La noche de la bestia sinfónica

Crónicas | Therion
La noche de la bestia sinfónica
Texto: Sebastián Sánchez | Fotos: Daniel Albornoz
Lun, 19/05/2014 - 21:00
Teatro Flores ?

No quedan dudas de que Therion es una de las grandes bestias del metal sinfónico, y como parte de su gira latinoamericana, vino a Buenos Aires para presentarse frente a un público visiblemente entusiasmado con su visita. Una contundente lista de temas que recorrió buena parte de su trayectoria, así como obras nuevas salidas de sus más recientes trabajos, bastaron para reafirmar el ya incondicional amor que ambas partes se profesan. He aquí un humilde intento de repaso de lo que fue un gran show que no tuvo puntos flacos.

Eran ya las 21 horas exactas, cuando el telón del Teatro de Flores se corrió para develar a la banda que todos los presentes habían estado esperando. Para ese entonces el lugar se encontraba bastante lleno y abundaban las remeras con el nombre de la banda, entre un público variopinto que supo aguantar bastante bien la espera. La formación que nos visitó estuvo liderada por el guitarrista y compositor Christofer Johnsson, a quien acompañaban las notables voces de Thomas Vikström, Lori Lewis (quien recientemente anunció su retiro de las giras de la banda) y Linnea Vikström (hija del primero). El guitarrista argentino Christian Vidal, Nalle Palsson en bajo y Johan Koleberg en batería completaron el grupo y dieron batalla a lo largo de un excelente show que tuvo dos horas de duración.

Tras la apertura con la impresionante “Rise of Sodom and Gomorrah”, seguida de “Flesh of the Gods”, se pudieron advertir varias cosas positivas. En principio, el sonido fue impecable y sin altibajos de ningún tipo y la banda tiene una solidez notable en cuanto a su funcionamiento sobre el escenario. Tanto la voz masculina como las femeninas presumen de un gran rango vocal, y he ahí uno de los principales atractivos con los que cuentan. Hay performances casi operísticas, actuadas, y se intercambian posiciones y roles tema a tema. La vestimenta singular, casi de época victoriana / vampiresca, también forma parte esencial del grupo. Instrumentalmente, cada cual cumple su rol de forma precisa, y a cada uno tiene la oportunidad de destacarse dentro de la maquinaria que demuestra ser Therion en vivo.

"El broche de oro de la noche estuvo a cargo de un visiblemente emocionado Christian Vidal, feliz de poder tocar como en su casa y destacando la pasión del público con la frase como acá no grita nadie".

Hubo un momento singular como punto alto del show, y fue la presentación de una breve ópera rock compuesta por cinco extractos basados en una novela llamada A Short Story of the Anti-Christ de Vladimir Soloviev (hubo que hacer un poquito de investigación posterior ya que cuando quiso hacer la presentación al público, Johnsson se encontró algo interrumpido, pero al menos pudo hacer que alguien se interesara por lo que estaba diciendo). En definitiva, los nombres de las partes fueron “Overture”, “End of the Dynasty”, “Who’s your” God?”, “Onda Toner” y “Sad End”.

Otro punto digno de mención, fue la permanente interacción positiva que hubo entre escenario y público, las chicas recibieron rosas que a su turno devolvieron, y el agite fue constante. No faltaron los “Ole Ole Ole, Therion, Therion”. La lista de temas fue variada, con los covers en francés “J’ai le Mal de Toi” y “Une fleur dans le coeur”, el más pesadito “Gothic Kabbalah” y “Lemuria”, que fue muy bien recibido por la audiencia. Las performances operísticas y vocales fueron contundentes sin importar el tipo de canción o el idioma. Ya más cerca del final, un bestial “To Mega Therion” formó parte de los esperados bises. Vikström vistió una remera de Argentina matizada por un 666 en la espalda y todo el público acompaño con sentido “Soy de Therion, es un sentimiento, no puedo parar”.

El broche de oro de la noche estuvo a cargo de un visiblemente emocionado Christian Vidal, feliz de poder tocar como en su casa y destacando la pasión del público con la frase como acá no grita nadie. Fueron las palabras previas a “Son of the Sun” y “Quetzacoatl”, temas que dieron una feliz muerte para una noche memorable para todos.

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