Reyes del Sahara

Crónicas | Sahara Surfers + Ararat + Orquesta de Diablos
Reyes del Sahara
Texto: Sebastián Sánchez | Fotos: Tania Castellví
Dom, 09/03/2014 - 20:30
Uniclub ?

A la sombra de los Alpes Tiroleses no hay ningún desierto, y es probable que se tenga que recorrer miles de kilómetros para encontrarse en medio de uno, pero los Sahara Surfers no parecen tener ninguna dificultad a la hora de interpretar a su modo un género que nació entre los cactus californianos. Lo que realmente importa es que la banda austríaca que se formó en Innsbruck llegó a Buenos Aires, cerrando así una gira sudamericana que los llevó por varias ciudades de Brasil. Fue una oportunidad única para los asistentes, quienes pudieron disfrutar de una banda relativamente nueva en el mundo del rock desértico

La apertura del show en Uniclub estuvo a cargo de Orquesta de Diablos. A las 20:30 hs puntuales, el cuarteto formado por Valentín Martínez en voz y guitarra, Alexis Plutt en guitarra y coros, Fernando Paleari en bajo y Martín Orlando en batería brindó una muestra de lo que puede hacer arriba del escenario, tocando temas de su placa La Maldición. Fue una pena que no hubiese mucho público presente aún en el lugar, lo que tal vez constituya una parte inherente de ser el primer acto soporte. Más allá de ese detalle, las canciones se fueron sucediendo entre riffs y ritmos con gancho, y estos diablos maquillados y con cuernitos en la frente brindaron un show prolijo y concreto digno de reconocimiento. El repertorio, que incluyó canciones tales como “El veneno”, “De amores que matan lento” y “Nocturna”, más otras canciones pertenecientes a una futura placa, se extendió por poco más de media hora.

No hubo que esperar demasiado para que a las 21:30, el fulgor intenso de la Cabalgata hacia la Luz se hiciera presente. Tal es el nombre elegido para titular el próximo lanzamiento de Ararat, el potente trio que desplegó un show intenso y arrollador como fiel demostración de lo ajustado que suena la banda en vivo. La apertura estuvo a cargo de las estridentes pulsaciones que emanaron de la guitarra de Tito Fargo, y acto seguido el bajo de Sergio Chotsurian y la batería de Alfredo Felitte se incorporaron para dar forma a la primer canción llamada “El Camino del Mono”. Con respecto al funcionamiento del trío, aquellos que los hayan visto sabrán que tiene ciertas particularidades, como las bases bien al frente y la habilidad de verdadero hombre orquesta de Fargo, que a veces deja de lado parcial o totalmente su instrumento para concentrarse en sus teclados y pedales. Hasta hizo uso de un slide para su guitarra en el siguiente tema, “Nicotina y Destrucción”. Felitte es un baterista tremendamente físico, pero también preciso y las canciones del grupo son un reflejo de cómo cada uno de los integrantes cumple un rol dentro de la maquinaria que es Ararat, con un Chotsourian que resulta todo un ejemplo de modestia. Pero el verdadero mensaje que bien puede pasar desapercibido aparece cuando se vislumbran las sonrisas y aquellas miradas cómplices que demuestran que los Ararat están en comunión y disfrutando lo que hacen.

Otros temas que siguieron, como “Las dos mitades”, “Lobos de guerra y cazadores de elefantes” (con esa cadencia hipnótica que se mete dentro del cerebro) refuerzan esta idea. El cierre se dio con “Caballos”, uno de las obras más épicas y prolongadas del trío.

Finalmente estaba por llegar el turno del acto principal de la noche, y lo que todos los presentes estaban aguardando se materializó con un simple pero efectivo “Hey guys, we are Sahara Surfers from Austria”, palabras que salieron de la boca de la cantante Julia Überbacher. Descalza, con buena onda y actitud llevó para adelante a una banda compuesta por Andreas Knapp en guitarra, Hans-Peter Ganner en bajo y Michael Steingress en batería. Llegaron hasta Buenos Aires como parada final de su gira por Sudamérica, para tocar un repertorio que incluyó temas de sus dos discos editados hasta el momento, Spacetrip on a Paper Plane (2010) y Sonar Pilot (2011), siendo el segundo el de mayor duración y también máximo protagonista de la noche.

Las canciones son largas, muchas de ellas con intros interesantes, y generalmente se destacan los sonidos graves y el groove que tanto suelen caracterizar al género stoner. Asimismo, el público recibió muy bien a la banda, acompañando esos mismos ritmos  con aparente gusto y mucho cabeceo en varias oportunidades y también se pudo ver que varios llevaban puestas remeras de la banda, o bien a personas que estaban aún más familiarizadas con la música. Hay que decir que el recitar que brindaron fue muy efectivo y que jamás perdió fuerza, que el sonido fue claro y perfecto, y que para ser una banda relativamente nueva (al menos para nuestras tierras), se ganó un lugar entre los más recientes ejemplos del stoner a los que se debe prestar atención.

Si bien el sonido de la banda es bastante uniforme, posiblemente la manera en que combinan los elementos del género es lo que los hace interesantes. Julia no es la primera mujer en cantar al frente de una banda de este tipo, y ciertamente no es un factor que en estos tiempos que corren debiera causar sorpresa. Tiene buena voz y la usa bien, y sus compañeros de banda  también cumplen sus roles con calidad. Hubo lugar para temas como “Underline”, el pesado y monolítico “Ganjalf”, “Sonar Pilot” con su estribillo pegadizo y hasta temas más tranquilos como “Miles” y “Fold-over”. De la primera placa ya mencionada, aparecieron “Colour Jam”, “Age” y “Gas”, tema que sirvió para poner fin a la lista y al show mismo.

Como buen augurio, la despedida para con el público local fue breve pero sincera, con agradecimientos incluidos. Se podría especular que el tramo de Brasil le dio mayor importancia a la gira, pero bien podemos afirmar que el cierre en Buenos Aires fue un broche de oro digno para el recuerdo, para los ojos de la banda y para el público también. Ojalá sea una señal de que otra vez los tendremos por estas tierras sureñas, y de que con un trabajo correcto, seguiremos disfrutando de shows como estos por mucho tiempo más.

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