Martes 13: Andá a ver a Anneke y Danny

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Noticias | The Roxy
Martes 13: Andá a ver a Anneke y Danny
Texto: Carlos Noro
Mar, 13/05/2014 - 20:00
The Roxy ?

Este Martes 13 de Mayo vuelven Anneke Van Giersbergen y Daniel Cavanagh para presentarnos su show acústico con canciones de sus respectivos proyectos y algunos "standars" de la historia del rock universal. ¿Dónde? En The Roxy Live. ¿Entradas? en http://www.ticketek.com.ar/anneke-van-giersbergen-daniel-cavanagh/roxy-p.... Mirá algunos videos y recordá a cobertura que hicimos para la doble fecha que hicieron en 2010.

Así fue el doble show del 2010 para www.noiseweb.com.ar

Danny Cavanagh: El hombre de los mil sonidos.

Tanto en el show verpertino como en el nocturno la idea del mayor de los Cavanagh fue la de recrear las gemas de Anathema y sumarle algún agregado de lujo. Entonces pasaron en la primera “Deep”, “Fragile Dreams”, “Lost Control”, “One Last Goodbye” – dedicada a Duncan Patterson –  “Are you there?” y “Flying” en versiones despojadas y vibrantes. Fue realmente maravilloso  ver de cerca la capacidad del inglés para arreglárselas con  su acústica, un pedal con el que creaba diversas bases para después loopearlas y sus manos golpeando la caja de su viola. Tanto en la primera como en la segunda función, el público acompañó en silencio como queriendo detenerse en cada detalle y guardarlo para siempre en su corazón.  Tal vez, en la primera, se mostró un poco más ansioso por ver a la holandesa. En la segunda quedó literalmente hipnotizado por emocionantes versiones de “Angelica”, “Forgotten Hopes”, “Leave No Trace” –dedicada a su hermano Vincent Cavanagh –  sumadas a las necesarias repeticiones de “Fragile Dreams” y “Are you there?” - previa dedicatoria especial a Anneke –.

Para el final Danny eligió regalar – como llamarlo si no – dos versiones insuperables  de “Wish you Were Here” y “High Hopes”, en donde se dio el gusto de crear mediante a loops una base acústica que le permitió sentarse en el piano y demostrar como la simpleza puede llegar a erizar la piel. La ovación del final fue el único momento en que se quebró el silencio.  Momento merecido por cierto,  ante tanto caudal de emoción.

Anneke Van Giersbegen: Cuando los ángeles cantan.

¿Cómo se puede superar esto? Entró preguntándose en voz alta y retóricamente la holandesa, luego de la demostración de Danny en la segunda función. Claro que todos sabíamos que aquí no había competencia si no que la noche estaba pensada para complementarse a la perfección. Espontánea, risueña, simpática, Anneke pareció mostrarse tal cual es en medio de gestos y frases graciosas. Sus herramientas fueron el piano – sin dejar de auto parodiarse las dos funciones mencionando la mala relación entre las mujeres y la técnica al sentarse en el mismo – junto al rasgueo de la guitarra. Sin embargo hubo una que se destacó por sobre todas: su voz. La actualmente rubia tiene la capacidad de estremecer con cada palabra que pronuncia y este formato solitario la encuentra en su máxima expresión. Así pasaron  “Shrink” y “My Electricity” dos temas pequeños y hermosos de su paso por The Gathering,  sumados a la alegre “Day After Yesterday” y la conmovedora “Beautiful One” de su carrera solista. Los covers de U2 “All I Want IsYou” y “Un Nog” – una bella canción holandesa – fueron algunas otras las canciones que sonaron, todas en bellas, pequeñas, emocionantes y sentidas versiones. La invitación a Danny para la vuelta al escenario fue el cierre del interludio de la holandesa que esta vez, no ganó ni perdió. Simplemente emocionó.

Anneke y Danny: En paralelo

Solo la música puede lograr que dos personas se complementen emocionalmente con tan nivel de perfección y belleza como lo hicieron la holandesa y el inglés la tarde noche en The Roxy Live. Casi como divirtiéndose en el living de su casa,  manejaron momentos, sentimientos y tiempos con una emotividad y buen humor envidiables. Sueltos en el primer show y literalmente libres en el segundo, se dedicaron a reversionarse a sí mismos y a los demás sin miedo a mostrar su desnudez. Así pasaron “Teardrop” de Massive Attack, “Jolene” de Dolly Parton y  “Running Up That Hill” de Kate Bush. Emocionaron  hasta las lágrimas – por partida doble –  “Blower’s Daughter” de Damien Rice y las bellísimamente melancólicas “A natural Disaster” de Anathema y “You Learn about It” de The Gathering. Desde el piano, desde las cuerdas, desde el micrófono siguieron desplegando su magia hasta que, como en los cuentos de hadas, la media noche nos trajo la noticia que cuatro horas de shows habían pasado. La vuelta al hogar dejó cierta mezcla de desconsuelo reconfortante. La realidad, implacable, nos había golpeado devuelta. Habíamos vivido una noche mágica e histórica. Va a ser muy difícil volver a repetirla.

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