Buenos Tiempos

Crónicas | Sauron
Buenos Tiempos
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Sáb, 29/06/2013 - 22:00
Uniclub ?

Para los que no conocen en profundidad la historia de Sauron pudieron ser sorpresivas las exageradas muestras de agradecimiento, junto a la insistencia por remarcar la importancia de la noche, que el histriónico Pato Larralde se encargó de dejar en claro una y otra vez a lo largo del set. Para los que la conocen, la presentación de “El Último Árbol Sobre la Tierra” no será un acontecimiento que pasará desapercibido en la historia de la banda.

No es descabellado afirmar que desde el inicio con “Mensajes del Viento” (una climática canción del primer y homónimo disco con el nombre de la banda lanzado en 1997) se vio a la banda con el sonido y la puesta en escena que mereció tener desde hace largo rato en sus veinte años de historia. Alguno podrá dar mérito a las evidentes mejoras del Uniclub, pero el transcurrir de la noche daría la pauta que se produciría una alquimia casi perfecta entre banda, público y lugar. La paranoica “La Oscuridad” también de aquel disco, fue la primer canción donde la banda aceleró motores, mostrando una versión intensa y precisa que se hermanó con dos canciones del genial El Color que Cayó del Cielo, “Madura el limón” y “Mirar otros ojos”, furiosas, rabiosas sobre todo por los aportes de la filosa guitarra de JB Larralde y la contundente base de Hernan Zicarelli en el bajo. “Cazador de Sombras”, perteneciente al ambicioso disco Sobrenatural (sintéticamente un recorrido libre y lisérgico por una serie de leyendas argentinas) mostró la precisión rockera de Gustavo Boulay desde los parches que no hizo más que crecer con “Los Tristes” una historia real y actual en términos de Larralde. La rapidez “Niño Lobo” y la intrincada “Conjuro” de “La Guerra del Fuego” cerraron en orden cronológico el recorrido por la discografía de la banda, para un breve descanso antes del recorrer íntegramente “El Último Árbol…”

A esa altura ya había un par de cuestiones claras. El grupo estaba en una excelente noche lo que permitía el lucimiento de la figura de Pato Larralde, tal vez el cantante más personal que haya pisado alguna vez la escena pesada argentina. Capaz de bailar, cantar, señalar a la gente e interactuar con el público casi sin descanso, su figura y su propuesta hace ingresar al público a un viaje en el que las más variadas sensaciones se construyen desde la pesadez de una propuesta única e irrepetible.

"Fundamentalmente porque son únicos e irrepetibles, se vienen nuevos - buenos tiempos para el señor oscuro. La próxima vayan".

Para realizar el recorrido por sur reciente última placa, los Sauron eligieron dar vuelta el orden de los temas con repecto al tracklist del disco. Entonces el recorrido comenzó desde el final con la instrumental “El Árbol Caído V” donde JB Larralde se animó incluso a arengar al público en un gran momento de intensidad sonora. La muy Floydiana (al menos en su inicio) “Los Pensadores del Llanto” fue intensamente interpretada por Larralde. No por nada el espanto se asusta de mi / y saludo como si nada es una frase de la canción, de esas que obligan a dar esa clase de interpretación en  vivo y que parecen ser leit motiv sauroniano. “Naufragio” fue ejecutada con rabia y potencia algo que se repitió con “Los Cuatro Elementos” incluso remitiendo conscientemente o inconscientemente a Black Sabbath repitiendo a lo Ozzy “Superior, superior…” antes de un genial pasaje instrumental que otra vez realizó un guiño a Gilmour y compañía. La misantrópica “Pastor de Glew” rompió el clima con su marcha de rock pesado algo que “La Mueca del Dominante” un tema que está escrito para mí en palabras de Pato, transformó en una descripción de dientes apretados.

“La Forma que Envejezco” fue otra descripción del paso del tiempo con en este viaje solo estoy, es la forma en que envejezco como frase definitoria en otro de los momentos altos por la intensidad que le impregó la banda como una totalidad. El final con la didáctica “Por Costumbre” y la intensa “Humo Eléctrico” con la literalidad de hay que irse ahora fueron el cierre perfecto para una noche que podría haber durado, por el enganche del público y de la banda mucho más tiempo (algo que no hubiera estado para nada mal al ver las caras de todos los asistentes).

Así culmino lo que seguramente será un antes y después para los Sauron. Por la solidez que mostraron, por el equipo de trabajo que tuvieron atrás, entre los que se puede destacar la excelencia de Sebastián Manta a la hora de operar el sonido y fundamentalmente porque son únicos e irrepetibles, se vienen nuevos - buenos tiempos para el señor oscuro. La próxima vayan.

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