Batalla Ganada

Crónicas | Queens Of Stone Age
Batalla Ganada
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Luna Park ?

QOTSA vino a hacer lo que sabe hacer: rockear.

Si de algo podemos estar seguro es de que Josh Homme ganó la batalla. A principios de los noventas era el guitarrista de Kyuss un grupo que fue famoso, reconocido y afanado mucho después de que dejara de existir. Casi condenado al ostracismo o a convertirse en un músico de culto el colorado decidió fundar su camino, un camino menos desértico y polvoriento pero igual de intenso y ganchero.

Hoy sin lugar a dudas QOTSA es uno de los grupos que más tarde se recordarán como el fiel reflejo de la manera que sonaba la música en la época que vivimos. Aunque parezca exagerado tienen un poco de todo: hay temas gancheros, hay riffs, hay baladas, hay canciones bailables y fundamentalmente hay un sentido de la armonía e intensidad rockera que sostiene el andamiaje y que contagia a un público tan amplio como diverso.

Eso seguramente explica la heterogeneidad que agotó entradas en el Luna Park. Pibes, muchas chicas, treintañeros fumones, rockeros, no tan rockeros conformaron una mezcla interesante para colmar un espacio que no es fácil de completar en su totalidad y que sorpresivamente los liderados por Homme no tuvieron problema en colmar

En este contexto la lisérgica intro de “Spiders and Vinegaroons” fue el inicio de un show que de principio a fin se sostuvo en esa intensidad de la que hablábamos más atrás oscilando entre una primera parte del show que apostó a mostrar los momentos más cancioneros / hiteros del grupo y una segunda que apostó al mantra rockero y adrenalínico.

Dentro de esa simbólica primera parte del set, pasaron la gancherísima “No One Knows” (tal vez su tema más reconocible), la graciosa “Burn the Witch” y la enorme y emotiva “In my head” mezcladas con la oscura “Smooth sailing”. Promediando el set,  algunas presencias del reciente Like Clockwork como la interesantísima “My God the Sun” y la veraniega “I sat the Ocean” propusieron espacios de sociego y de dinamismo casi como invitando a traspasar distintos estados de ánimo en función de lo que realmente importa: las canciones.

Otra canción de “Like…” “Kalopsia” sirvió de traspaso hacia lo que fue la extensa segunda parte del set. Oscura y épica por partes iguales mostró al grupo -  un impresionante Jon Theodore  en batería junto a Dean Fertita en teclados, guitarra y algo de percusión, Michael Shuman en bajo y un genial Troy Van Leeuwen en guitarra y algún que otro sintetizador - enganchadísimo con la idea de construir casi arquitectónicamente paredes sonoras que sostuvieran y explotaran el potencial de cada canción. El recetado de “drogas peligrosas” que fue  “Feel Good Hit of the Summer” mediado por una breve mención de “Never Let Me Down Again” de Depeche Mode construyó ese muro rápidamente en uno de los momentos más festejados de la noche. “The Lost Art of Keeping a Secret” trajo de vuelta el groove bien ganchero algo que repetirían de distintas maneras “Little Sister” o la cachonda "Make It Wit Chu” entre otras, hasta llegar a lo que fue la explosión sonora que protagonizarían “Sick, Sick, Sick” y “Better Living Through Chemistry”, dos maneras interesantes de construir esa pared sólida e indestructible de la que hablamos.

El final con la obligatoria “Go With the Flow” y los bises que incluyeron “Mexicola” y “A Song for the Dead” terminó de cerrar una noche que vino a confirmar que el colorado Homme ganó la batalla. QOSTA brilla por su peso y el de las canciones. La historia seguramente validará su camino,

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