Fiesta Zombie

Crónicas | Rob Zombie
Fiesta Zombie
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Jueves, 26 Septiembre, 2013

Claramente la historia de Rob Zombie siempre estuvo ligada no solo a lo musical si no también a lo visual, siguiendo en gran medida las enseñanzas de sus padres simbólicos Alice Cooper y Kiss (por mencionar dos referentes de lo que se conoce vulgarmente como shock rock). Desde ese lugar fue construyendo una interesante carrera en los noventas con con White Zombie que luego se mantuvo constante gracias a una serie de discos solistas efectivos y fundamentalmente, divertidos. Paralelamente se convirtió en un director de cine con un perfil clase b pero con un presupuesto mayor a lo que ese género está acostumbrado, lo que le dio una notoriedad y una trascendencia (padrinazgo de Ozzy en su Ozzfest mediante) que lo fue situando como un artista con una capacidad de convocatoria digna de inaugurar el interesante predio de Mandarine Park para recitales de rock (ya antes se lo venía utilizando para fiestas electrónicas)

En este contexto la previa con los ascendentes Eva y los consolidados Bloodparade fue la antesala para un espectáculo que de alguna manera fue la síntesis perfecta de los berretines del carismático Rob. A diferencia de otros shows donde la música tiene peso propio por sí sola,  el rock pesado y groovero que acompaña todo el set y que  suena desde el inicio con la intro “Theme For the Rat Vendor” seguida por  “Teenage Nosferatu Pussy” depende de las visuales para terminar de tomar vuelo. Así las referencias al expresionismo alemán (la ya referida “Teenage…” junto a “Living Dead Girl” entre otras) se mezclan sin lógica alguna con el realismo sucio a lo Tarantino, el cine bizarro, el cine negro, la estética de reviente de los setentas, la psicodelia, el terror zombie y el gore, entre cientos de referencias a la historia musical, visual y hasta personal de Roberto.

De esta manera las distintas imágenes que van transitando en la pantalla, van sosteniendo, complementando o incluso tomando protagonismo propio, en el medio de la contundencia sonora que propone una banda conformada por los ex Marilyn Manson, Ginger Fish en batería,  Piggy D. en bajo y John 5, en guitarra (de brillante trabajo); que a diferencia de lo mostrado con el reverendo concentran sus esfuerzos en ser lo suficientemente prolijos para que cada una de sus intervenciones sostenga la performance del vocalista, construida por un arengador despliegue físico y vocal.

"Así las referencias al expresionismo alemán (la ya referida “Teenage…” junto a “Living Dead Girl” entre otras) se mezclan sin lógica alguna con el realismo sucio a lo Tarantino, el cine bizarro, el cine negro, la estética de reviente de los setentas, la psicodelia, el terror zombie y el gore, entre cientos de referencias a la historia musical, visual y hasta personal de Roberto".

Si bien la eterna lógica de los proyectos anteriores hizo que las canciones de White Zombie fueran muy festejadas  (“Super Charge Heaven”, “More Human Than Human” en donde Zombie bajó a saludar al público y en especial una genial versión de "Thunder Kiss '65” con una introducción de los primeros versos de “Enter Sandman”), en ningún momento el show cayó en intensidad y energía sostenida con las ácidas “Sick Bubble-Gum” y "Dead City Radio and the New Gods of Supertown” , en la densidad (muy a lo Depeche Mode de “Personal Jesus”) de "House of 1000 Corpses” o en la claustrofobia sonora de “Lords Of Salem” en estos dos últimos casos en particular, con imágenes de sus films más reconocidos.

Un cover de Grand Funk Railroad “We're An American Band” que sumó algo más de ánimo fiestero al ambiente junto a un par de canciones más como “Meet the Creeper” o “Scum of the Earth” entre otras, sirvieron para cerrar una noche en la que “Dragula” (nuevamente con la referencia al expresionismo alemán) puso la firma. Las siete mil personas que aguantaron el frío se fueron felices. No es poco.

 

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