Los sonidos de la libertad.

Crónicas | Noiseground Festival
Los sonidos de la libertad.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Día 1: Sebastián Delacruz / Día 2-Buffalo: Martín Darksoul / Día 3: Jorge Sebastián Noro
Uniclub ?

La gente de Noiseground planteó el desafío de transformar aquel festival de un día en el 2012 en uno de tres en el 2013. A priori la duda principal era si se iban a respetar los horarios (algo que había sido una deuda pendiente en aquel momento). La gran noticia es que los horarios se respetaron y con ello se cumplió con una de las cuestiones básicas para el público y para la gente, que no merece estar esperando por horas la presencia de las bandas. El contexto general fue de buena onda y camarería para un espectáculo que incluyó dieciséis bandas en tres días. ¿Cosas a mejorar? Siempre es bueno seguir creciendo. El público acompañó y las bandas se fueron satisfechas. Gran conclusión para esta segunda experiencia.

Día 1: En el riff confiamos.

Dead Rooster fueron los encargados de dar inicio oficial al festival. Con nueva formación que incluye a Walter Barrionuevo de Prion en bajo, fueron la propuesta más extrema de este primer día.  Haciendo pie en el sludge  y en el doom bien clásico, construyeron un clima interesante más ligado a los sonidos disonantes. Tanto cuando bajaron un cambio para crear una atmósfera bien densa y claustrofóbica, como cuando aceleraron para acercarse a una propuesta más crust s fueron claros y contundentes. A pesar de algún problema de acople, su set fue entretenido y dinámico. Los pocos que pudieron escaparse de sus laburos tempra,no pudieron apreciarlo.

Los Antiguos es un proyecto que incluye a Pato Larralde (Sauron), Sergio Conforti  y Mow (Avernal), David Iapalucci (Anomalia)  y Pablo Andres (CruzDiablo). En este caso la temática que los une (además de las acostumbradas viñetas lisérgicamente costumbristas creadas por Larralde) es la presencia de seres extraterrestres, algo que pudimos ver con las visuales que mostraron un plato volador de considerable tamaño. El inicio, al igual que en  Simple su ep recientemente editado,  fue para “Nervioso y Ebrio” con un sonido bien sucio y furioso pero con las guitarras algo bajas. “La Peste del Sapo” mejoró algo esta situación y mostró el estribillo coreado de manera espontánea (Pato hizo el gesto de acercarle el micrófono a Iapalucci). Un tema nuevo “La Gran Campana” sonó rabioso y pareció sintetizar la propuesta de la banda: por un lado el el death and roll más furioso por el otro el riff de la escuela de Iommi. Precisamente “El Sureño” con el agregado del trabajo de las violas gemelas que por primera y me animo a decir única vez,  tuvieron el merecido protagonismo en la mezcla, entró en la segunda de estas categorías a puro gancho melódico. “Los Grises” (seguimos siendo un pueblo que reclama el oro que nos merecemos dijo Larralde) dio paso a “Dios de los Paganos” con la presencia de Cristian Rodriguez (Avernal, The Killing entre otras) para sintetizar esta mezcla de violencia melódica. “Hecho a mi medida” fue un rockero cierre en el que la voz de Larralde llegó a su límite de agresividad. Se fueron aplaudidos por la mezcla de gente que conoce a los integrantes de cada una de las bandas por separado. Interesante alquimia para lograr grandes resultados.

Aquí las guitarras de Sebastián Barrionuevo y Federico Ramos hicieron el contrapeso suficiente en donde búsqueda fue mostrar una fiereza más cercana al punk que a la perfección técnica. No por nada Cristian Rodríguez se encargó de decir “somos una banda de mierda pero también la más hija de puta” antes de “Mierda en tu cabeza”.

Cobra Sarli ingresó sobre el final para reemplazar a los uruguayos de Motosierra por los inconvenientes de salud de su cantante. Tal vez esto haya hecho que la gente no se prendiera con lo que proponen en el escenario. Tuvieron un show correcto pero algo frío para lo que en definitiva es su rock and roll garagero. Su público los vio con entusiasmo (a esa hora había una considerable cantidad de gente) pero el resto de la gente aprovechó para tomarse un trago y hacer sociales. Para destacar: la impecable calidad de las visuales que sin embargo no llegaron a impactar en el público en general. Decididamente este no fue el show para incorporar nuevos seguidores.

El set de The Killing fue arrollador de principio a fin. Entre el grindcore bien ortodoxo (velocidad extrema, temas cortos, crítica social) y mucha melodía para agitar la cabeza, queda claro que un festival parece ser el espacio más confortable para ver la contundencia de lo que proponen. Desde el inicio con “Nación de la Muerte” y “Lumpen o Parasito” pasando por “Tercer Mundo” sonaron desprolijos, sucios, intensos y extremos. Poco importó que el redoblante de la batería estuviera por delante de la mezcla durante todo el show. Aquí las guitarras de Sebastián Barrionuevo y Federico Ramos hicieron el contrapeso suficiente en donde búsqueda fue mostrar una fiereza más cercana al punk que a la perfección técnica. No por nada Cristian Rodríguez se encargó de decir “somos una banda de mierda pero también la más hija de puta” antes de “Mierda en tu cabeza”. Cuando alcanzaron los cuarenta minutos se fueron  desde aplaudidos hasta puteados entre risas. A esta altura eran las diez de la noche pero por la intensidad de su set parecían las seis de la mañana. Misión cumplida.

Sick Porky salió a ocupar el lugar de cierre con sus armas acostumbradas: el culto al riff y a la melodía sostenidas en sus guitarras (recordemos que desde hace un tiempo a esta parte los tres violeros son Jeremías Stutz, Mariano Martinez y Leandro Mousseaud)  que se suman a las voces de Carlos Villafañe. A pesar de que el inicio no los acompañó sonoramente (es una banda que precisa un sonido fuerte y claro desde las guitarras y este no era el caso) “Serpentario” sirvió para acomodar en gran medida esta cuestión y empezar a construir esa arquitectura sonora que constituyen los temas nuevos y viejos de la banda. “Buitro” y “Lo Peor de mi” de Ancestral su primer disco, han cobrado nueva vida en la que cada uno de los aportes rifferos que tiene luz propia y se complementan a la perfección con el sostén de la dupla Lisio – Spatolla en Batería y Bajo respetivamente.  Las canciones nuevas, en especial “Los que no temen” y “Ephemerol” rescatan el pulso rockero de la banda cuando uno podía suponer que la llegada de una tercera guitarra iba a servir para hacer más compleja e intrincada su propuesta. Bien por ellos. A seguir creciendo.

Día 2: Ni la lluvia pudo detenerlos.

A pesar del diluvio que ocurría afuera, 3 miligramos se encargó de mostrar su propuesta para aquellos que decidieron ganarle al agua. Con un sonido bastante difícil de clasificar, su música se basa en interesantes juegos vocales y en la presencia de un bajo bien marcado. Rifferos, siempre densos y pesados podríamos decir que su propuesta oscura y ominosa tuvo que ver con lo que pasaba allí afuera. Interesante banda para seguir de cerca.

Kayros fue la primer banda sudamericana que piso el escenario. Oriundos de Concepción Chile mostraron un stoner que sería bien ortodoxo si no hubiera una presencia punk – grunge en ciertos aspectos de su sonido. Sonaron rockeros, pesados y calmos según lo requería la extensión y el clima de las canciones. Incluyeron una interesante propuesta de proyecciones visuales que se vieron algo opacadas por el exceso de luz que destellaba el proyecto que ellos mismos habían traído. “Tierras Infértiles” y “Pozo Negro” fueron la síntesis de su mezcla sonora.

El trío es de esas bandas que cuestan clasificar en género determinado, más aún si el comienzo del show, con una canción instrumental casi progresiva, se transforma en un rock pesado cercano, solo desde las voces, a las armonías vocales que proponían Riff.

Sutrah podría encuadrarse dentro del stoner pero su propuesta apunta más a generar una cierta mística cuasi religiosa en el ambiente. A pesar de que la voz comenzó un tanto arriba en la mezcla, el trío se acomodó rápidamente para empezar su propio viaje. Cuando uno los ve en el escenario imagina que su conexión es de tal magnitud que poco importa la reacción de la gente que está viendo sus canciones. El enganche es tal que tanto las canciones más rifferas como los climas más calmos, cobran vida en el medio de un todo único e indivisible. Interesante propuesta para encontrar respuestas internas.

Los Santafecinos de Mambonegro fueron la gran sorpresa de la noche y tal vez de todo el festival. A pesar de que su nombre nos remite a viajes oscuros, no hay que equivocarse. El trío es de esas bandas que cuestan clasificar en género determinado, más aún si el comienzo del show, con una canción instrumental casi progresiva, se transforma en un rock pesado cercano, solo desde las voces, a las armonías vocales que proponían Riff. Algún homenaje a Pappo con “Sucio y Desprolijo” en una versión con un par de cambios menos sumada a algún riff stoner cerraron un set que incluyó el mejor sonido de los tres días. Para volver a verlos.

Banda de la Muerte parece haber consolidado su formación definitiva a fuerza de tocar y tocar. Con una actitud y un sonido casi punk (no por nada Xon preguntó a la gente antes de “Cuando no hay más que perder” si le gustaba el punk rock) transitaron las canciones de “Pulso de una mente maldita” sumando al cover de Pappo  “Abelardo el Pollo” que va a camino a hacerse habitué de sus presentaciones. Para destacar, la velocidad y la garra que le pusieron a las versiones (por algo cerraron con la impronta hardcore de “El Sol Salió al Sur”). Poco importó que el sonido no tuviera nitidez. Fueron Imparables.

A esta altura Poseidotica es como aquel jugador del que uno conoce la jugada que va a realizar, pero sin embargo sorprende. Sostenidos en las visuales (que a esta altura son tan importantes como el viaje musical que proponen) transitaron temas cuasi nuevos como “Videogame” junto a los habituales “Elevación”, “La distancia”, “Las Cuatro Estaciones”, entre otros. Con el público enganchado con la propuesta (da la impresión de que se están convirtiendo en esas bandas que uno recomienda ver en vivo) cerraron con otro de los nuevos  “El Dilema del Origen” dando la pauta de que el futuro está cercano. No hubo melodías vocales pero si intensidad. Merecido cierre para un gran día del Festival.

Día tres: Sol Negro.

A pleno sol (afuera) Manthrass trajo el adn del rock pesado argentino a las tablas. Con algo más de gente que en las primeras dos fechas del festival el trío basa su sonido en la historia rockera argentina. Entonces “Navegar”,  “Blues del destino” o “Buscando” tienen que ver con la historia de ese rock que ha formado directa o indirectamente a este conjunto de bandas. “Hemos inspirado nuestra historia en grandes músicos”  introdujo Angel Rizzo antes de una interesante versión de “El Brujo y el Tiempo” de Pappo´s Blues mezclada con unos mínimos acordes de “Sabbath Bloody Sabbath” algo que se profundizó con una versión de “Post-crucifixión” de Pescado Rabioso junto a otra referencia a la bruja negra. Se fueron aplaudidos y se los notó felices. Misión cumplida

Altar con mucha gente que fue a verlos específicamente mostraron su música iconoclasta y ominosa. Es difícil entender su propuesta más allá del objetivo de crear espacios nihilistas y perturbadores para el ser humano. Distinto a todo lo que se vio en el festival, otra vez las visuales tuvieron un protagonismo y sirvieron para ilustrar la disonancia sonora. Difícil de explicar lo que hacen, tal vez solamente hay que intentar entenderlo.

Siempre ominosos, construyeron un set interesante porque unió la defensa de la escena latinoamericana “esto que ven acá, en Europa no se consigue” dijo promediado el set Alejandro Londoño Montoya  y la crítica a “sistemas que dividen".

Los brasileros de Elma trajeron una propuesta instrumental basada cien por ciento en la energía. Sostenidos en la batería de Fernando Seixlack (por algo fue ubicado en el centro del escenario) transitaron el  post rock, lo progresivo y la velocidad frenética hasta redondear un show bien intenso. Definitivamente lo suyo no apunta a construir espacios atmosféricos, si no que busca contagiar actitud. Se fueron respetuosamente aplaudidos.

Desde Venezuela, Cultura Tres sostuvo su propuesta en un sludge mezclado con aires doom y psicodelia. Siempre ominosos, construyeron un set interesante porque unió la defensa de la escena latinoamericana “esto que ven acá, en Europa no se consigue” dijo promediado el set Alejandro Londoño Montoya  y la crítica a “sistemas que dividen”  (en especial la religión a través de las visuales y a su icónica canción “El Sur de la Fe). Pasaron “Es Mi Sangre”, “1492” y “Purified” entre otras canciones, que construyeron una propuesta densa, pesada y concreta. La voz podría haber estado menos presente en la mezcla y hubiera sido un set perfecto. Salieron victoriosos.

Buffalo también tuvo la voz de Claudio “El Pastor” Filadoro demasiado arriba en el sonido general de la banda. El trío basa sus canciones en el riff denso, ganchero y pesado por lo siempre es bueno que la voz aminore su presencia. Sin embargo,  su set fue muy entretenido principalmente porque el trío es una impecable fábrica de canciones. Pasaron “Vertical”, “Jesús el Arquitecto”,  “Los Días Lentos” (en una gran interpretación de El Pastor) y el cover de Kyuss “Oddysey” entre otras. Se despidieron aplaudidos y ganaron la batalla a puro riff. No es poco.

Desde la salida de Omega Pentagram algunas cuestiones van quedando claras para Dragonauta. La banda ha encontrado un sonido y piensa respetarlo (con los pequeños cambios que implica la creación de nuevas canciones). Esto en algún punto brinda cierta seguridad respecto a lo que uno va a ver, ya que invariablemente el quinteto jamás falla en vivo. Sin embargo, uno podría pedirle a la banda que incorpore otras alternativas para aquellos que suelen ir a verlos seguido. Su show es concreto y contundente principalmente porque han aceitado la formación a fuerza de tocar y tocar, pero es más disfrutable para aquellos que no tienen tan presente su historia como una totalidad. Tal vez el contexto del festival fue el ideal para mostrar la contundencia que su música propone. Veremos que depara el futuro.

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