El chillido de las bestias

Crónicas | Chillan las Bestias
El chillido de las bestias
Texto: Carlos Noro | Fotos: Martín Darksoul

Chillan las Bestias, una de las bandas más personales que pueden encontrarse en el Río de la Plata, presentó su primer disco. Ahí estuvimos.

Si estamos de acuerdo que la música propone un viaje consciente o inconsciente en el público, Chillan las Bestias vendría a proponer un viaje introspectivo, oscuro y nocturno. Al escuchar la versión digital del homónimo primer disco, uno podía vislumbrar que la propuesta venía por el lado de internarse en lo profundo de la noche, hasta que se encuentra con el chillido de las bestias en vivo. En ese momento todo cobra un nuevo significado.

Desde lo musical, Chillan… propone romper los esquemas establecidos tomando influencias desde distintos espacios. La oscuridad romántica del post punk, la melancolía tanguera, el rock más sórdido y denso se mezclan entre violines, teclados, bajo, guitarra y batería para configurar algo que remite a muchas cosas pero suena original. Siendo justos Las Bestias no suenan a nada. Son ellos mismos y con eso alcanza y sobra.

En este contexto, “Hasta el Hueso” fue la presentación perfecta de esa mixtura entre la atmósfera rioplatense y rock que proponen esta orquesta de penas. Intensa, grave y oscura, su marcha solemne y casi recitada por ese cantor de acá la vuelta que es Pedro Dalton permitió encontrar un espacio que propone adentrarse ahí adentro, en las profundidades de uno mismo donde los huesos duelen y lastiman. Presentada como una buena balada por Dalton, “Tu cuadro se calló” transformó el bar en un burdel donde una ruinosa orquesta interpretó una canción dedicada a tiempos que ya se han ido, sostenida en el pulso del bombo de José Navarro algo que se haría presente en la mayoría de las canciones.

“Cielo” fue la síntesis perfecta del conmovedor trabajo de teclas y violín de Franco Varise y Marcos Camisani en el medio de una interpretación bien gestual de Dalton en el contexto de una triste canción de amor en la que el corazón se transforma en puño y ese mismo amor parece no tener sentido. “Nocturno Mediodía” con Dalton introduciendo el mismo sus efectos con un pequeño pedal, propuso una melodía con aires gitanos en el la que la base Pablo Ferrajuolo y Marcelo Chiachiare en bajo y guitarra respectivamente fue sosteniendo la tensión dramática por el viaje nocturno de vicios y penas; algo que “Nafta & Bic” acrecentó y trasformó en un arranque de violencia contenida, en uno de los puntos más altos de la noche por representar esa mezcla de dramatismo, tensión y sensaciones que proponen las bestias.

"Aprendimos que el chillido se transforma en grito contenido y liberador. Por suerte las Bestias seguirán gritando".

Vamos a hacer un hit fue la irónica presentación de “Zarpando”, una de las canciones más marchosas del grupo en el que el viaje siguió siendo hacia ninguna parte o hacia dentro de uno, algo que las últimas canciones de la noche, los estrenos de “Cielo 2”, “Water”, “La Red” y el “Jinete Sin Cabeza” se encargaron de reafirmar y sellar.

“La Bestia” fue la última canción en donde un conjunto de animales enjaulados claman su propia libertad en esa especie de obra teatral que es la vida misma. La despedida simple y sencilla dejó el grito contenido en el aire. Aprendimos que el chillido se transforma en grito contenido y liberador. Por suerte las Bestias seguirán gritando. Allí estaremos.

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