Trop Sensible

Crónicas | Alcest
Trop Sensible
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
The Roxy Live ?

Un tipo solo que arrancó haciendo Black Metal y que luego eligió construir su propio mundo. Alcest o una bellísima manera de encontrarse con la sensibilidad que tanta falta hace en estos días.

Si hay algo que es inherente al ser humano es la capacidad de generar emociones en el otro. Algunos lo llaman empatía, otros lo llaman piel, la mayoría considera que el arte es el vehículo principal para recorrer este camino. Sin la necesidad de ser explícitos, la gente de Alcest entiende este lugar. Lo busca, lo toma y construye un mundo de una belleza inimaginable.

Los franceses venían a presentar su último disco “Shelter” que siguiendo la lógica de su nombre plantea un refugio sensible, atmosférico y por sobre todas las cosas luminoso. En este sentido las voces del más allá de “Wings” se hermanaron en el más acá con la simpleza de “Opale”, una canción que nos confirma que no estamos solos en el mundo utilizando, desde lo musical,  una épica etérea compleja de describir. Capas y más capas de guitarras, efectos, voces susurradas y expandidas hacia el infinito, constituyen la arquitectura emocional de los franceses. “Summer´s Glory” acrecentó  todo esto. Lo que en un principio fue belleza terrenal rápidamente se transformó en los primeros pasos para saltar hacia un espacio inimaginable.

“Là Où Naissent Les Couleurs Nouvelles” fue la primera canción capaz de mezclar el pasado y la actualidad de la banda. Si Neige (voz, guitarra y alma mater del proyecto) alguna vez sintió que el black metal era una forma de expresar sus emociones, el resultado fue canciones como estas en donde la simpleza es atravesada por beat blasts y voces guturales en el medio de ese clima volátil que sostiene el imaginario del grupo. “L'eveil des muse” y “Voix sereines” volvieron al presente. La primera propuso una melodía casi mántrica. La segunda fue pura emoción, principalmente por los acordes despojados que la introdujeron y nos envolvieron en la propuesta de disfrutar lo que nos rodea. Difícil encontrar tal nivel de sutileza y belleza en estos tiempos.

A esta altura un público extasiado con la propuesta, se animaba a cantar el clásico “Olé, Olé Alcest” a la que el tímido Neige respondía preguntando si correspondía a una canción de cancha. El resto de la banda permanecía en un nivel de concentración absoluto. Desde los parches, el otro miembro oficial del proyecto Winterhalter, mostraba su versatilidad como músico. Sutil y tenue cuando las canciones lo necesitaban. Vehemente cuando la necesidad era acelerar unos metros. Los otros dos protagonistas y músicos exclusivamente para el vivo, Zero en  guitarra y coros junto a Indria en bajo fueron participes necesarios de cada clima generado. Imposible pensar que este grupo tenga un sonido improvisado.

“Autre temps” propuso una atmósfera folk y melancólica por partes iguales explotando en los coros en donde las voces de Neige y Zero se sostuvieron, como en varios pasajes de la noche, con pistas pregrabadas que sumaron intensidad y belleza. “Les Iris” fue otra de las canciones en donde el beat blast cobró protagonismo como vehículo de expresión hacia la belleza que rápidamente se transformó en “Souvenirs d'un autre monde”. Tan despojada como etérea fue un momento de esos que llenan el corazón y el alma. Inolvidable.

“Sur l'océan couleur de fe” una canción bien lenta y onírica logró su cometido. Llevó a todos hacia ese estado de ensueño. Algunos elevaban sus manos, otros miraban hacia ninguna parte, alguna pareja se mostraba su amor, todos se dejaban llevar por la propuesta de subir unos pasos por sobre lo mundano.

Antes de los bises “Percées de lumière” se despediría de las voces guturales en otro momento de intensidad dramática. El cierre sería para “Délivrance” en donde más de diez vibrantes minutos no harían otra cosa que abrirnos la puerta hacia la emoción y hacia nosotros mismos. Una luz brillante mostrándonos la silueta de Neige en el escenario vacío sería la despedida. Las luces se encendieron y nosotros despertamos. Hubiéramos querido quedarnos ahí para siempre.

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