Pasado presente.

Crónicas | Peter Hook & The Light
Pasado presente.
Texto: Carlos Noro | Fotos: Martín Darksoul
Niceto Club ?

¿Todo Joy Division en una noche? Eso y algo de New Order de la mano de Peter Hook and The Light.

Para algunos puede generar cierto resquemor o polémica la idea de algunos músicos de revisitar su propia obra. Algunos critican la idea de vivir del pasado, otros simplemente ven en esa evocación una manera errónea de pensar un presente que ya no existe. Seguramente poco le importa esto a  este Peter Hook que hoy pisa los sesenta años. Fundador de Joy Division y más tarde de New Order junto a Bernard Sumner (a quien ahora putea en cada una de las entrevistas que da) su objetivo es simplemente darse el gusto. Un gusto que comparte con aquellos que deciden ir a verlo.

Un Niceto lleno confirmó que las expectativas de recorrer dos discos icónicos del post punk como Unknown pleasures (1979) y Closer (1980) más algunas canciones infaltables, eran razones suficientes para que una mezcla bien heterogénea de público se hiciera presente. Entendiendo esto Hook (de camiseta argentina durante el show) salió proponiendo un set que dejó lo que la gente venía a buscar para el final. Ocho canciones de diversas épocas de New Order hicieron bailar a un público que realmente venía con ese plan. Podríamos mencionar “This time of night”, la oscuramente mántrica “Sunrise”,  “Broken Promise” o “Every Little Counts” como las que brillaron pero sería injusto. Más de uno se quedó con ganas de que la pista se abriera y esa música sonara toda la noche.

Un intervalo en el “Estallando desde el Oceáno” de Sumo que de alguna manera hizo acordar que había una relación directa entre lo que pasaba acá y allá, dio paso a lo que sería la extensa y detalla revisión de la discografía de los guiados espiritualmente por el trágico Ian Curtis. Con una banda bien consolidada y conocedora de las canciones (Andy Poole en teclados, David Potts  en guitarras, Paul Kehoe en batería y su hijo  Jack Bates en bajo) la sensación fue que Hook estaba disfrutando de cada una de las recreaciones y principalmente de la posibilidad de que su hijo tomara su lugar sin dificultades  (a lo largo del set fue soltando el bajo hasta que por momentos solo se dedicó a una labor vocal que cumplió con creces).

En este contexto y con un público extasiado, pasarían cada una de las reversiones de los clásicos de Joy Division dando la pauta de como “Digital”, “She´s Lost Control”, “Shadowplay” o las necesarias “Ceremony”, “Transmission” y “Love Will tear Us Apart” entre otras tantas envejecieron convirtiéndose en influencias reales para grupos, géneros y estilos que transitaron y transitan el rock, el pop, el punk e incluso la música pesada en nuestros días. El cierre dejó a todos contentos y la sensación de que una deuda había sido saldada. Vivir del pasado es posible cuando uno hace justicia a la historia. Pese a quien le pese.


 

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