Celebrando la historia

Crónicas | Claudio Gabis y la Cofradía del Blues + Invitados
Celebrando la historia
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Jue, 07/11/2013 - 21:15
The Roxy ?

"Veo varias generaciones acá" dijo en algun momento del set, sonrisa mediante, Claudio Gabis. Efectivamente en The Roxy se juntaron varias generaciones para ver un show que tuvo aroma a momento único e irrepetible. ¿Cuantás veces podremos ver a Gabis junto a Alejandro Medina, Ciro Fogliatta y Black Amaya sobre un escenario? Si no fuiste, te contamos como estuvo. Si estuviste, recorré la crónica y revivilo

Desde hace un tiempo, hay un grupo importante de público que viene intentando amigarse con una historia que no es suya. Es indudable que muchos, entre los que me incluyo, no hemos podido vivir por una cuestión relacionada a nuestra edad, los hechos que protagonizaron Manal, Vox Dei, Pescado Rabioso, Pappo´s Blues o La Pesada por citar algunas de las bandas fundacionales del rock pesado argentino. Es más, cuando varios de nosotros empezamos a interesarnos por la música (la de verdad, la que te conmueve) nuestra única opción fue mirar para afuera o para nuestros contemporáneos. Los setentas en argentina eran dictadura, violencia y terror. En ese contexto, parecía no haber habido música (de nuevo, esa que te conmueve). Evidentemente el énfasis que había puesto la dictadura en aniquilar todo espacio de libertad, había resultado a la perfección.

Sin embargo, el tiempo (con su fuerza redentora) permitió que empezáramos a investigar lo que había sucedido musicalmente en esa época (la cuestión política la teníamos bien clara) hasta llegar a preguntarnos por aquellos que fundaron este rock pesado cuyas raíces se palpan hoy en bandas como Pez, Poseidótica, Los Natas, Sauron, Buffalo, Sick Porky, Sutrah, Doma, Banda de la Muerte, Humo del Cairo, Ararat y muchas más que, con sus lógicas diferencias de ideas musicales, parecen querer tender un puente con aquel pasado utilizando las armas del presente.

Claudio Gabis, histórico guitarrista de Manal y de La Pesada entre otros, es un protagonista clave de esa historia en la que el blues tuvo por primera vez su versión argentina y sudamericana. Desde hace un tiempo largo, vive en España en donde continuó su carrera musical y profesional con obstinación y calidad (tal vez un poco por decisión propia y un poco por sentir que su propuesta dejaba de tener lugar en el medio de los raros peinados nuevos de la argentina de los ochentas).

En este contexto Gabis cumplía 45 años (como él mismo dijo si se es riguroso en la cuenta son más) junto a la música, por lo que este show originalmente pensado para el Teatro Vorterix pero finalmente ejecutado en The Roxy Live Bar (afortunadamente con una apreciable cantidad de gente) tenía desde los papeles una idea festiva que iba a acompañar toda la noche.

El inicio fue con su banda actual La Cofradía del Blues haciendo un blues lento que el mismo Claudio presentó como “Roxy Blues” y luego “El Blues del Corazón destrozado”, un vibrante blues instrumental que ayudó a poner a punto los motores. Evidentemente la idea de La Cofradía es realizar un encuentro generacional en la que la historia del blues y del rock esté coherentemente representada. Esto explica la presencia de dos históricos como Ciro Fogliatta (ex Los Gatos entre muchas más) en teclados y Juan Rodríguez (ex Sui Generis, La Pesada y Polifemo entre otros) en batería, junto a la juventud de  Gustavo Giannini en bajo y Frans Banfield en guitarra y voz; conformando una formación de una versatilidad y efectividad notable.

Precisamente la llegada de los temas de La Pesada comenzó a perfilar una noche que brillaría en variedad y en calidad. “Bajando a Buenos Aires” (una canción que compuse en 1973 bajando desde Río de Janeiro, tratando de contar como veía a Buenos Aires, dijo Claudio) fue interpretada de manera magistral por Frans Banfield (capaz de darle su color vocal a la canción si dejar de respetar la versión original) para luego hermanarse con “Blues de la Tierra Supernova” que se transformó en una alegoría bluseropsicodélica sobre el miedo y el terror de los setentas (que lamentablemente continúa siendo actual) en la que el vocalista encontró el clima denso y opresivo de la canción. A esta altura Gabis funcionaba como aquel que nucleaba desde su sonido lo que pasaba en el escenario. Sin querer serlo, se convertía en protagonista por su capacidad de construir los climas bluseros y rockeros de cada canción sin olvidar dar lugar a un Fogliatta sutil en cada intervención al igual que la interacción sonora entre Rodriguez, Giannini y el mismo Banfield con espacio propio para brillar desde sus instrumentos.

Desde aquí hasta el final, comenzaría un recorrido sostenido por la historia del trío que cimentó las paredes del blues y del rock argentino. De esta manera nos llevaron hacia la Avellaneda fabril con “Avellaneda Blues”, nos contaron el tedio y la melancolía dominical de “Blues de un Domingo lluvioso” con Pericles en saxo y nos enseñaron de qué se trata la vida con “No Pibe”, cada uno impecablemente ejecutado por Gabis en el momento de la noche donde más disfrutó de dirigir esa orquesta de amigos.

Claudia Puyó (con todo su histrionismo) fue la primer invitada a cantar “El Blues del Terror Azul” (una clara alegoría de la falta de libertad y de la posibilidad de disfrutar de las cosas simples en los años del terrorismo de estado) en un interesante momento. “Esto se acaba aquí”, con Marcos Lenn como cantante – corista, invitado volvió a proponer un clima festivo que continuó con  “Rock de la mujer perdida” de Los Gatos (uno de los grandes momentos de la noche para Ciro Fogliatta) y la muy intensa versión  de “Crossroads” de Robert Johnson en la que el blues de Clapton y SRV se hizo presente.

Esto es un homenaje a Pappo, el Maradona del blues Argentino, ensayó frente al micrófono para presentar “Desconfío” que fue cantada a dúo por Lenn y  Marcelo Champanier quien arrancó algo dubitativo pero luego construyó una versión digna de la atmósfera de whisky y humo que alimenta las gargantas bluseras.

“Voy a presentar a mi hermano del alma, el Negro Medina” introdujo Gabis para la llegada del histórico bajista de Manal junto otra leyenda, Black Amaya (ex Pappo´s Blues y Pescado Rabioso entre otros) quienes ocuparon la base rítmica en lugar de Rodriguez y Giannini (con la lógica emoción de Frans Banfield por estar con semejante pedazo de historia). Desde aquí hasta el final, comenzaría un recorrido sostenido por la historia del trío que cimentó las paredes del blues y del rock argentino. De esta manera nos llevaron hacia la Avellaneda fabril con “Avellaneda Blues”, nos contaron el tedio y la melancolía dominical de “Blues de un Domingo lluvioso” con Pericles en saxo y nos enseñaron de qué se trata la vida con “No Pibe”, cada uno impecablemente ejecutado por Gabis en el momento de la noche donde más disfrutó de dirigir esa orquesta de amigos.

La sincera mención a Javier Martinez (el tercer Manal) como aquel que creó estos temas insuperables los transformó en un trío para realizar una versión bastante diferente desde lo vocal a la original de “Una casa con diez pinos” e  “Informe de un día” (tocada medio tono más arriba que Medina). Luego sonaría “Más allá del Valle del Tiempo” con Ciro, Frans y Jorge Senno en lap steel para transitar la última etapa del show.

Estamos felices con esto, dijo de manera espontánea y sincera Gabis para presentar una versión de “Jugo de Tomate” con todos los integrantes subidos al escenario para armar una zapada gigante. “Malas condiciones” (otro de las canciones que sostienen su mensajes en el tiempo) y “Boogie de Claudio”, con La Cofradía nuevamente sobre el escenario, fue el cierre definitivo para una noche en el que la historia volvió al presente con la fuerza de las canciones. Esas que superan al olvido y que siguen teniendo sentido en el presente. Las que conmueven.

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