Mirando el futuro

Crónicas | Dragonauta + Bhutan
Mirando el futuro
Texto: Carlos Noro
Domingo, 9 Junio, 2013
Vie, 07/06/2013 - 21:00
Niceto ?

Desde hace un tiempo para acá Niceto se ha convertido en el lugar donde diversas bandas eligen para dejar en claro que quieren dar un inicio a una nueva etapa de sus carreras. Hay dos explicaciones para esta cuestión. Por un lado la infraestructura del lugar (suena bien, es cómodo, se ve bien de todos lados) y por el otro porque la obligación de al menos tener cuatrocientas personas entre el público para no sentir el tan temido vacío al que algunos músicos le escapan. Estas dos cuestiones fueron los catalizadores para que Dragonauta encontrara en Niceto el lugar propicio para presentar Omega Pentagram que tuvo en este mismo día la primera tanda de venta al público en versión cd y casete

Si hablamos de público lo que la banda venía insinuando, un crecimiento lento pero parejo a fuerza de tocar y tocar, se hizo realidad con las alrededor de cuatrocientas personas que mostraron un lleno confortable en Niceto. Esto obligó desde el vamos a pensar un show largo (alrededor de dos horas con diecisiete canciones), una puesta en escena con alguna cruz invertida, pentagramas y proyecciones y un sonido acorde a lo que deparaba la noche.

Precisamente desde el inicio con “Frozen Neptunians Demons” de la última placa se vio cual iba a ser el parámetro sonoro de la noche. Fuerte y claro, a veces más lo primero que lo segundo, con la idea de empezar impactando desde el riff y la pesadez, algo que  “God Half Blind” y “Cruz Invertida” solo hicieron más que acrecentar. “The Talking Snake”, otro de los más identificables de la última placa (principalmente por tener un inicio bien riffero que recuerda vagamante a “Holy Diver” del glorioso Dio) fue hermanada por “El Monje” (uno de los temas más gancheros de “Cruz Invertida”) en uno de los momentos más contundentes de la noche.

Es claro el Dragonauta actual propone una propuesta sonora bastante distinta, el énfasis en la melodía sigue estando pero la búsqueda va para el lado de la pesadez, la densidad y la oscuridad permanente.

A esta altura la banda empezaba a construir un show que implicaba una gran descarga física (tal vez por eso se producían algunos pequeños baches entre tema y tema) que simplemente se convertían instantáneamente en descargas sonoras como “Poseidon´s Blood” o “Creatruenos” que mostraban hacía donde se dirige la banda hoy en día. Precisamente un solo de batería de Ariel Solito (tal vez una de las grandes figuras de la noche al verse auto exigido a transformar su pulso rockero en arreglos thrasheros o hasta ligados a la música extrema) dio paso a un breve recuerdo del pasado de la banda. Un encendido Federico Wolman (para los que no lo saben voz líder hasta Cabramacabra inclusive) trajo su lisérgica figura para realizar “Necrogalaxia”, “Ramera del Diablo” y “El Festín” encendiendo el escenario y a la gente de una manera distinta a la que hasta ese momento se venía transitando. Es claro el Dragonauta actual propone una propuesta sonora bastante distinta, el énfasis en la melodía sigue estando pero la búsqueda va para el lado de la pesadez, la densidad y la oscuridad permanente, lo que contrasta con estos viejos temas de por si más arengadores. Por otro lado la propuesta vocal del Topo Armetta transita un espacio más ligado a bandas como Motorhead y Venom sin copiarlas en algún momento. Los gestos adustos están a la orden del día y establecen una particular relación con la gente, ni mejor ni peor, distinta pero efectiva.

“7 Rings Of Saturn” fue otro de las grandes canciones de la noche mostrando la variedad de arreglos de guitarras gemelas, en especial por el lado de Alejandro Gomez quien indudablemente ha sido el de mayor crecimiento en cuanto a interpretación y escenario (se lo vio particularmente cómodo durante todo el set) algo que otros temas de Omega… “Nautilus 666” y el neoDarkthroniano “I am the Frost Thrones” acrecentaron mediante al fundamental aporte sonoro de Daniel Libedinsky (extremadamente concentrado en cada arreglo y cada riff) uno de los originales junto a Ariel Solito.

El final fue para una seguidilla asesina de Cruz Invertida: “Black Venom”, “World Of Violence”, “Muerte y Destrucción” y “Montañas de Sangre” dieron cierre y despedida a un disco que sirvió para situar a este Dragonauta que vemos hoy en día. Mirando en retrospectiva Drago ha ido construyendo una carrera duradera en el que el doom ha sido su excusa para transitar terrenos progresivos, rockeros, thrasheros pero siempre pesados. El futuro dará la pauta si este fue el inicio de una nueva era para el grupo. Siguen siendo una banda distinta y eso será su marca registrada. Veremos a donde los lleva.

Bonus Track: Ruido Blanco

Para hablar de Buthan hay que entender que su propuesta según como se lo vea, simplemente no encaja o desde otro punto de vista, va más allá de los cánones habituales de la música pesada. Para aquellos que estamos acostumbrados al poder del riff puede llegar a ser complejo encontrarse con un trío, en este caso conformado por Martín Tarifeño (guitarra, arco, DIYs synths, FXs, theremin, bajo, otros) Francisco Badano (drones, FXs, ebow, guitarra) y Andrés Gargiulo (bajo, FXs, batería) en donde la música es casi exclusivamente una explosión sonora con la idea es exponer una búsqueda climática que decididamente va más allá de las notas (no difieren demasiado entre tema y tema) y las armonizaciones. Esto, que genéricamente se denomina Drone Ambient se transforma en un clima opresivo, pesado, denso y oscuro que sigue la búsqueda experimental con un efecto concreto: llevar la mente hacia otros espacios y sensaciones. Con un excelente sonido, los tres temas que fueron desarrollando, “Behind”, “Dead” y “Woods” correspondientes a Behind Dead Woods, su reciente disco, dieron la pauta de que se puede construir puentes musicales hacia otros lugares. Muchos oyentes sabrán transitarlos.