Bienvenidos a Vulkania

Crónicas | Devas
Bienvenidos a Vulkania
Texto: Sebastián Sánchez | Fotos: Sebastián DelaCruz
Vie, 18/04/2014 - 22:00
Uniclub ?

En el devenir de la existencia de una banda, el trabajo y la fortuna llevan al feliz nacimiento de una nueva criatura musical. El segundo y flamante disco de los Devas no es la excepción a la regla, y como todo ente que llega al mundo, merecía una presentación acorde a su status. Con el padrinazgo de Sergio Chotsorian, la placa bautizada como Vulkania, recien salida a través del sello South American Sludge Records, fue presentada en Uniclub ante las miradas y oídos atentos de aquellos que como nosotros, se congregaron para participar del suceso.

En el devenir de la existencia de una banda, el trabajo y la fortuna llevan al feliz nacimiento de una nueva criatura musical. El segundo y flamante disco de los Devas no es la excepción a la regla, y como todo ente que llega al mundo, merecía una presentación acorde a su status. Con el padrinazgo de Sergio Chotsorian, la placa bautizada como Vulkania,  recien salida a través del sello South American Sludge Records, fue presentada en Uniclub ante las miradas y oídos atentos de aquellos que como nosotros, se congregaron para participar del suceso.

Tras una espera que fue amenizada por el impecable Dj El Psicodélico (Leonardo Bianco) a cargo de la musicalización del ambiente, y a casi veinte minutos de pasadas las 22, el telón se corrió para revelar a la banda, ya lista para comenzar su show. A sus espaldas, una proyección animada mostraba el arte del disco Vulkania (atribuído a Rafael Contreras Fornaris en los créditos).

El sonido de los Devas está apoyado en el stoner instrumental, la psicodelia y en el culto al riff que se puede encontrar quizás en el sludge. Como trío, funciona de manera ajustada y cada integrante aporta su cuota para que la banda suene como debe. La viola de Marcelo de la Fuente (quien también por momentos aporta voces), el bajo de Federico Midaglia y la batería de Sebastián Pallares, funcionan como engranajes de una máquina que pasa de la intensidad, la fuerza y la velocidad a la más pura introspección.

Cada tema sonó perfecto, y afortunadamente se pudo sentir cada detalle. Tras una introducción intensa con un brillante trabajo de batería de Pallares (que se mantuvo así durante todo el show), un bajo que por momentos invitaba a mover el cuerpo y una guitarra que no dudó en ser protagonista cuando tuvo la oportunidad fue que se pudo apreciar este funcionamiento de la banda. El público acompaño atento, y posiblemente por tratase de una ocasión especial hubo muchas cámaras de celulares y hasta se pudo ver a una tablet por ahí filmando. Son cosas de estos tiempos que corren y a las que ya nos hemos casi acostumbrado.

Hay joyas para destacar, mucho protagonismo del culto al riff en temas como “El Cazador”, “Involtios” o “Introspex”, un momento en solitario de la guitarra en “Épico”, magia stoner rutera en “Rute” y un cierre demoledor con “Indigo” y el brillante y más largo “Púrpura”. Fue una presentación digna e impecable que duró poco más de media hora, por no tratarse de un disco de mucha duración a pesar de contar con nueve temas. Esperamos que haya muchas ocasiones como estas para seguir disfrutando de buena música, hecha con mucho amor al riff y a la pesadez.

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