Frenesí sangriento

Crónicas | Children Of Bodom
Frenesí sangriento
Texto: Sebastián Sánchez | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Lun, 02/06/2014 - 21:00
Teatro Flores ?

Las invasiones nórdicas no paran de azotar Buenos Aires, y esta vez la guerra y la sangre llegaron de la mano de los fineses Children of Bodom, una banda que combina sin problemas agresión, técnica y espíritu rockero.

Ya cerca de las 21 hs, el Teatro de Flores volvió a ser el escenario de una batalla metálica que desde el comienzo prometía adrenalina y hachas afiladas que no dejaron cabeza sin cortar. Con Halo of Blood, su más reciente lanzamiento discográfico, la banda liderada por Alexi Laiho en guitarra y voces llegó a Buenos Aires para probar que el death metal melódico todavía tiene mucho para dar. Y eso fue lo que Laiho, acompañado de Roope Latvala (guitarra), Henkka Blacksmith (bajo), Janne Warman (teclados) y Jaska Raatikainen (batería), logró demostrar.

Ante el agite de la Hatecrew, como comúnmente se denomina a los seguidores de la banda, y sus característicos cánticos, fue que Children of Bodom hizo despliegue de sus mejores características. Funcionalmente, la banda suena afilada gracias a los impecables trabajos de sus guitarras, Laiho escupe riffs, melodías y solos con una facilidad que impresiona. Como cantante, tira hacia las voces podridas, pero no guturales. Es un buen frontman, se comunica (aunque abunden los fucks esto, fuck aquello) con su público, y habla solo lo justo y necesario. La base de la banda aporta solidez, con mucho doble bombo, velocidad y cargas asesinas de blast beats. Los teclados de Warman, quien se supo hacer cargo para que el show no decayese tras un breve desperfecto sonoro desplegado la intro de Jump de Van Halen, le dan un toque distintivo a la banda.

El show fue intenso y brutal a lo largo de toda su extensión, y ya desde el arranque con Sixpounder y Bodom Beach Terror, se podía prever como se desarrollaría el show. También sonaron Halo of Blood, Scream for Silence y Dead Man´s Hand on You, todos ellos provenientes de su último trabajo. A la hora de hacer poguear a la gente, nada pareció fallar y el entusiasmo del público fue permanente. Hate Crew Deathroll posiblemente sea un himno de la banda, precisamente dedicado a esa masa de gente que se movía abajo del escenario. Otros destacados fueron Kissing the Shadows y Blooddrunk. Todo fue un constante asalto de riffs, solos, machaque y doble bombo, pero a no equivocarse, ya que la melodía es un gran fuerte de la banda, y es esa característica la que logra que la banda en su conjunto se logre destacar.

La conclusión al frenesí sangriento fue atronadora, un concepto que aquellos que hayan estado ahí sabrán comprender. Tras lo que habrá sido una hora y media de show, el potente Downfall puso punto final a otra noche de metal en Buenos Aires.

, , ,