Iconoclastas

Crónicas | Meshuggah
Iconoclastas
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Jue, 14/11/2013 - 21:00
Groove ?

Una de las cosas que se suele afirma dentro de la música es que ya está todo inventado. No hay posibilidad de innovación si no que se busca retomar, re ver o ¿remixar? aquello que se ha probado como bueno en algún momento. Sin embargo Meshuggah desde una postura iconoclasta viene e romper los cánones de la música pesada.

¿Pero qué es lo que hace diferentes a estos suecos? No estaría nada mal comparar su propuesta con una inmensa pared sonora en el que la construcción de los riffs se va a desarrollando con una intensidad y densidad siempre constante. Difícil de explicar con palabras, uno se siente envuelto y hasta hipnotizado por ese mantra extremo que propone el quinteto. Desde el inicio con “Swarm” de Koloss que será protagonista durante el resto de la noche conDemiurge” , “Do Not Look Down”, “I Am Colossus” y “The Hurt that Finds You First” la idea es introducir al espectador en un espacio de densidad y oscuridad bastante complicada de describir. Sencillamente podríamos decir que cada canción se sostiene como una parte de un todo que se presenta tan sólido como pesado.

" ¿Su música es extrema? Si. ¿Tiene elementos progresivos? También ¿Mezcla influencias de otros espacios difíciles de determinar? Es una respuesta que también podría ser afirmativa. Tal vez a ellos no les importe precisamente porque su idea es hacer algo distinto. Algo raro en estos tiempos".

Con un genial juego de luces que de alguna manera ilustró cada uno de los riffs entrecortados o sostenidos de cada tema (así como también cada intervención cada uno de los integrantes), poco importó no ver con claridad las caras a los integrantes hasta el final del show. La música actuó por si sola en un contexto donde cada quien aportó su dinamismo para lograr que el engranaje funcione a la perfección: Marten Hangström y Fredrik Thordendal  en las guitarras junto Dick Lövgren desafiaron los niveles de perfección sonora para complementar lo que el otro insinúa poniendo en práctica su arquitectura de la agresión. Jens Kidman aportó la violencia vocal y por momentos estuvo muy cerca de utilizar su caudal como un elemento más de la canción. Por su parte Tomas Haake fue aquel que muchas veces manejó el pulso de la canción con el repiqueteo de su bombo (siempre apuntando a desarrollar los arreglos menos esperados) o al uso del resto de su kit de batería. En este sentido llamó la atención que en muchas ocasiones los parches funcionen como aquellos que dan la verdadera variedad sonora a la canción frente a los riffs repetidos hasta el cansancio de cada uno del resto de los integrantes instrumentales.

En definitiva, sin demasiadas palabras y con un Groove tan caluroso como lleno, a lo largo del set los Suecos se dedicaron a construir canciones que intentaron ser pogueadas  sin mucho éxito, precisamente porque se ubican del lado de aquellas que permiten (porque uno es un ser humano simplemente) a headbangear sin descanso al ritmo de una música tan intensa como densa y brutal. Con alguna canción de las más conocidas, no por accesibilidad si no por haber tenido alta rotación en video, (“New Millenium Cyanide Christ” y “Bleed”) junto al cierre de con el final cuasi progresivo de “Dancers to a Discordant System”  y la dupla de “In Death - Is Life” e “In Death - Is Death”  los Meshuggah hicieron honor a su nombre y trajeron uno de los shows más desquiciados que se hayan visto por estos lados. ¿Su música es extrema? Si. ¿Tiene elementos progresivos? También ¿Mezcla influencias de otros espacios difíciles de determinar? Es una respuesta que también podría ser afirmativa. Tal vez a ellos no les importe, precisamente porque su idea es hacer algo distinto. Raro en estos tiempos en que todo parece estar inventado.

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