Caleidoscopio

Crónicas | Transatlantic
Caleidoscopio
Texto: Carlos Noro | Fotos: Daniel Albornoz
Vie, 14/02/2014 - 20:30
Teatro Vorterix ?

Si te gusta el rock progresivo, este fue uno de tus sueños hecho realidad. Nosotros te contamos como estuvo.

Como sabrán un caleidoscopio basa su funcionamiento en multiplicar figuras hasta el infinito, lo que lo convierte en un intrincado e inextricable juego de imágenes que van cobrando sentido en función del movimiento que uno elija darle. Entonces, no es errada la elección del nombre Kaleidoscope para denominar al último disco de Transatlantic, una especie de supergrupo de rock progresivo formado por Mike Portnoy  ex Dream Theater en batería, Neal Morse ex Spock´s Beard en teclados, Roine Stolt de The Flower Kings en guitarra y Pete Trewavas en bajo de Marillion junto a un quinto miembro que hasta hace poco fue Daniel Gildenlow de Pain Of Salvation pero que por motivos personales fue reemplazado por lel actual Spock's Beard, Ted Leonard ejecutando varios instrumentos.

Claramente la música de Transatlantic toma esta propuesta visual y la hace musical. Si jugáramos a medir cada uno de los cristales imaginarios que construyen ese caleidoscopio progresivo, deberíamos decir que hay distintas medidas. Portnoy y Morse ocupan el lugar de los espejos de tamaño más considerable. Mientras el primero ocupó una tarima en las alturas a a derecha del escenario, el segundo lo hizo a la izquierda. En el medio se ubicaron Stolt y Trewavas y por detrás, casi fuera de la escena, Leonard tomó su lugar. Esta disposición, pensada adrede, fue la que sirvió para sostener la tensión creativa del show desde el inicio con "Into the Blue” hasta el final con “Stranger in Your Soul” en la que hubo dos capitanes que, simbólicamente, pelearon por el timón.

Tal vez por eso, se vio mucho más cómodo a Morse en canciones de raigambre más acústica como “Shine” o “Rose Colored Glasses” o en la bellísima “We all need some light” en donde pudo mostrar su capacidad de interpretación (incluso conmovido en la segunda) más cercana la vertiente más ortodoxa del género progresivo. Fue en esas canciones, en donde la simpleza fue puesta por sobre la complejidad, en donde el caleidoscopio fue reflejando las distintas intervenciones de cada uno de los integrantes, dando lugar incluso a los aportes de Stolt (muy sutil desde sus melodías de guitarra y con un interesante aporte desde lo vocal) Trewavas (muy seguro en la base pero no tan confiado en lo vocal) y finalmente Leonard con la difícil misión de llenar los espacios libres de arreglos que dejaba por azar el resto de la banda.

Esta disposición, pensada adrede, fue la que sirvió para sostener la tensión creativa del show desde el inicio con "Into the Blue” hasta el final con “Stranger in Your Soul” en la que hubo dos capitanes que, simbólicamente, pelearon por el timón.

En claro contraste, el desempeño de Portnoy fue más evidente en aquellas canciones en las que pudo incorporar los firuletes que, a esta altura, son su marca registrada. De esta manera se lo pudo ver tocando parado, sentado o por fuera de la batería en canciones como “My New World”, la ganchera “Black as the Sky” o incluso en “Kaleidoscope”. A veces demasiado exagerado y queriendo hacer cada una de sus intervenciones como si fueran de lujo, se lo notó muy pendiente de la presencia de Morse, hasta el punto de que el contacto visual que establecieron a lo largo de la noche fue el motor que permitió sostener una maquinaria con un funcionamiento tan compleja como las habilidades de los músicos.

En este sentido “Is It Really Happening?” con la obvia referencia al Pink Floyd de The Wall fue la síntesis perfecta de los mundos que proponen Morse, Portnoy, Stolt y Trewavas principalmente porque permitió construir un espacio en el que la amalgama del grupo fue perfecta en función de la canción, dando la pauta de que muchas veces el caleidoscopio precisa de que cada uno de los espejos seda el protagonismo para que se reflejen los demás. De esa manera Transatlantic cobra la fuerza de los nombres que tiene detrás. De la otra, es un conjunto de individualidades que apuestan al lucimiento personal. El objetivo sigue siendo el mismo: hacer funcionar una compleja máquina progresiva. Gran desafío.

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