Tierra de libertad

Crónicas | Gran Martell
Tierra de libertad
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Jue, 05/06/2014 - 22:00
Uniclub ?

Para muchos la formación de trío es la que mejor condensa la energía de los músicos dentro del escenario. Tal vez porque permite que cada quien tome su lugar exclusivo (en general guitarra, bajo y batería), tal vez porque construye una comunicación visual en donde también la mirada cómplice o simplemente por algún tipo de creencia supersticiosa; no son pocas las bandas argentinas que eligen esta formación. Para Gran Martell (Jorge Araujo en batería y voz, Tito Fargo en guitarra y Gustavo Jamardo en bajo y voz) estas razones pueden ser válidas como lo pueden ser otras. Lo que sí es indiscutible, que su vuelta a los escenarios de Capital luego de casi un año sin tocar, fue sencillamente demoledora.

Una zapada instrumental, de esas que sirven para aflojar los músculos y acomodar el sonido, fue el inicio de la noche que comenzó formalmente con tres canciones de Dos Huecos (2008). “Tango Griego” con Araujo en voces y Jamargo en coros (función que se iría intercambiando a lo largo de la noche) fue la pauta de lo que el trío iría construyendo a lo largo de la noche. Dentro del rock pesado, que muy genéricamente podría ser el estilo que caracteriza a la gran mayoría de las canciones del grupo, lo límites están para ser traspuestos. En este sentido, no es raro que haya algún interludio con aroma a reggae como sucedió sobre el final de la canción y como dio a entender la siguiente “2 huecos” (que rápidamente cambió de la atmósfera con un impecable solo Hendrixiano de Fargo) conviviendo  con una base funky – groovera que caracterizó la intensidad percusiva de “Cara k- pop”;  por citar algunos ejemplos que describan esta variedad estilística.

Sostenidos en esta libertad (que incluso se puede observar en el aspecto lírico que muestra una interesante vuelta de tuerca para plantear crípticamente varios lugares que a priori parece comunes), Gran Martell fue capaz de permitir que cada uno de los integrantes tenga su espacio para pintar sus propios colores musicales, construyendo una arquitectura sonora tan sólida como poderosa que transitó  Gran Martell (2005) Un Volcan (2010) y Un Volcan Lado B (2012); el resto de los discos del grupo.  De esta manera “Tierra de libertad” fue el momento donde Fargo sostuvo con el riff principal la canción, que rápidamente tomó forma en la psicodelia blusera de “Perro por bozal” para enseguida volver a recobrar una intensidad, pero esta vez hipnótica, en “Could turkey” (cantada por Jamardo enteramente en Inglés).

"Sostenidos en esta libertad (que incluso se puede observar en el aspecto lírico que muestra una interesante vuelta de tuerca para plantear crípticamente varios lugares que a priori parece comunes), Gran Martell fue capaz de permitir que cada uno de los integrantes tenga su espacio para pintar sus propios colores musicales, construyendo una arquitectura sonora tan sólida como poderosa".

Con Araujo de pie  y en voces-, sonaron  “Sopa” y “Gotas” casi a capela  a la que se uniría como soporte vocal Jamardo para culminado en el formato eléctrico y demostrando que no solo a través de la electricidad se sostiene G.M. El cover de Almendra “Vete de mi, cuervo negro” cobró una densidad y oscuridad que la versión original no posee,  principalmente por el aporte experimental del trabajo de Fargo atento a, como toda la noche, a las posibilidades que brindan los efectos de su pedalera.

“Ojos desiertos”  fue uno de los momentos en que el bajo y la voz de Jarmardo para mostrar la faceta más cancionera de la banda. “Hablar – callar” fue sencillamente una explosión sonora y experimental que redobló la pesadez con que se escucha en el disco al igual que “Tragamonedas” en la que el bajo tomó el protagonismo central confundiéndose e interactuando con la propuesta de la guitarra.

El final con la banda decididamente feliz y en un ambiente distendido, incluyó dos bises en la que “El Amigo del Rey”, “Empetrolado” y “Es igual” fueron síntesis de la pared sonora que armó la arquitectura de Gran Martell que a esa altura parecía no tener fisuras.  La despedida  efusiva del público y las caras de alegría de Fargo Araujo y Jamardo dieron la pauta de que para la próxima debería pasar menos tiempos para el encuentro. Esperemos que así sea.


 

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