Corazones Abiertos.

Crónicas | Anneke y Danny
Corazones Abiertos.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Mar, 13/05/2014 - 21:00
The Roxy Live ?

Anneke Van Giersbergen y Danny Cavanagh vinieron con el objetivo de renovar su lazo con el público de Argentina. ¿Lo habrán logrado?

Danny solo

Claramente el principio del set del líder musical de los Anathema estuvo caracterizado más por lo que pasó fuera del escenario que por lo que sucedió dentro de este. Minutos antes del inicio, una extraña espera con el público fuera del recinto, hacía presagiar que algo estaba sucediendo. El inicio del show con “Fragile Dreams” (Anathema) confirmó el rumor que se había instalado en el ambiente. Danny operaba una pedalera que no era suya porque la propia se había extraviado en un taxi porteño. Entonces el arranque fue con el pie izquierdo. Tuvo que probar un par de veces para crear el loop percusivo que le sirvió de base para ejecutar la canción y cuando lo logró la sensación era que estaba siendo ganado por el nerviosismo. Tal vez por eso el público, que había llenado The Roxy, comenzó con un aplauso – acompañamiento afectuoso pero luego se quedó perplejo, tal vez intentando tranquilizar al colorado inglés que invitó a la gente a corear las últimas líneas de la canción. La continuidad de las dificultades con la pedalera y guitarra (con gestos a los encargados de sonido mediante) obligó a que se siente en el piano para hacer una sentida versión de “One Last Goodbye” (Anathema) en la que se lo vio realmente contrariado por la situación y “Lost Control” (Anathema) a la que derivó luego de probar con la guitarra y que recién tomó vuelo en el interludio final de la canción.

“Es una noche accidentada. Me voy a tratar de relajar así que en vez de filmarme les pido por favor que este conmigo, que me den fuerzas” dijo Danny para continuar “Voy a hacer una canción que amo”

“Es una noche accidentada. Me voy a tratar de relajar así que en vez de filmarme les pido por favor que este conmigo, que me den fuerzas” dijo Danny para continuar “Voy a hacer una canción que amo” para empezar los acordes de “Wish You Were Here” de ya saben quién. Casi como un mantra sanador, por primera vez se lo vio suelto para construir una bella y despojada versión solo interrumpida por su enojo al señalar a aquellos que a pesar de su mensaje introductorio seguían filmando. “Deep” (Anathema) continuó por la misma senda (esta vez la creación del loop salió fácilmente) e incluyó un hermoso arreglo de viola que la transportó a otra dimensión.

Un chiste desde el público sobre la remera que tenía puesta (la de los islandeses Sigur Rós) culminó con un pequeño fragmento de “Ára Bátur / Vaka” simbolizando que el enojo y  la tensión habían quedado de lado. “Are You There?” (Anathema)  otra vez desde el piano, fue otro momento bello principalmente porque es una canción preparada y concebida melancólicamente para ese fin. En este contexto, el cierre con la conmovedora “Untouchable, Part 1” (Anathema) dio la pauta de que los fantasmas habían quedado de lado y que el oficio de Danny Cavanagh había ganado la batalla. Bien por él.

Anneke sola

A diferencia de lo que sucede con su el inglés en el que predomina la habilidad como instrumentista por sobre lo vocal, para la holandesa su voz es el instrumento creador de belleza por excelencia. Entonces el inicio con “My Electricity” (uno de los temas más suyos de los geniales The Gathering) enseguida modificó el ambiente que se había esforzado por crear Cavanagh. Mientras que en el set anterior el público solía cantar las canciones, aquí el objetivo era disfrutar de lo que proponía la voz de Anneke que parece no acusar ningún problema relacionado con el paso del tiempo y que se mantiene tan vibrante como siempre. De esta manera “Beautiful One” mostró esos pasajes de belleza melódica a los que nos tiene acostumbrados que incluso transforman en agradables sorpresas la interpretación de “Time After Time” de  Cyndi Lauper.

“lo extraño que es que viajemos tantos kilómetros y que la gente venga a nuestros shows. No va a dejar de soprenderme y hacerme sentir agradecida”

Otro cover “Four Years”  de Lorrainville dio paso a la oscuridad y cierta pesadez de “Locked Away” (The Gathering) antecedida por la acostumbrada interacción entre Anneke y la gente en la que se escucharon desde gritos de te amo hasta pedidos de canciones pasando por entrega de discos de regalo para la ahora de nuevo colorada. Otro tema propio “Circles” (Anneke van Giersbergen) que simbolizó todo lo bella que puede ser la simpleza, permitió reflexionar a la simpática cantante sobre “lo extraño que es que viajemos tantos kilómetros y que la gente venga a nuestros shows. No va a dejar de soprenderme y hacerme sentir agradecida”. El final del set  fue par “Drowning Man” de U2 dando la pauta que la en este caso, la belleza está del lado de la simpleza. Lección aprendida.

Anneke+Danny

Hay un axioma que afirma que el orden de los factores no altera el producto. En este caso la unión de Anneke van Giersbergen y Danny Cavanagh parece ser la perfecta definición de esta sentencia. Desde el inicio con el cover de Massive Attack “Teardropel dúo circularía, iría y vendría por sus respectivas carreras personales transformándolas en algo completamente distinto. “A Natural Disaster” (Anathema) permitió armonizar las voces en un tono dulcemente blusero. “Leaves” (The Gathering) perdió la oscuridad primordial pero ganó en dramatismo, algo que en “Parisienne Moonlight” (Anathema)  fue pura sutileza, en uno de esos momentos para recordar eternamente.

“Temporary Peace” (Anathema), con la voz de Anneke esta vez sosteniendo armónicamente a la de Danny, se transformó en una bella metáfora del amor dentro de un set que a pesar de repetir varias canciones ejecutadas en la anterior visita, seguía siendo tan dotado de hermosura como atractivo. “Everwake” (Anathema) “una canción que tiene veinte años pero que, no se ilusionen, no es de la pesadas” en términos de Danny, fue una de esas sorpresas que dio gusto escuchar. “Wonder” (Agua de Annique) es a esta altura uno de los clásicos de la etapa solista de Anneke por lo que no fue extraño que apareciera lo mismo que "You Learn About It” (The Gathering) y su despojada belleza solo interrumpida por alguien allá atrás que nos recordó a todos que estábamos en un bar y que tanto silencio era imposible.

“The Blower's Daughter” (Damien Rice) fue otra de las canciones ajenas que el dúo convirtió en propias principalmente porque poco a poco se hace difícil imaginar esa letra y esa música sin la voz de Anneke, lo que la convierte en una de las canciones que es difícil dejar de lado de los set lists de la holandesa y el inglés. “Untouchable, Part 2” (Anathema) fue sencillamente conmovedora, principalmente porque su melodía vocal pareció adaptarse casi nota al color vocal de la colorada. El amague de final mostró la luces prendidas y las cortinas corriéndose para la vuelta con “Jolene” (Dolly Parton) que significó el cierre la segunda visita del dúo en argentina. ¿El resultado? Un recorrido por las evidentes virtudes de la pareja musical en la que esta vez la novedad, no fue tan evidente. Esperamos la próxima visita con set renovado. El talento de cada uno de ellos, nos da la pauta de que su capacidad de sorprendernos sigue siendo posible. Los esperamos con los brazos y el corazón abierto.

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