En la variedad está el gusto

Crónicas | Festival Music is My Girlfriend 2013
En la variedad está el gusto
Texto: Sebastián Sánchez | Fotos: Martín Darksoul
Sáb, 21/12/2013 - 16:00
Konex ?

Se podría afirmar sin problema que muchas de las bandas que hoy en día pueblan la escena local del rock underground pueden compartir escenario sin importar géneros, estilos y público. La edición que sirvió para celebrar el sexto aniversario del ciclo Music is My Girlfriend, llevado adelante por el equipo de Scatter Records y Rock City, contó con la participación de 19 bandas. Más allá del impresionante número, lo que da sustento a nuestra afirmación es la variedad de propuestas que había entre los participantes. Sin dudas, fue una excelente oportunidad para disfrutar de bandas conocidas para unos y nuevas para otros

Organizar un festival de semejante tamaño representa todo un reto, pero tanto organizadores como músicos estuvieron a la altura de las circunstancias. La dinámica fue sencilla, shows de 30 minutos, repartidos entre dos escenarios, uno interno (El Triángulo de las Bermudas) y otro en el patio (Los Inrockuptibles). Mientras que una banda tocaba y concluía su show sobre uno de los escenarios, el siguiente grupo armaba su set y se alistaba para comenzar en el otro, solo les bastaba esperar el traslado del público.

El primer punto a favor se relaciona con que éste proceso fue respetado durante todo el Festival, lo que demostró un agradable nivel de prolijidad, sincronía, y más importante aún, de buen clima y camaradería entre las bandas. El segundo punto es para las respectivas bandas, ante el desafío de hallarse ante un set corto, cada grupo debió apoyarse sobre set efectivos y contundentes.

Ya dejando de lado lo técnico, es hora de pasar a hacer una revisión lo más exhaustiva posible de lo que fueron las presentaciones. No pudimos ver el arranque a cargo de Placard (15:30), ni tampoco a los flamante grupo de power pop Autopista (16:00), pero Los Negretes (16:30) ya estaban atacando su escenario, venidos desde México City para desparramar garaje y punk salvaje sobre nuestras tierras, en lo que fue un buen comienzo para nosotros.

En el segmento que vino a continuación, hubo varios platos fuertes. Primero fue el turno de Las Diferencias (17:00), un trío que nos transporta a las viejas épocas setentosas plagadas de rock sucio y valvular, ese que se codea tan bien con el blues pesado de Pappo, Manal y Pescado Rabioso. Canciones desoladoras y bien ejecutadas. La primera sorpresa la dio Santiago Rua de Poseidótica, que se subió con su guitarra para compartir un tema con ellos. De algún modo, el calor abrasador pareció un compañero ideal para esta presentación tan fogosa.

De regreso hacia adentro, llegó el turno de una de las primeras grandes sorpresas del día, Chillan las Bestias (17:30). El grupo cuenta con el uruguayo Pedro Dalton, acompañado de guitarra, bajo, batería, y lo que lo hace aún más interesante, violín y órgano eléctrico. Habría que imaginar un personaje como Tom Waits, algo de tango y canciones de desamor embebidas en whisky y poesía. La instrumentación es impecable, cada uno se destaca pasando de tema a tema, tal vez uno llamado “Hasta el hueso” sea un fiel reflejo de lo que la banda genera sobre el escenario.

Luego, llegó el turno de los reyes del reviente y del descontrol rockero. Los platenses de El Perrodiablo (18:00) demostraron que no se achican ante nada y salieron al escenario para pegarle una patada al sol que quemaba desde arriba. Con un set tremendo y efectivo, la banda sorprendió tanto a seguidores como a los nuevos que se acercaron para ver su show. Un frontman carismático, guitarras al palo y todo lo que el rock debería ser bastaron para que cualquiera se enganchara. El cierre con el himno “Algo sobre estar vivo” se llevó todos los aplausos.

La seguidilla con Las Kellies (18:30) y 107 Faunos (19:00) nuevamente sirvió como ejemplo de variedad en las propuestas. En ambos casos se trató de sets parejos pero bien distintos, por un lado un trio de chicas con un cierto toque glam y punk tanto en estética como en sonido, pero que también juega con otros sonidos. Por otro, los Faunos tienen un sonido más alegre y optimista. Resultó evidente que tenían público favorable, que acompañó con gusto toda su presentación. Como punto en común, ambos grupos sonaron muy bien. La banda que siguió bien podría llevarse la mención al nombre más largo de todo el Festival, El Violinista del Amor y los Pibes que miraban (19:30). Si hablamos de estética original, definitivamente también fueron ganadores, todos vestidos como una banda de forajidos amish andando por algún desierto. Pero quedarse con solo con eso sería una injusticia tremenda, ya que sonaron perfecto, entretuvieron, y hasta hubo un banjo y una mandolina para acompañar. Si Enio Morricone los viera, los pone en la banda de sonido de un spaghetti western sin dudarlo.

Go-Neko! (20:00) trajo su kraut rock especial e instrumental al escenario exterior, y entretuvo a los espectadores con una impecabilidad envidiable, y más tarde Gori de Fantasmagoria (20:30) dio su cátedra de cómo ser un buen frontman y llevarse puesto un show. Hubo guitarras acústicas y hasta canto a capela.

Pasados dos presentaciones contundentes, llegó el turno de otro plato fuerte de la ocasión. El dios Febo había apagado su luz, y ya sin esa molestia, amparados por una oscuridad que les sienta de maravilla, llegó el turno de Poseidótica (21:00). Para nuestros lectores habituales, ya son una experiencia más que probada, pero vale la pena destacar que la particularidad del set de media hora de duración los llevó a poner en práctica un arsenal contundente a cargo de su rock instrumental. Estando bajo pleno proceso de grabación de lo que será su cuarto disco, el cuarteto aprovechó para mostrar algo de lo nuevo mezclado con material de sus tres discos anteriores. El cielo estrellado y las proyecciones detrás de la banda no pudieron ser mejores acompañantes para otra de las mejores presentaciones del Festival.

Otra sorpresa fue la que trajo Bestia Bebé (21:30), liderada por Tom Quintans, baterista de Go-Neko!, que esta vez se subió al escenario interno a cargo de la voz y la guitarra. La banda tiene mucho gancho, explosión y canciones que apuntan al himno futbolero (basta señalar “El Uruguayo” como ejemplo). Hubo mucha más música a cargo de Acorazado Potemkin (22:00), con tres músicos de sobrada experiencia haciendo buenas canciones sobre el escenario, sumadas también a un sonido impecable, y más rock a cargo de Norma (22:30). Si bien el ánimo de los presentes fluctuaba, u aprovechaban para comer o beber algo siempre que no se perdieran a su banda favorita, todos los shows continuaron como si nada.  Bicicletas (23:00) fue otra de las bandas que contó con una presencia masiva de público, que seguía firme como si nada. Y Valle de Muñecas (23:30) no fue nada menos. Ya habían mostrado su potencia y buenas canciones en vivo cuando fueron teloneros de Bob Mould en Argentina.

Quedaban dos actos para cerrar el Festival. Ya estaban desmontando el escenario externo para cuando comenzó The Tormentos (00:00) a desplegar su pegadizo surf rock instrumental. Un gesto que no pareció casualidad fue el hecho de que abrieran su show con la ganchera “Dragstrip Night”, contenida en Go!, su Split con Phantom Surfers y que fuera el lanzamiento discográfico inaugural de Scatter Records, sello del Festival y con quienes la banda ha editado sus lanzamientos. Hubo algunos problemas de sonido, aparentemente con el retorno de las guitarras y tal vez también del bajo, pero abajo, entre el público, no se hizo notar más allá de alguna breve interrupción. El cierre quedó para otra banda interesante que tal vez no se pudo disfrutar tanto como hubiésemos querido, Los Espíritus (00:30), ya que demostraron brevemente que hay mucho más que vale la pena ver de ellos en vivo. A veces el cansancio puede un poco más que las ganas.

En conclusión, el sexto aniversario del Music is my Girlfriend tuvo muchos puntos a favor desde la organización precisa, las bandas elegidas, la buena sincronización que hubo entre unas y otras, y sobre todo la cantidad de público asistente. A esta altura señalar que la apertura mental del público hacia la recepción de distintos tipos de música debería ser algo inútil o superfluo, pero nunca está de más celebrarlo. Bienvenidos sean estos festivales, y que podamos seguir disfrutando de cosas como éstas por mucho tiempo más, porque esto es lo que amamos.

, , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,