Deuda tanguera.

Las bodas químicas: Juguete de Troya. Independiente (LBQ Discos), 2016
Crónicas | Acorazado Potemkin+Chillan las Bestias
Deuda tanguera.
Texto: Carlos Noto | Fotos: Jorge Sebastián Noro

Suele decirse que "el tango te espera". Acorazado Potemkin y Chillan las Bestias fueron a su encuentro. Este es el resultado.

El arranque de la noche fue para la orquesta de decepciones y penurias que es Chillan las Bestias. Como siempre, su propuesta es tan particular que ni siquiera rememora a otros shows. Las Bestias parecen rugir según su día o su agitada noche lo que culmina con que cada presentación se convierta en un aquí y ahora particular, único e irrepetible. De esta manera dos canciones nuevas (la primera un medio tiempo oscuro y lamentativo, la segunda una de esas que sirven para hacer catarsis) dieron inicio a un show que transitaría en versiones bien viscerales del primer y hasta ahora único disco del grupo. Se destacarían una versión casi gritada de “Hasta el hueso”, una conmovedora versión de “Cielo” y la rupturista “Gasa para el alma”. El final con “La Bestia” mostraría a Dalton, Ferrajuolo, Navarro, Chiachiare, Camisani y  Varise gritando su identidad. Voces, bajo, batería, Guitarra, Violín y Teclado. Tango, rock, música rioplatense. Lo que sea. Únicos.

Precisamente esa cosa cuasi tanguera es el link imaginario entre Chillan… y Acorazado Potemkin que proponía la presentación de ese muy buen disco que es “Remolino”. Sabiendo esto “A lo mejor” fue el inicio perfecto para y confortable para el fraseo de orillero y compadrito de Juan Pablo Fernández siempre marcado por melodías de viola bien contundentes que propone el trío desde los dedos del mismo Juan. Claro que Acorazado... no es solo ese fraseo tanguero. Acá hay rock, hay pop, hay algunos toques punk y fundamentalmente hay una banda sólida que se sostiene en la interesante pared sonora que proponen Federico Ghazarossian en bajo y  Luciano Esain en batería,  casi como una manera de dejar libre la más que interesante interpretación que Fernandez puede darle a la lírica. Así aparecen canciones dedicadas el desamor “Pintura Interior” o “Disuelto”, otras de una interesante crítica social “El Pan del Facho”  o la dolorosa “Las Piedras” (un homenaje a Mariano Ferreyra) junto a trágicas pinturas de la vida cotidiana como “Miserere” (con Beto Siless de invitado) entre otras descripciones de procesos internos, externos y fundamentalmente reales.

En este contexto y con la permanente energía de Esain no solo como baterista sino como aquel capaz de reafirmar algunas frases clave desde los coros, Acorazado cerró una presentación que da la pauta de que tranquilamente podrían estar en un espacio mucho más amplio en cuanto a convocatoria. Tienen todo para lograrlo. Si es su búsqueda, ojalá se les dé.