Palpitando el futuro.

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Crónicas | Taura
Palpitando el futuro.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Gimena Cuenca
Vie, 29/11/2013 - 21:00
Samsung Studio ?

Cierre del año para Taura es uno de los lugares más lindos de San Telmo.

Los cierres de año para Taura suelen ser una especie de recorrido familiar por sus canciones. Para los que ya las conocemos siempre suele haber alguna variación que hace el show más disfrutable y que permite descubrir algo nuevo de la banda. Esta vez, la novedad vino por el lado de las parejas de canciones que se hermanaron a lo largo del set. El inicio con la vibrante “A Cantaros” junto con la agobiante “Sueños que desesperan” sirvió para situar a la banda y para acomodar el sonido.“Halo de Luz” y “Mi Mejor Lugar” siguieron esta lógica de canciones armonizadas pero esta vez desde lo lírico (formando una especie de ying y yang entre la perdida y la protección por parte del ser amado);  algo que terminaron por confirmar la melancólica “200 Días” junto a la taciturna “Acantilada” junto a la dupla (cerca del final), entre “No luz” y la palpitante “Rompevientos”. En el medio hubo espacio para el tema especialmente pensado para la edición en vinilo de “El Fin del Color” “Rick Hunter”, “Jardín de Cenizas”, “Jenizaro” y una interesante versión de “Avon” de QOTSA que estuvo antecedida por “Hombros abatidos”.

Con la banda en gran forma (especialmente en las parejas especialmente formadas para la ocasión) y con un show más directo que en otras ocasiones (esta vez Gaby “Chaimon” Raimondo privilegió su desempeño vocal por sobre la intervención entre tema y tema) la sensación es que la formula va logrando consistencia y contundencia (gracias a la base de Alejo García Guraieb y Leonardo Della Bitta en batería y bajo respectivamente) junto a un interesantísimo trabajo de Santiago García Ferro en ese difícil arte de construir murallas sonoras (sutiles o contundentes en función de las necesidades de la canción).

“Muelle” fue el cierre final que dejó un par de cuestiones claras. Evidentemente hoy por hoy el sonido y la propuesta de Taura se ajustan a lugares como el Samsung Studio o La Trastienda. Que se entienda bien, no es que los músicos o su público no puedan transitar por lugares más modestos (muchos de ellos lo hacen sin problemas) la cuestión es que ciertas bandas necesitan de un espacio ideal para mostrar todo su concepto y por lo visto, este es su espacio. Como dijimos hace poco en el show de La Trastienda, Taura ha realizado su propio salto. Eso exige está a la altura de las circunstancias. Veremos si el nuevo disco implica su salto definitivo en cuanto a la llegada a la gente. Por ahora siguen siendo una joya, algo oculta, para el gran público. 

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