Nuevo ciclo

Crónicas | Colvero
Nuevo ciclo
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Jue, 19/09/2013 - 00:00
Gier Music Pub ?

A pesar de que a la gran mayoría de los músicos no les gustan las etiquetas o que se los sitúe dentro de algún género, nuestra función como periodistas o críticos musicales es orientar al público sobre aquello que escuchamos y vemos. Siempre es bueno referenciar con elementos identificables para dar la pauta de lo que propone aquello nuevo que hace su irrupción en un nuevo espacio musical. En este sentido dentro de lo que se conoce como stoner rock encontremos una serie de límites bien lábiles en el contexto de una escena (algo que también para nosotros existe como tal) que tiene desde hace largo tiempo una lógica, un funcionamiento y un crecimiento sostenidos. Precisamente la gente de Colvero parece tener, al menos incorporada a nivel inconsciente, la impronta de esos límites que dejan en claro hacia donde pretende transitar su propuesta.

Es claro que el reciente Ciclo II tiene una característica fundamental y para nada despreciable: la prolijidad. Su arte gráfico y su packaging es interesante e innovador (para los que no lo vieron tiene un formato físico un poco más grande que un cd y más chico que un vinilo) por lo que de movida tiene ese plus que hace que uno quiera tener la versión de carne y hueso. Tal vez el único punto que podría mencionarse como falta, es la ausencia de las letras complementando la propuesta gráfica aunque uno podría auto responderse rápidamente argumentando que la cuestión de costos hizo tomar una decisión en este sentido.

La estructura de esta presentación en Gier (un aceptable lugar para ver bandas emergentes) apuntó lógicamente a reproducir la estructura de la reciente placa. Entonces el inicio con “Año Uno” dio la pauta de que la impronta instrumental es el corazón de la banda, fundamentalmente porque la base sonora que construyen Justino Riobo desde los parches y Emi Garcia Narbaitz desde el bajo,  parece manejar las pulsaciones de lo que sucede en las tablas. “Perder” es la primera canción que incluye la voz de Matías Schverdfinger dando indicio claro de lo que sucedería durante la noche: esa prolijidad de la que hablábamos a la hora de adjetivar la propuesta del nuevo lanzamiento, se haría presente en las intervenciones del vocalista y contagiaría a la banda. “Perder” y “Decir que no” se sostuvieron densas, pesadas y voladas (siguiendo una regla no escrita del estilo) siendo completadas por el particular color rockero del vocalista, al que se lo notó ocupado por ser claro y preciso en cada fraseo. Precisamente en el contexto de salir y un entrar a escena (literalmente el vocalista se retiraba del escenario para dar lugar a extensos pasajes instrumentales en donde los arreglos de guitarra de Martín Garde tomaron la posta) el grupo fue construyendo dos caras: por un lado el trío instrumental que transita pasajes que van desde las atmósferas doombetas hasta el pulso clásico del rock pesado con un desempeño más que correcto en la mayoría de los casos. Por el otro, el formato cuarteto con la presencia del vocalista que decididamente se siente más cómodo cuando las canciones le piden intervenciones rockeras por sobre las climáticas (algo que el estribillo de “Mas” mostró con claridad). A grandes rasgos, el desafío para el futuro será amalgamar los aspectos positivos de cada una de las dos caras, para lograr la cohesión que construya una propuesta rockera, pesada, climática pero también arrolladora que les permita jugar de igual a igual en el medio de una escena con bandas de mucho recorrido temporal y propuestas bien afianzadas.

En definitiva la presentación de Ciclo II dio la pauta de que el ciclo recién comienza. Hay material de sobra para construir el propio camino. Será cuestión de los muchachos seguir afilando los dientes a fuerza de tocar y tocar. Los seguiremos de cerca.

, , , , ,