Fiesta pagana

Crónicas | Korpiklaani + Týr
Fiesta pagana
Texto: Carlos Noro | Fotos: Daniel Albornoz.
Mar, 03/06/2014 - 21:00
Teatro Vorterix ?

Suele decirse que la música rompe todo tipos de barreras. ¿Quién podría imaginar que el Teatro Vorterix se llenaría de gente cantando en Finlandes y Feroés? Korpiklaani y Týr lo hicieron posible.

Týr: Épica Modernidad

Para hablar del show de Týr es necesario transitar las distintas aristas de su música para entender lo que fue el set que decidieron presentar en esta primera visita a la Argentina. Es claro que lo que uno espera si los identifica dentro del género conocido como folk – viking metal es la aparición de un clima épico que sostenga canciones que hablan de batallas, gestas heroicas o alguna que otra referencia a la naturaleza nórdica entre otros lugares comunes que han transitado las bandas que sostienen esta manera de ver la música pesada. Tal vez por ser de un lugar inusual, las Islas Faroe, o simplemente por intentar ser diferentes de eso que uno espera,  los muchachos de nombres impronunciables (el líder indiscutibe Heri Joensen en voces y guitarra Terji Skibenæs en la otra guitarra,  Gunnar H. Thomsen en bajo y Amon Djurhuus Ellingsgaard en batería) fueron capaces de sorprender con un sonido cercano el heavy metal de los ochentas en cuanto a la idea general de las canciones, pero con una vuelta de tuerca bien moderna en cuanto al trabajo de armonías de los solos y ciertos momentos que introdujeron a los épicos coros que pueblan las canciones. De esta manera, el comienzo con “Blood of Heroes” a pesar del problema técnico en el que los instrumentos no se oyeron,  permitió mostrar el grito de guerra en el que las voces de todos los integrantes se transforman en una sola. Somos Tyr y hacemos heavy metal fue la presentación de "Hold the Heathen Hammer High” que funcionó de manera efectiva principalmente porque su atmósfera épica estuvo sostenida en una melodía tan ganchera como melódica.

Así, con un sonido que se acomodó al perfección, los Faroeses fueron construyendo un show tan contundente como variado que motivó tanto al público que había venido a verlos (un gran porcentaje) como al que desconocía su propuesta en profundidad. Pasaron temas con algún que otro riff entrecortado “Mare of My Night” e incluso se animaron a canciones como “Flames of the Free” en donde la admiración de Skibenæs hacia Darrell se hizo evidente como en el resto de la noche, lo que en este caso fue una saludable vuelta de tuerca a la repetición en que caen algunas bandas que apuestan a este estilo musical.

Alguna que otra canción en Feroes como “Tróndur Í Gøtu” o "Ramund Hin Unge” además de ser un dato por demás curioso (aunque sea bastante común respetar la lengua de origen en el género) brindo aún más variedad, por lo que a la hora de cerrar con “Shadow of the Swastika” la sensación que habrá una vuelta asegurada para los guerreros faroeses. Interesante propuesta de una banda que saber ver el pasado con ojos y sonidos del presente. Bien por ellos.

Korpiklaani: Los chicos quieren divertirse

El primer dato que tenemos que tener en cuenta a la hora de describir el Korpiklaani es que de las veinte canciones que transitaron en su set list, quince correspondieron a sus tres últimos discos  Karkelo (2009), Ukon Wacka (2011) y Manala (2012) lo que de alguna manera da la pauta de que la idea era casi exclusivamente centrarse en la nuevas canciones algo que en definitiva poco importó a los asistentes.

Para entender el show de los finlandeses hay que pensar, sin exagerar, en la idea de fiesta tanto arriba como abajo del escenario. Si arrancamos por el escenario, tenemos que decir que  el vocalista Jonne Järvelä  se la pasó corriendo y arengando si descanso, mientras el resto de la banda  Cane en Guitarra y Coros, el barbudo Jarkko en bajo eléctrico y coros, Tuomas Rounakari en Violín, Sami Perttula Acordeón  y Matson en batería, fueron construyendo una serie de melodías tan alegres como gancheras; en lo que sería una síntesis de la propuesta general de los fineses.

En este contexto, tal vez para aquellos que no conocen toda la discografía de la banda, fue bastante difícil de diferenciar una canción sobre otra en el medio de una propuesta estructural similar. No es erróneo decir que el noventa por ciento de ellas proponen un ritmo percusivo en la que el resto de los instrumentos se adhieren con una facilidad asombrosa, aunque sin la variedad de arreglos que uno podría llegar a imaginar para diferenciar una canción de la otra con suficiente claridad.

En este sentido, canciones como “Ruumiinmultaa”, “Vodka”, “Wooden Pints” o “IIevan polkka” entre otras, propusieron que el público cante, salte beba (mucho) y disfrute más allá de lo que sucedió  en el escenario,  intentando crear un clima de fiesta que no decayó en ningún momento pero que no propuso demasiadas variantes, más allá del interesante riff ominoso de “Sumussa hämärän aamun” que hizo cabecear a más de uno y permitió imaginar que tan distinto y variado sería el show  si hubiera más canciones con esa pesadez en el set list.

Incluso más allá de lo que sucedió en el escenario, fue curioso ver como en varios momentos del show y en especial al final, se armaban una serie de grupitos de personas que se dedicaban a cantar (o balbucear ya que las canciones son en finlandés) bailar y poguear más allá de lo que pasaba en las tablas, sin mirar demasiado de qué manera se ejecutaban los temas;  lo que dio la pauta en varios momento del show que Korpiklaani fue la excusa perfecta para reír, cantar y festejar con amigos (algo que de ninguna manera tiene una carácter negativo, sino una diferencia sustancial con respecto a los shows de heavy metal que uno está acostumbrado a ver).

De esta manera, el final del show con Järvelä festejando su cumpleaños con la camiseta argentina a los saltos desenfrenados, fue la foto necesaria de aquello que los fineses vinieron a ofrecer y de aquello que el público fue a buscar. Los chicos fueron a divertirse. Nada más ni nada menos. En este caso alcanza y sobra. Como suele decirse, diversión asegurada.

Bonus track: Opinan los ganadores del sorteo (cortesía de la gente de NWM).

Jorge Furno: Por razones laborales llegué justo cuando estaba arrancando Týr, según me comentaron entré para el segundo tema. Los temas quizás son un tanto repetitivos con los clichés respectivos del estilo, pero suenan bárbaro. Las melodías de viola son por momentos muy buenas. Me gustó. El sonido fue bueno, como últimamente; y por suerte; nos viene acostumbrando El Teatro de Colegiales (me niego a llamarlo Vorterix).

Con respecto a Korpiklaani al principio la voz sonaba bajo, pero se fue acomodando con el correr de los temas. Creo que le sienta mejor a Jonne sólo cantar y no tener que preocuparse por tocar la guitarra. El violín llevaba la melodía bien al frente y desde donde yo estaba ubicado, a unos 10 metros del escenario, el acordeón se perdía entre el sonido de viola. Me gustó el desempeño de Tuomas, era la primera vez que los veía con él en el violín y me pareció bastante más simpático que el muchacho. Evidentemente ver a Korpiklaani es una experiencia muy disfrutable, genial y cien por ciento recomendable para alegrar el corazón.

Karina Elizabeth Frican: Týr sonó muy potente. Me sorprendió el sonido, la escenografía y el carisma de sus integrantes.  Hicieron pensar a más de uno que podrían hacer un tour tranquilamente por acá y mucha gente los va a seguir.

En cuanto a Korpiklaani puedo decir exactamente lo mismo. Muy profesionales y atentos con el público. Fue un set list casi perfecto (personalmente pienso que el del 2012 fue mejor) pero con cada tema que tocaban, sentías que era la mejor fiesta del mundo. Mucho pogo y baile.

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