Réquiem por uno mismo

Crónicas | Paradise Lost
Réquiem por uno mismo
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro | Video: https://www.youtube.com/user/unopuntoceromarian
Dom, 13/04/2014 - 21:00
The Roxy Live ?

Paradise Lost volvió a visitarnos para cantar su pasado y su presente. Crónica de una banda que no le tiene miedo al sufrimiento y sostiene férreamente cada paso que ha dado.

Esta quinta visita de los ingleses venía promocionada con la excusa de conmemorar los 25 años de la compleja carrera que han sabido construir, aquella que en algún momento se les vino abajo por su giro electrónico (Ndr. Ver entrevista en la sección de notas recomendadas) y que con esfuerzos y buenos discos lograron retomar, sin llegar nunca a ser una banda demasiado masiva aunque si respetada principalmente por aquellos que en retrospectiva pudieron comprender este camino.  Sabiendo esto,  el set list transitó por los distintos estados de ánimo que han ido atravesando los guiados por Nick Holmes  y Greg Mackintosh a lo largo de su ruta histórica,  aportando al menos in tema por disco.  Tal vez por eso no fue casual el inicio con “Mortals Watch the Day” (Shades of God ,1992) un fiel representante del riff oscuro y ominoso en contraste con “So Much Is Lost” (Host, 1999) y su estribillo casi pop con un colchón de teclados bien confortables (previo amague de enojo del irascible Holmes por un pequeño problema en la batería).

“Remembrance” (Icon, 1993) y “Gothic” (Gothic, 1991) se hermanaron en la oscuridad y empezaron a dar la pauta de que el sonido finalmente encontraría su punto justo algo que “Enchantment” (desgraciadamente la única elegida del genial Draconian Times, 1995) se encargó de trasladar hacia a la voz de Holmes que en un principio parecía afectada por las exigencias del tour pero que luego y en especial con las canciones que implicaban cierta variedad de registros vocales, funcionaría sin problemas. En este sentido dos de las nuevas, la oscura “Faith Divides Us - Death Unites Us” (Faith Divides Us - Death Unites Us, 2009)  y la ganchera “Tragic Idol” (Tragic Idol, 2012)  resultaron dos de los puntos altos del show al permitir encontrar esa variedad que define claramente la última etapa de los ingleses, ni tan pesada, ni tan melódica pero siempre oscura.

En el medio de incontables intervenciones que dieron la pauta del oscuro sentido de la ironía de Holmes (griten más si quieren más canciones llegó a decir en algún momento) “Never for the dammed” (In Requiem, 2007) extrañamente fue un paso atrás en cuanto a nitidez sonora algo que dos de las canciones más gancheras, la bailable (tranquilamente puede sonar en un boliche) “Isolate” (Symbol of Life, 2002) junto a la cuasi pop (chiste presentándola como una canción heavy metal) “Say Just Words” (One Second, 1997) se encargaron de solucionar rápidamente antes de los bises.

Precisamente la última parte del show se encargaría de dejar en claro el contraste sonoro  la que hablamos al inicio. “Rotting Misery”(Lost Paradise,1990) traería el death metal más primitivo, “One Second” (One Second ,1997)  la melancolía gótica, “True Belief”  (Icon, 1993) mostraría la atmósfera rockeramente oscura,  “Over the madness” (Paradise Lost, 2005) sería el representante de la búsqueda pesada, melódica y sofisticada de los últimos discos y la despedida con “Erased” (Symbol of Life, 2002) representaría la etapa en el que el grupo coqueteó con los sonidos electrónicos;  todas con un sonido a esta altura con una nitidez admirable.

En este contexto y con una banda sólidamente dirigida instrumentalmente por un gran e infravalorado guitarrista como Mackintosh  junto a la solidez instrumental de Aaron Aedy, Steve Edmonson y del ex At the Gates Adrian Erlandsson tras los parches, Paradise Lost tuvo su oscuro festejo sin desechar ninguna etapa de su historia. A esta altura parecen estar más allá del bien y del mal. El público agradecido y sin prejuicios. Bien por todos.

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