Es solo blues pesado (y me gusta)

Crónicas | Radio Moscow+Los Antiguos+Sutrah
Es solo blues pesado (y me gusta)
Texto: Carlos Noro | Fotos: Jorge Sebastián Noro
Uniclub ?

Por un tema relacionado con los vuelos, el público Argentino esperó una semana para ver a Radio Moscow. Altas expectativas y Uniclub lleno.

Haciendo un juego de palabras con el título de uno de sus discos, Sutrah viene transitando a paso firme “El camino hacia el vacío”. Claro que ese vacío no tiene que ver solamente con el camino espiritual. En tiempos donde el riff y la velocidad parecen tener protagonismo (siempre hablando de un grupo de bandas que transitan desde el rock pesado hasta el sludge más pantanoso) el trío aporta a crear climas, atmósferas y elevarnos algunos centímetros de lo cotidiano aportando una suerte de aire en el que no muchos confían. Largas canciones que siempre parecen transitar la épica y la zapada dirigida sostienen la intensidad que nunca decae porque siempre apuesta a más. Imposible no quedarse inmerso en el trance hipnótico de “El Septimo Viaje” o meterse en el imaginario épico gauchesco de “Sandoval” o “Chacho”. En un gran año para ellos Sutrah sigue demostrando que son distintos. ¿El vacío? Están dispuestos a llenarlo.

Tal vez Los Antiguos sean el mejor exponente del riff veloz, potente y agresivo como manera de sostener la propuesta musical. Con una idea que a fuerza de tocar se ha ido afilando, hoy los cinco salen a matar sin importarles que o quien esté antes o después. En este contexto  “Nervioso y Ebrio” muestra la velocidad extrema en contraste con el ala más riffera de “Hecho a mi medida” donde Pato Larralde siente el espacio ideal para culpar sus penurias. Los nuevos “La Culpa del Viento” o “El hombre que no se puede ir” sostienen esa tensión creativa entre la velocidad y el riff. Está en ellos manejarla y conducirla a buen puerto.

Si para el inicio de Sutrah el Uniclub lucía casi lleno, Los Antiguos habían colmado una capacidad que Radio Moscow terminó por explotar con entradas agotadas. Esto que parece increíble para una banda virtualmente desconocida seguramente se sostiene en las presencias argentinas. Algo que no sucede en otros estilos de música pesada sucede aquí: los grupos nacionales están a la altura e incluso superan a los de afuera. Ojalá que esto siga fortaleciéndose

Seguramente cuando en su momento Parker Griggs decidió armar Radio Moscow lo primero que hizo fue mirar su discografía. Vio los nombres de Hendrix Experience, Cream, Santana, Grandfunk Railroad entre otros y tuvo una iluminación: su música transitaría esos espacios y emularía a sus ídolos. Blues pesado, psicodelia, Rock pesado y zapadadas interminables sostendrían su propuesta.

En este contexto el trío – con Griggs en voces y guitarras junto a los recientemente incorporados Anthony Meier en bajo y Paul Marrone en batería – sigue una regla no escrita que acá ayudaron a redactar gigantes como Pappo´s Blues o el mismísimo Spinetta en su etapa más pesada. El corazón es blusero pero la sangre es rockera dirían canciones como “I don´ know”, “Brain Circles”, “No Time”, o “Gypsy” entre otras que mostraron que la idea del trío no es apostar a la variedad ni a lo hitero. Guitarras bien al frente, voces raspadas,  bases contundentes y un clima general de zapada podrían hablar de cada una de las canciones que pueden ser algo difícil de disfrutar para quien no haya escuchado con profundidad los discos.

Lo interesante es que a pesar de no ser contemporáneo de esos dinosaurios a los que nos referíamos antes hoy la propuesta de R.M. tiene lugar. Si en su momento gente como Lee Dorrian le abrió la propuesta a grupos como Kadavar, Orchid o Witchcraft (algo que luego Nuclear Blast haría ingresar al mainstream), que el trío no esté en ese sello es casualidad. La propuesta es tan parecida que por momentos corre el riesgo de tornarse repetitiva. Por lo pronto, el blues pesado tiene espacio en Argentina. Vuelta asegurada.

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