Liberando tensiones

Crónicas | Catupec Machu
Liberando tensiones
Texto: Sebastián Sánchez | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Mar, 24/09/2013 - 21:00
La Trastienda. ?

A esta altura resulta imposible negar que Catupecu Machu sea una banda convocante y con historia. Más allá de que el escenario que brinda La Trastienda le sienta bien a cualquiera que pise sus tablas, la banda liderada por Fernando Ruíz Díaz no dio lugar a dudas y entretuvo a su público con un show contundente que abarcó casi toda su historia musical.

Apenas pasadas las 21:30 horas, y con un recinto prácticamente colmado por un público variado tanto en edad como en apariencia, la banda dio inicio a un show que se extendió casi hasta la medianoche. Aún el telón no se había corrido, y ya los presentes palpitaban lo que estaba por comenzar, al grito de “catupé catupé”. La banda se hizo esperar lo justo y necesario como para que se acumulase algo de tensión, que fue liberada toda junta ni bien se apagaron las luces y se escucharon los primeros acordes.

El show completo fue una fiesta de principio a fin y estuvo lleno de matices dignos de mencionarse, pero lo más destacable fue la buena química de Ruiz Díaz para con el público, que en retribución acompaño cantando, agitando, saltando y todo lo que se puedan imaginar. Chicas subidas en los hombros de chicos que corearon cada uno de los temas, chicos que se arrojaban a los brazos de la marea humana solo para llegar hasta la valla y ser devueltos por el personal de seguridad. Como dato de color, se podría afirmar que nuestro fotógrafo estrella Jorge Noro  puede sobrevivir a casi todo, incluso a un muchacho con rastas que casi termina sobre él mientras hacía su labor.

“Señor alumno, muy bien diez, felicitado, mañana y pasado se puede hacer la rata” dijo Ruíz Díaz al celebrar la participación del público en un tema. Este espíritu y las anécdotas del cantante marcaron la dinámica entre banda y público toda la noche.

La banda actuó con solidez todo el tiempo. Tanto Fernando Ruiz Díaz como Sebastián Cáceres rotaban guitarras y bajos entre tema y tema. Macabre en teclados y sintetizadores apoyaba también en coros, mientras Agustín Rocino, a cargo de la batería, aportó una base perfecta para el grupo, incluso en ocasiones tocaba parado y agitaba al público. Al líder se lo conoce por su verborragia, y en varias ocasiones contó anécdotas sobre el pasado de la banda, brindándole un carácter emotivo a la presentación. Hasta cantó un tema a capella que fue elegido por los asistentes. Musicalmente, tal vez lo más importante, abarcaron sin orden específico buena parte de su discografía. Sonaron “Eso espero”, “Hechizo”, “Magia veneno”, “Y lo que quiero es que pises sin el suelo”, el cover de Massacre “Plan B” y también hubo algo de cuelgue instrumental. La participación especial de Lisandro Aristimuño (anécdota mediante) en voz y guitarra acústica y la ocasión en que Macabre se hizo cargo de las voces para hacer “Blitzkrieg Bop” de los R.A.M.O.N.E.S son dignas de mención. Finalmente, un medley que combinó en un vertiginoso ida y venida las canciones “Dale!” y “La Polca” sumado a otro momento instrumental, fueron dando cierre al espectáculo.

Catupecu Machu sostuvo a lo largo de casi dos horas y media, el primero de sus dos shows en La Trastienda, y parece que tanto ellos como el público disfrutaron de la ocasión. A veces, solo basta apreciar esos momentos para que el camino musical tenga sentido.

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