregunta por el más allá y el más acá

Sin lugar a dudas una de las características que define al estilo desde el punto de vista lírico tiene que ver con la exploración de cuestiones metafísicas que van desde el simbolismo religioso, pasando por lo esotérico, lo fantásticos e incluso la crítica social. En este punto el doom tiene su vertiente filosófica y sociológica: de alguna manera el ser humano se ubica como centro y busca y dispara preguntas que no siempre tienen respuestas porque las mismas van más allá del propio entendimiento. Desde esta diversidad de temáticas, el subgénero intenta que la música y las letras se retroalimenten mutuamente generando paisajes instrumentales que muchas veces despiertan la imaginación del oyente y lo conducen hasta atmósferas más oscuras. En este punto la pregunta para las bandas es clara ¿Qué inspira a una banda de doom a la hora de escribir sus canciones? “Nos gusta el cine de terror vintage y las letras Sabbathicas. De ahí nos partimos para componer las construir las letras, con la idea principal despertar el horror y la desesperanza en las personas”, dice José Frontera que en “Nadie está salvo del mal” tiene canciones con nombres como “Hombre Muerto”, “Los colmillos de Satán” o “El Desierto de los caídos” lo que da la pauta de una línea lírica que mezcla lo fantástico y lo metafísico creando un interesante universo oscuro y desolador. Algo similar sucede para James Wright a la hora de construir escribir las canciones para “Druga Dimezija”, el reciente disco de Monje quien además se recuesta en su observación de lo cotidiano como un motor para realizar las canciones. “Creo que tengo dos motores que me inspiran. Uno se activa desde un lugar natural relacionado a la alquimia y otro que se basa en el constante crecimiento de represión y división social, que es donde aparece el peor tipo de terror que afrontamos como seres humanos” aporta, dando la pauta de que sería incorrecto dejar de lado la crítica social como parte de este subgénero. “Las letras poseen estructuras de la literatura clásica mezcladas con un contenido influenciado principalmente por George Orwell y Noam Chomsky. A la hora de cantar y crear melodías, trato de buscar la mejor representación de todas estas ideas y combinarlas, de manera adecuada, a la música que compone la banda” completa a la hora de describir un disco que no duda en mezclar atmósferas religiosas con líricas en inglés, italiano y español que relatan densos y pesados encuentros con el más allá.

Las referencias a las experiencias personales parecen ser el motor que impulsa para que Paolo Rossi elabore las letras de “Lejos de la Salvación” segundo disco de Amethyst que apuesta a incluir un intenso viaje esotérico por el más allá. “Nuestras letras vienen de una manifestación introspectiva de vivencias, interpretadas metafóricamente como experiencias cercanas a la muerte, abarcando temas como la condena y la perpetuación en el más allá, el dolor, la melancolía y la desolación, la transmutación espiritual y la locura incluyendo la dimensión mística y esotérica”, explica Paolo para dejar en claro que las letras de canciones con nombres como “Lejos de la Salvación”, “Lucifer” o “El despertar de los Dioses” no deben entenderse de manera literal. “Hablamos de las pasiones más bajas del hombre, como el odio, la ambición y destrucción, mostrando un fuerte repudio hacia el cristianismo y su manipulación a lo largo de la historia. Básicamente lo podríamos definir como una canalización de sentimientos bajos. De ahí que surge esa forma de cadencia e interpretación” cierra para dar la pauta de que una escucha atenta de las letras puede sorprender a quien busque no solo reflexionar sobre la época que vivimos sino también por aquello que no se puede explicar con palabras.

Editar en formato físico: Un acto de justicia estética y sonora.

Otra de las cuestiones que afloró durante el 2020 tuvo que ver con la posibilidad de edición en distintos formatos que hagan justicia con la propuesta musical. Si bien la edición digital parece ser obligatoria el doom metal se resiste a resignar algo que también lo liga con su impronta setentosa: el formato físico que incluye vinilo, cd y sorprendentemente casete como las opciones a la hora de que además de las canciones se pueda apreciar el arte gráfico y la propuesta estética de la banda.

“A pesar de que actualmente el formato digital es el más masivo tanto por comodidad como de economía gastos como fanáticos de la música de antaño siempre apostamos a la idea de tener el material en formato físico. Seguimos defendiendo la idea del ritual de escucha un disco principalmente porque sentimos que es la mejor forma de dejar plasmada una obra en todas sus dimensiones”, dice Paolo Rossi que espera para el año que viene la edición del disco “Lejos de la Salvación” de Amethyst en formato físico mientras ya se lo puede escuchar en plataformas digitales. Algo de esta cuestión es la que destaca Diego Petullo sobre “Druga Dimenzija” de Monje a la hora de evaluar un disco que en el caso de la banda, tiene edición en cd y digital. “Si tengo que elegir me quedo con el formato físico principalmente porque creo se puede apreciar algo más que la música. Ahí aparece el laburo de arte y la gente que participo en el disco. Es justo que todos tengan el crédito correspondiente”, reflexiona y da la pauta que dentro del subgénero esta es una cuestión muy valorada. Los santafecinos de Fulanno también apostaron a la edición física y digital pero conservan un favoritismo por los formatos clásicos. “El formato físico y analógico es el que más representa la esencia de este género principalmente porque el sonido orgánico y crudo”, detalla José A. Frontera a la hora de reflexionar sobre las diferencias entre los formatos. “Nosotros editamos digitalmente para tener mayor alcance y darle una opción más práctica al oyente; pero, tener el trabajo en la mano para apreciar el arte de tapa y todos los diseños que vienen con el Vinilo, el Casette y el CD genera valor”, concluye y da la pauta que comprar cd´s, casetes y vinilos tal vez sea la mejor manera de disfrutar los matices de un subgénero que no duda romper sus propios límites.

A juzgar por los resultados, este 2020 particular y extraño fue una oportunidad concreta para que este grupo de bandas con sus particulares logre editar un conjunto de obras que vale la pena escuchar si se quiere entender los alcances de un subgénero que va mucho más allá de la repetición de las composiciones de Iommi, Osbourne, Butler y Ward. Si alguien quiere realizar un paseo por las profundidades este es el camino. ¡Let´s fuckin doom!