Música y descontento

Crónicas | Off!
Música y descontento
Texto: Laura Castellví | Fotos: Gimena Cuenca
Jue, 14/11/2013 - 20:30
La Trastienda ?

Finalmente Off! piso suelo Argentino, cargados con un arsenal demoledor y contundente, dieron un concierto a la altura de los esperado, no hubo vueltas; sólo buenos temas.

Las luces de apagaron, sonaron los primeros acordes, Keith Morris lanzó un grito y el descontrol no se hizo esperar.  Durante casi más de una hora estos cuatro desenfrenados obligaron a los allí presentes a sacudir la cabeza sin parar junto a la presencia del mosh y del pogo como una constante durante todo el show. Potencia, furia, rapidez, palabras de descontento, historias varias, canciones de medio minuto y mucha efervescencia son las palabras clave para describir lo que se vivió en La Trastienda. Los temas pasaron como disparados por ametralladora, no había lugar para un respiro, ni para reflexionar; puños en alto, gritos de aprobación y el espíritu de la vieja época del hardcore circulaba por todo el lugar.

"Potencia, furia, rapidez, palabras de descontento, historias varias, canciones de medio minuto y mucha efervescencia son las palabras clave para describir lo que se vivió en La Trastienda".

El recinto estaba bastante concurrido, La Trastienda tiene la virtud de que se puede ver el escenario desde casi cualquier rincón y en esa distribución los más arengados estaban al frente. La palabra arengados cabe a la perfección, porque, desde principio a fin, el desfile de pibes en el escenario fue fijo, se subían y se zambullían entre el público como si fuera una pileta de natación, por momentos se amontonaban alrededor de Morris, algunos lo abrazaban y en su mayoría ni lo molestaban. En algún que otro tema se armaba pogo potente y  algunos desde el fondo se sumaban a disfrutar lo que es un clásico concierto de punk/hardcore. No sólo se vivió la potencia desde abajo, sino que desde las tablas había una energía desplegada que era imparable. Tanto Steven McDonald (ex Redd Kross) como Dimitri Coats, en bajo y guitarra respectivamente, no paraban de moverse, gritar, sacudir la melena y recorrer un camino rápido, contundente y muy al frente; al igual que Mario Rubacalba, baterista de golpe preciso y rapidez de coyote, que utilizaba los intervalos entre tema y tema para realizar un mini descanso y luego seguir duro y parejo. Lo de Keith Morris, primer vocalista de Black Flag y fundador de Circle Jerks, fue un despliegue de personalidad, no sólo desde lo musical sino que hubo tiempo para historias y entre ellas una especie de declaración ideológica cuando se refirió al actual presidente de EEUU, Barack Obama, como “la peor mierda”. No podía ser un recital de punk sin este tipo de comentarios, hay música y descontento, se expresa y se sigue tocando.

El sonido fue muy bueno, tal vez en un principio un tanto ensordecedor pero se le concede, se acomodaron al toque y sonó casi completo  los álbumes The First Four Eps y Off! , algunas canciones muy festejadas como “Darkness” y “Jeffrey Lee Pierce”. Fueron más de 60 minutos sin descanso, rápidos y furiosos de despidieron sin antes hacer los clásicos bises y cuando parecía que nada más iba a suceder  Dimitri Coats, emuló al público tirándose desde el escenario y pasado de mano en mano llegó hasta el fondo como un dato de color para el recuerdo. Luego de esto las luces se prendieron, todos afuera, con la fiesta en la cabeza.

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