La banda de los corazones solitarios.

Crónicas | Anathema
La banda de los corazones solitarios.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Sebastián DelaCruz
Sáb, 12/10/2013 - 21:00
Teatro Flores ?

Pocas bandas han cambiado tanto desde sus orígenes como los ingleses de Anathema. Aquel sonido pesado y ominoso que muchos dieron en llamar doom metal se transformó en una propuesta en la que prima la canción y el sentimiento. Cuarta visita y cuarta victoria al hilo. Lean por qué.

En un contexto en el que se suele vivir del pasado (a veces con la lógica de traer el recuerdo al presente y otras simplemente para sobrevivir ese presente) El caso de Anathema es radicalmente distinto. A esta altura todos saben que los guiños a Pink Floyd son más que reconocibles en los ingleses,  lo que convierte a la elección como intro de “A new Machine Part I” de A momentary Lapse Of Reason,  en una especie de amuleto para que las cosas ocurran por los carriles normales sin, en ninguno momento, caer en robo descarado.

Tal vez por eso, a diferencia de lo que suele suceder en la mayoría de los shows, la elección para comenzar la noche no apuntó a aquellas canciones que sorprenden por su potencia rockera e impactan adrenalínicamente desde el minuto cero. Esto tiene que ver claramente con que Wheater Systems, el último disco de los hermanos Cavanagh, viene a sintetizar la propuesta de la última etapa de la banda. Aquí ya no hay tanto espacio para la furia rockera o en todo caso doombeta como antes, ni siquiera hay ya casi lugar para aquella oscuridad que parecía sostener cada nota del grupo y que hasta Alternative 4 inclusive, todavía subsistía. Hoy la idea es construir climas sutiles y fundamentalmente luminosos,  algo que el inicio formal del show con la belleza de esa canción extensa que constituye “Untouchable, Part 1” y “Untouchable, Part 2” reflejó a la perfección, tanto por el lado instrumental, como por la armonía vocal propuesta utilizando un bellísimo juego de voces y colores vocales. Precisamente,  la presencia de la voz femenina de Lee Douglas (clave en este inicio) ha tomado tal  preponderancia que torna difícil imaginar canciones como  “The Gathering of the Clouds” (con una vibrante intervención con aplausos del público) y “Lighting Song” sin su presencia, que lleva al sonido grupal hacia un nivel superlativo y que parece vislumbrar un futuro en el que su lugar en la banda será casi omnipresente a fuerza de talento y respuesta del público.  

A esta altura, la estampa de Danny comenzaba a situarse como una figura con  luz propia, capaz de iluminar al resto de los integrantes. Hoy más que nunca el ímpetu, la progresión y los climas de la banda pasan por su propuesta sonora cada vez más sensible y sutil;  por lo que la banda parece depender, en el buen sentido, de su humor sobre el escenario.

Dos sutiles canciones, la onírica  “Thin Air” y la melancólica “Dreaming Light”  de We´re Here Because We are Here en los que los teclados quedaron en manos de Danny Cavanagh ya que desde hace un tiempo Daniel Cardoso (anterior tecladista) pasó a la batería,  dieron paso a la furia existencial de “Deep” en donde Vincent Cavanagh soltó algo de la furia que había mostrado en las anteriores presentaciones en Argentina, en uno de los momentos más potentes en cuanto a intensidad dramática. “Emotional Winter” y la Gilmouriana “Wings Of God” culminaron con la trilogía perteneciente al brillante Judgement dando la pauta de que el la tensión dramática es uno de los puntos fuertes del grupo a la hora de expresar sus sentimientos musicales. A esta altura, la estampa de Danny comenzaba a situarse como una figura con  luz propia, capaz de iluminar al resto de los integrantes. Hoy más que nunca el ímpetu, la progresión y los climas de la banda pasan por su propuesta sonora cada vez más sensible y sutil;  por lo que la banda parece depender, en el buen sentido, de su humor sobre el escenario.

Mientras tanto, el aire casi folk de “The Beginning and the End” volvió a traer la luminosidad de la que hablamos más atrás, algo que Lee Douglas transformó en emoción lacrimógena con “A Natural Disaster”. “Closer” con su ya clásica utilización del vodocoder fue una descarga de adrenalina que “A simple Mistake” aminoró con la idea de construir una calma pre bises en contraste con lo que vendría.

Para los bises,  con una selección de canciones preparada especialmente para Sudamérica, habría una dedicatoria para viejos integrantes del grupo: Duncan Patterson (cerebro lírico detrás de Alternative 4), Jamie Cavanagh (reemplazado por Tobel Lopes en un muy segundo plano detrás del bajo) y por supuesto a todos los que han participado de la historia de la banda. De esta manera “Internal Landscapes” serviría para despedirse simbólicamente de Weather Systems y luego apuntar a los clásicos y festejados “Lost Control”, “Destiny”, “Inner Silence” , “One Last Goodbye” y el cierre de esa canción a los corazones rotos que es “Fragile Dreams”,  en los que el clima en cada canción fue decididamente conmovedor.

De esta manera los ingleses cerraron su cuarta visita a la Argentina, haciendo pie en el presente y con un ojo con el futuro. A juzgar por lo que viene pasando, seguirán emocionando. Veremos con qué herramientas podrán sorprendernos.

 

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