Melódicos de oficio

Crónicas | Memphis May Fire, Killswitch Engage
Melódicos de oficio
Texto: Hernán Mazón | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Mié, 20/08/2014 - 20:30
Teatro Vorterix ?

El 2014 será recordado por la visita de Killswitch Engage. Te invitamos a leer por qué.

Desde hace meses se sabía que Killswitch Engage llegaría por segunda vez a nuestro país, pero esta vez, no lo harían solos, sino que al contrario, redoblarían esfuerzos y llegarían acompañados por los texanos de Memphis May Fire, quienes debutarían oficialmente en Latinoamérica. La teoría decía que los iba a recibir el Teatro de Flores, pero por causas conocidas públicamente, a días de toparnos con el show el recinto cambió y finalmente los encontraríamos en un cálido (no solo por su confort) Teatro Vorterix con una planta baja repleta. En ese sentido, fue un acierto definitivamente, ya que bajo una buena operación desde la consola, las bandas en este lugar suenan como en ninguno. Más allá de estos condimentos, la banda originaria del estado de Massachusetts desplegó sobre el escenario toda su destreza musical, intercalada por guiños de humildad que hicieron feliz a más de uno en una noche veraniega pesada de Agosto.

De esta manera y acto seguido a las bandas soportes, desde bien temprano (8:25 p.m.) dirían presentes sobre el escenario los muchachos de Memphis May Fire. Particularmente entendí que en el ambiente rondaba cierta incertidumbre con respecto a lo que los originarios de Texas podrían brindar. Si bien es una banda que ha recogido una serie de pergaminos en su corta trayectoria, creo que su estilo, propuesta e imagen apunta un grupo etario definitivamente menor (adolescentes) que lo que pueden traer bajo sus brazos bandas como KSE, banda con capacidad de reclutar metaleros de vieja cepa. Musicalmente tienen poco para brindar o al menos eso concluí. Bajo este contexto, MMF mostró ser una banda que tiene poco de original junto a mucho de metalcore trillado, a pesar de que el sonido los haya favorecido enormemente. Su cantante no es más ni menos parte de una copia de Chester Bennington, de Linkin Park, con lo cual sacando a el y su baterista poco hay más por mencionar. Riffs y voces guturales conocidas, cambios de ritmo clásicos del género y poca innovación. Si voy a resaltar el manifiesto de energía física que posee la banda, pero con eso no basta, la propuesta de la banda carece de ideas. No voy a dejar pasar que es una banda con potencia, adaptada a los tiempos que corren, con sonidos modernos y hasta se atreven a meter alguna que otra pista electrónica de intro en algunas de sus canciones. Así todo, Matty Mullins es un muy buen cantante, de amplio rango vocal, pero insisto, es la típica banda “Yankee” que se vende hoy en día en USA en un pub de mediano porte, como soporte de una banda relevante, no más. Podría nombrar cientos de bandas similares. Con lo cual, entiendo que de no ser por KSE, nunca hubiesen tendido la chance de pisar Argentina por sus propios medios. Así todo, la banda por momentos entre canciones tiene estados y cambios de ritmo interesantes, pero vuelve a aparecer la originalidad relacionándola con lo escuchado y digerido. Tampoco fueron  interesantes los saltos de los músicos en concordancia al audio rítmico reinante (prácticamente una constante), por momentos parecían una clásica banda de metal moderno con matices “cumbiancheros”, con pasos hiper ensayados. Por otro lado, había dentro del recital de un grupo bien marcado de adolescentes que fueron decididamente a verlos a ellos y cuando llegó el momento de que suba el quinteto de Massachussetts se replegaron hacia atrás de la zona del pogo. Oímos alrededor de diez canciones durante el setlist, de las cuales destaco algunas de su última producción, “Unconditional” como “No Ordinary Love” o “The Rose” por nombrar algunas, la lenta “Miles Away” de “Challenger” o bien “The Deceived” de “Hollow”.

El plato principal llegaría a las 21.35 hs., hora pactada de antemano que se cumplió a “rajatabla”, como durante el resto del evento. De esta manera, Killswitch Engage, enarbolaría la bandera líder de la escena metalcore mundial para decir presente y demostrar porque son los padres del género o al menos los “casi”. Bastaron solo tres canciones seguidas para que la banda denote de lo que estaba dispuesta a ofrecer, y créanme, quizás cuando toque realizar un balance a fin de año, estará seguramente este show entre los recitales internacionales más relevantes del 2014, sin distinción de género alguno. Desde el vamos, la cuota adrenalínica para muchos estaba volcada, con el flamante retorno a la banda del mítico y original cantante de raíces hardcore Jesse Leach, quién va a merecer un apartado aparte durante este show. Como solemos decir entre nuestros pares, el pibe la descoció. Pero de eso hablaremos más adelante ya que no es todo lo que la banda dejó. Yendo al recital en si, la banda desde el inicio sorprendió, más aún cuando estamos hablando de que se encuentran presentando su más reciente producción denominada “Disarm The Descent”. La cuestión es que cuando todo pensábamos que arrancarían con una del citado, no fue así y lo hicieron con una vieja gloria como “Fixation Of The Darkness” originalmente vocalizada por el mismísimo Jesse en el 2002.

Pasó también entre nosotros otra de la vieja guardia como “This Is Absolution” para finalmente dar con una de las más grosas del último disco, como “Beyond The Flames”, que no solo sonó como el disco, sino que se dieron el lujo de meterle algún que otro arreglo más que interesante, eso si, siempre respetando el eje original. Bien la banda, compacta, súper concentrada y un sonido que nunca fue desacertado. Hay shows que cuando uno tiene la chance de poder escribir acerca de ellos, es necesario tomarse un tiempo prudente para analizarlo y creo que este ha sido un fiel reflejo de eso. Las conclusiones del mismo indican que hay tres grandes ejes sobre los cuales la banda se ampara: su baterista, Justin Foley, que no es ni más ni menos que un crack de la precisión, velocidad, cambios de ritmo y toda cosa que se te pueda ocurrir; su guitarrista líder, productor y miembro fundador Adam Dutkiewicz, quién aparte de ser el alma mater de la banda desde lo musical, lo es desde la vida en el seno de la misma. No hay segundo de bajón o tristeza para el, al contrario, cada riff, acorde o nota lo transforma en buena onda, gestos, ademanes y movimientos cómicos, que conjugados con su altura (cercana a los 2 mts.), las cosas que dice y los cambios de voz por los que pasa, transforma parte del poderoso recital en un show, convirtiéndose en el actor estelar. Y por último, no quiero dejar afuera al gran acierto que ha tenido la banda, en reclutar a su cantante original, Jesse Leach, a quién le ha venido bien su alejamiento en su momento, para definitivamente volver para quedarse y demostrar su evolución como cantante. Si bien antes gritaba, ahora grita más y mejor, y si antes afinaba, ahora afina más y mejor, llegando a notas originales impresas en el seno de cada disco que editó y porque no a canciones como “The Arms Of Sorrow” o “Breathe Life” por nombrar algunas de las grabadas por el pelado Howard, quién dicho sea de paso anda haciendo de las suyas en su nueva banda llamada Devil You Know.

La vuelta a “Disarm…” llegaría de la mano de “No End In Sight”, con un Jesse entonando como los dioses y dejando todo arriba del escenario como cualquiera de sus pares, entre los que destaco también la performance de los también miembros originales como Mike D´Antonio y Joel Stroezel. Un lujo. KSE en vivo explota, la rompen. No faltó tampoco la chance de que Adam, con su exagerada voz le pidiera muy cordialmente a las chicas que estaban a caballito de algún que otro compañero se saquen la vestimenta de la parte superior, cuestión que poco efecto surtió desde lo práctico, pero si bastó para sacar más de una sonrisa a los presentes, como durante toda la noche. La bromas siempre fueron un estandarte y entre medio de estas, sonaban canciones picantes como “Rose Of Sharyn”, “This Fire Burns” o “Life To Lifeless”. Por momentos parecía hasta bizarro les diría, pero también se pudo comprender de que la banda se siente cómoda bajo ese contexto y Adam más aún. Corre de un lado al otro del escenario, bromea a alguno de sus asistentes, pone caras, etc. etc. etc., es un foco constante sobre el cual uno se dispersa, pero en el buen sentido. Ya desde el vamos deja entrever lo aparato que es, vestido de malla, pañuelo a colores en su cabeza, una remera de Scorpions y esa guitarra que prácticamente le llega a la pera. Cómico por donde uno lo analice, pero siempre sin perder el sello metalcore.

Claro que también hubo tiempo para que el público presente los deleite en más de una oportunidad con el clásico cántico “Olé…Olé…Killswitch, Killswich” para que los músicos ni duden un instante en agradecer y a la vez en sumarse a acompañarlos con los instrumentos, y entre medio de todo eso, improvisar y empalmar con canciones como “Prelude” y “Vide Infra”. Los decibeles por primera vez bajaron un poco por primera vez en el recital con la notable interpretación de esta gran composición del último álbum denominada “Always”, canción de medio tiempo, que rompe en cierta medida los esquemas de la banda, pero que le otorga una mística distinta a la vez, posicionándolos como una banda de amplio espectro. Muy bien ejecutada, con una tarea más que destacada de Jesse. No bastaron tampoco algunas palabras en español al aire por parte de Adam, para que el show de aquí en adelante entre en ascenso más aún, no solo en riqueza musical sino en cuanto al marco brindado por el setlist elegido, donde tuvieron la más que suficiente destreza para elegir piezas claves. A los hechos hay que remitirse dicen, con lo cual previo a los bises sonaron un popurrí de discos y canciones de todas la épocas. Escuchamos casi de corrido a “A Tribute To The Fallen”, “Numbered Days”, “A Bid Farewell”, “The New Awakening”, “My Last Serenade” y “In Due Time” del último disco. El cierre vino de la mano de dos clásicos de la banda, “My Curse” y “The End Of Heartache”. Fueron 20 temas, una hora y media de show y nunca desencantaron. Sinceramente presenciamos un recital dignísimo y no se me viene más que otra cosa a la cabeza que si hay una banda que sin ser de metal tradicional tiene la capacidad suficiente para que le prestemos atención es Killswitch Engage. Hay claras raíces venidas del hardcore, pero nada de lo que hacen se parece a nada (valga la redundancia). Probablemente en estos últimos años donde la innovación no es moneda corriente, muchas bandas deberán tener como fuente de consulta a este quinteto, que sin ir más lejos, parece no tener techo. A los hechos me remito.

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