Las dos caras de simpleza

Crónicas | Cat Stevens /Yusuf Islam
Las dos caras de simpleza
Texto: Carlos Noro | Fotos: Beto Landoni
Sáb, 23/11/2013 - 21:00
Luna Park ?

La historia de Steven Demetre Georgiou es tan particular que incluye dos formas de nombrarse a sí mismo. Hasta un episodio que casi le cuesta la vida (se encontraba nadando en el mar frente a la costa de Malibú a finales de los setentas) se llamaba Cat Stevens. Era un artista de pop reconocido, un songwriter que vendió millones de discos y que conoció la fama y la popularidad. Sin embargo, ese episodio fue el gran cisma en su vida. Lo transformó por decisión propia al Islamismo y a su nuevo nombre Yusuf Islam. Pasó años alejado de la música ya que en sus propias palabras, el negocio que la rodeaba interfería con los conocimientos que deseaba adquirir, hasta que en el 2006 se reencontró con su historia y empezó a construir la historia musical de Yusuf con una idea propia y particular de su lugar como artista: soy un espejo donde los musulmanes se miran para ver el mundo occidental y donde mis compatriotas se miran para ver el islam dijo en algún momento para argumentar esta vuelta a los escenarios.

Por una disposición especial del equipo de trabajo de Cat Stevens/Yusuf Islam solo se podía realizar fotos en la prueba de sonido del artista. Por esta razón y por una cuestión de horarios no pudimos tener fotos realizadas por nuestro equipo de trabajo acostrumbrado. Agradecemos muy especialmente a Silvana B. Gomez de T&T Group que nos brindó las fotos de Beto Landoni (T4F) para ilustrar la crónica.

Así llegamos a este 2013 en donde Cat Stevens / Yusuf Islam se presentaba por primera vez en la Argentina mostrando esta dualidad que al menos, artísticamente, construye su carrera. El inicio para un público en el que había una enorme cantidad de padres y madres junto a hijos e hijas fue para el lado del pasado con “Moonshadow”, una canción que sirve de síntesis perfecta de lo que sería el resto de la noche: un grupo de canciones si demasiadas pretensiones más allá de contar lo que sucede en la vida cotidiana (y lo que vale realmente disfrutar) de cada uno de los presentes, siempre sostenidas en un clima cuasi acústico e intimista. “Where the children play” sumaría a una banda capaz de acompañar con sutileza la voz de Stevens, siempre amena y en la mayoría de los casos capaz de reproducir a la perfección la pequeña belleza de cada una de las canciones.

“Midday (Avoid City After Dark)” sería una de las primeras canciones que interpretaría Yusuf Islam mostrando la capacidad de describir con simpleza el mundo que nos rodea y consecuentemente la idea de mostrar su nuevo trabajo, que reaparecería con la semiautobiográfica “Roadsinger”, la, según sus palabras, ideal para Steve Jobs (con algún aplauso aislado), “You Can Do (Whatever)” y “Maybe There´s World” a la que introduciría con la expresión es todo lo que queremos  (haciendo referencia a la vida después de la muerte) para rápida y razonablemente unirla con “All You Need is Love” que fue coreada por todo el estadio arrancando la frase todos queremos a los Beatles de parte de Yusuf.

"Después de todo, si muchos padres y madres se han conocido y enamorado con las viejas canciones, ¿por qué no pensar que muchos se enamoren con las nuevas? Seguro Cat Stevens y Yusuf Islam serían felices si esto sucediera nuevamente"

Más tarde Cat Stevens se sentaría en el piano para sostener la simpleza de “Sad Lisa” en un momento teñido de melancolía que contrastó con el medley que desarrollo al inicio del show entre “I Love My Dog”, “Here Comes My Baby” y  “The First Cut Is the Deepest” que mostró el lado más “radiable” (incluso permitiéndose reírse de que la última de las tres esté más identificada con Rod Stewart que con su versión). Luego aparecerían “Oh very young” (otras de las que harían que el público se levante de la comodidad de los asientos), una versión diferente de “Bitterblue”, la hermosa “Never” y  “Don´t be shy” entre otras.

El final incluiría el alegato pro paz (y aún actual) “Peace Train” que además dio nombre a su tour, la alegoría de lo que es la relación de un padre con su hijo llamada “Father and Son” y finalmente “Wild World” una simple canción de amor de esas inmortales con una curiosa introducción en Zulú.

De esta manera con un aplauso espontáneo y con la evidente alegría en el rostro de Cat Stevens / Yusuf Islam pasó una noche donde el recuerdo convivió con el presente sin crear conflicto. Después de todo, si muchos padres y madres se han conocido y enamorado con las viejas canciones, ¿por qué no pensar que muchos se enamoren con las nuevas? Seguro Cat Stevens y Yusuf Islam serían felices si esto sucediera nuevamente.

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