Faltó Pimienta

Crónicas | Corrosion Of Conformity
Faltó Pimienta
Texto: Carlos Noro | Fotos: Sebastián DelaCruz
Dom, 25/08/2013 - 21:00
The Roxy ?

Caso extraño el de Corrosion Of Conformity. El inicio de su carrera los mostraba como una banda hardcore un tanto especial, tengamos en cuenta que siempre por detrás había un cierto aroma a Black Sabbath, que terminaron por aceptar con el ingreso del enorme Pepper Keenan (hoy en Down) reemplazando el culto a la furia por el culto al riff. Pasó el tiempo (hay que ser sinceros, la banda no fue nunca exageradamente popular) hasta a llegar a esta actualidad, en la que sus tres miembros fundadores; el bajista Mike Dean, el guitarrista Woody Weatherman y el baterista Reed Mullin, decidieron reagruparse para intentar recuperar ese espíritu hardcore refrendado por un nuevo disco orientado hacia ese sonido titulado Corrosion Of Conformity; en una suerte de refundación del grupo en el que el noventa nueve por ciento de las canciones que tocan son de la época Pre Keenan.

Paradójicamente el comienzo con “Bottom Feeder (El que come abajo)” fue una especie de link a las raíces Sabbathicas, algo que insinuó “Psychic Vampire” aunque rápidamente haya sido impregnada por  leit motiv de velocidad y suciedad que surcaría la noche. “Deliverance”, uno de ese uno por ciento de la época de Pimienta, pareció un tema de otra banda por el groove propuesto (aunque haya sido lo suficientemente embarrada  por el sonido sucio y desprolijo del trío). “Holier”,  una canción bien rápida,  mostró uno de los grandes problemas de la noche. Si bien la guitarra de Weatherman se escuchaba con claridad, el gran inconveniente se producía en que la mezcla general, el trío se transformaba en una masa sonora donde no era muy fácil identificar cada instrumento; algo que la interesante “The Doom” (densa y rápida en partes iguales) sufriría. Precisamente el amague con “Seven Days” (¿Por qué no la tocaron completa?) para transformarla en “Your Tomorrow” fue la pauta de que el problema seguiría creciendo: el agite venía solo por el lado de Woody W., Mike Dean comenzaba a impacientarse (algún que otro gesto con respecto a su equipo de bajo y la extraña actitud de cantar de costado en vez de enfrentar a la gente) y Reed Mullin se mostraba demasiado impreciso para lo que el sonido del grupo requiere. Tal vez la gran pauta de esto último haya sido su desafortunada intervención vocal en “Vote With a Bullet” que sufrió el olvido de su letra  (además de otro caprichoso recorte), para continuar  sin razón alguna con “The Moneychangers”.

"Luego de cincuenta minutos (decididamente escasos) el trío se iría sin volver para los bises". 

A esta altura, el público, sorpresivamente estático pero tal vez disfrutando de su propio viaje, se veía algo distanciado con respecto a lo que pasaba en el escenario. Pasarían “Strong Medicine Too Late”, “Loss for Word”, “Mad World”, “Hungry Child” y “Priest Brains” casi como un gran todo macizo y ruidoso,  sin demasiadas muestras de euforia desde arriba o desde abajo. Luego de cincuenta minutos (decididamente escasos) el trío se iría sin volver para los bises. ¿Enojo? ¿Pocas ganas de tocar? Quien sabe. Por suerte en algún momento puede volver Pimienta para salvarlos. Esperemos revancha.

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